La Palma de oro viaja a Corea

Reparto justo. El jurado premia ‘Parasite’ de Bong Joon-ho y reconoce el enorme trabajo de Banderas en ‘Dolor y gloria’.

Violeta Kovacsics

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Antonio Banderas tras recoger el premio al mejor actor en Cannes por ‘Dolor y gloria’. FOTO: Ian langsdon

Antonio Banderas tras recoger el premio al mejor actor en Cannes por ‘Dolor y gloria’. FOTO: Ian langsdon

Entre los críticos de Cannes hay un dicho: «a peor presidente del jurado, mejor Palma de Oro». Bajo esta máxima, parecía que no habría un reparto de premios más justo que el del jurado liderado por Alejandro González Iñárritu, un director amante del sensacionalismo y de hurgar en la herida.

El suyo es un cine de trazo grueso, como se pudo comprobar hace un par de años, cuando presentó una instalación de realidad virtual en la que el espectador debía experimentar algo similar a lo que sienten los inmigrantes mexicanos que cruzan la frontera. 

Este no es el lugar para ahondar en la falla de tal propuesta –el sentimiento pasajero por encima de todo, la falsedad de una atracción a la que le falta la esencia de la experiencia real–, sin embargo, sirve para definir a Iñárritu, el presidente de la 72 edición del festival de cine más importante del mundo.

La Palma de Oro para la coreana Parasite, de Bong Joon-ho, fue tan justa como lo hubiese sido un premio a Portrait de la jeune fille en feu de Céline Sciamma, que se llevó el del mejor guión; para un Tarantino que se fue de vacío o para Dolor y gloria y un Almodóvar al que se le sigue resistiendo la Palma.

«No me importan Palmas ni premios. Sé que el rodaje de Dolor y gloria son los meses más felices de mi vida como actor»
antonio banderas

En cualquier caso, Parasite fue una de las mejores películas de la Sección Oficial, una cinta impecable, cruda en su crítica política y de una precisión excelsa en su ejecución. En Parasite, la crónica de las diferencias de clases toma la forma de un cuento macabro, capaz de transitar de Hitchcock a la comedia. 

Los aplausos más largos, tendidos y emotivos fueron para Antonio Banderas cuando recogió el galardón al mejor actor por Dolor y gloria. Banderas dijo aceptar el premio en su nombre y en el de su personaje, Salvador Mallo. «Y no es ningún secreto que Salvador es Pedro Almodóvar», añadió. 

El director manchego sigue sin lograr la dichosa Palma en Cannes, así que Banderas (Málaga, 58 años) decidió ayer al recoger el premio hacer justicia por su cuenta. 

Dolor y gloria no solo brinda al actor malagueño la posibilidad de hacer una encarnación profunda, mimética y crepuscular del cineasta, sino que ofrece una de las miradas más bellas e íntimas sobre el oficio de dirigir, este que, de la nada, del recuerdo, de la mente, logra sacar las imágenes que compondrán una película.

El resto de premios, no se quedaron atrás. La debutante Mati Diop recogió emocionada el Gran Premio del Jurado por Atlantique; los Dardenne, que ya cuentan con dos Palmas en su haber, el de la mejor dirección; la actriz Emily Beecham ganó por la fábula distópica en torno a unas misteriosas 

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