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La Química pide costes energéticos más competitivos y un marco estable

Las empresas electrointensivas exigen en Madrid la reindustrialización de España apelando al programa 20+20
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Las empresas más intensivas en consumo energético se dieron cita ayer para defender la industria.  Foto: Cedida

Las empresas más intensivas en consumo energético se dieron cita ayer para defender la industria. Foto: Cedida

Las empresas del sector químico exigen costes energéticos más competitivos y un marco regulador estable. Así lo defendió el presidente de la patronal Feique, Anton Valero, quien apuntó que «nuestro atractivo a la hora de hacer inversiones se ha deteriorado de forma enorme». Valero hizo estas declaraciones en el marco del foro AEGE (Asociación de Empresas con gran consumo de Energía), que se celebró ayer en Madrid, y en el que se defendió la necesidad de reindustrializar España.

La demanda que hacía Anton Valero es que «la factura solo contemple los costes de la energía». De esta forma se evitaría que «respecto a otros países estamos pagando del orden del 40% más». Esto le permitió al presidente de la patronal de empresas del sector químico introducir una nueva demanda, que es que «dentro de la misma Europa juguemos con la misma baraja». Una condición sine qua non para conseguir que España cumpla el plan 20+20, es decir, que la industria represente el 20% del PIB, en el año 2020. Pero según Valero, «aún nos queda mucha tela por cortar».

Por su parte, la presidenta de la AEGE, Esther Alonso, fue muy elocuente cuando aseguró que «sin actividad industrial no es posible la generación de bienestar y riqueza». Por ello exigió «que no se lastre nuestra competitividad frente a otros competidores».

Alonso, que representa los intereses de un tejido empresarial que durante el año pasado consumió el 12% del gasto energético del país, exigía una política energética «a favor de la industria». Y ésta pasa por un precio final «predecible, estable y predecible para aprobar inversiones a largo plazo». Solo de esta forma podrá evitarse lo que calificó de una «deslocalización silenciosa» del sector. «Queremos estar aquí, y creemos que la recuperación es posible si se dan una serie de circunstancias».

Por ello, la presidenta de esta asociación proponía crear un grupo de alto nivel para abordar las políticas energéticas del país y que tenga en cuenta las necesidades de los sectores intensivos en consumo eléctrico.

Sin lugar a dudas, las principales quejas se escucharon por parte de los representantes de las empresas del sector metalúrgico. Rosa García, presidenta de Aldecoa España, pedía políticas de apoyo para el sector. La representante de uno de los principales grupos del la industria del aluminio, lamentó que «Europa ha renunciado a nuestra industria a favor de terceros países». Una afirmación que hacía tras asegurar que el Viejo Continente ha dejado perder a un tercio de la producción de este material. García no únicamente lo atribuyó a la política energética. Aseguró que los costes derivados de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y las políticas de apoyo a las renovables han hecho que «de partida ya salimos con un sobrecoste un 11% superior al de cualquier planta fuera de Europa».

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