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La Secuita-Perafort: Una estación caída del cielo y huérfana tras diez años de funcionamiento

En La Secuita-Perafort, el aparcamiento y el problema de los taxis siguen sin resolverse desde la inauguración del equipamiento

Núria Riu

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Magdalena Álvarez, ministra de Fomento, en la inauguración de la estación del AVE Camp de Tarragona, el 19 de diciembre de 2006. Foto:  dt

Magdalena Álvarez, ministra de Fomento, en la inauguración de la estación del AVE Camp de Tarragona, el 19 de diciembre de 2006. Foto: dt

La puesta en funcionamiento de la estación del AVE Camp de Tarragona debería ser el ejemplo de como las cosas no deberían hacerse. Entró en servicio con los viales de acceso cerrados, sin señalización alguna ni transporte público. La guerra de los taxis no tardó en estallar, años más tarde no se sabía aún de quien era la carretera que llega a la estación desde la N-240 y en la que se habían producido varios accidentes por falta de iluminación. Y, a día de hoy, cuando está a punto de cumplirse el décimo aniversario de su inauguración, aún quedan cuestiones pendientes.

Sin lugar a dudas, el tema del aparcamiento está lejos de solucionarse. El alto precio de este servicio, de gestión privada, hace que los conductores dejen el coche en el exterior, pese a arriesgarse a un episodio de vandalismo. Aunque no es la única cuestión. Tampoco se ha resuelto el abastecimiento de agua de la estación, la eliminación de aguas residuales, que sigue haciéndose en un río o la falta de un servicio de autobús conectado con los horarios de llegada y salida de los trenes. La utilización de los locales comerciales deja mucho que desear y está en el juzgado un contencioso administrativo con la Generalitat por el conflicto con los taxis.

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