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La alimentación sana llega a los comedores escolares

Núria Riu

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El personal de oficina de Mediterrània Menjars, en la cocina de esta empresa en el polígono Agro-Reus. Foto: Alfredo González

El personal de oficina de Mediterrània Menjars, en la cocina de esta empresa en el polígono Agro-Reus. Foto: Alfredo González

Comer en la escuela no tiene porque ser una experiencia insípida, con verdura hervida y pescado congelado. Y si cada vez hay más interés por llevar una vida y una dieta saludables, por qué no empezar desde pequeños. Son algunos de los valores que promueve Mediterrània Menjars, una empresa ubicada en el polígono Agro-Reus que ha encontrado en esta apuesta la clave del éxito.

Especializada en comida para colectivos, esta sociedad fundada por Núria Martínez hace dos años decidió apostar por la especialización. Dejó los caterings para residencias y centros de día y se centró íntegramente en los colegios. En este sentido, articuló un proyecto que va más allá de los minutos en los que los niños se sientan delante del plato. Éste gira alrededor de la educación nutricional y los hábitos saludables. 
El proyecto se llama ‘Fort com un roure’ y se articula alrededor de dos líneas de actuación. La primera, en el comedor. Mientras que la segunda abarca las actividades y talleres que se realizan durante este tiempo de ocio. 
Elisa Saez, gerente de la empresa, destaca que la comida se basa en «platos caseros, a través de los cuales queremos que los críos aprendan a alimentarse, por ello, las verduras son visibles». 
Diariamente sirven 1.500 menús en los que la prioridad es el producto fresco. Por ello han llegado a acuerdos con diferentes proveedores con certificado de proximidad. Y no tan solo en lo que se refiere a la carne, sino también con el pescado, que les traen de la lonja de Cambrils, y próximamente también con las verduras. «Poco a poco vamos a empezar a trabajar con productos ecológicos, por lo que hemos llegado a un acuerdo con un payés de Els Pallaresos que nos proporcionará productos de temporada asequibles», describe Saez. Y este último concepto, el del precio, es el que acaba condicionando algunas de estas decisiones dado que deben ajustarse a los 6,20 euros de precio máximo que establece el Departament de Educació para los menús escolares.
El acompañamiento y las actividades que tienen lugar durante la hora de la comida también están programadas para reforzar la segunda pata del programa. «Son talleres que hacen nutricionistas en los que los niños experimentan con el olfato por ejemplo», argumenta Saez.
Mediterrània Menjars incluso ha construido un relato a su alrededor. Y éste lo protagoniza La Marcela, la cocinera que  les prepara la comida y que es la que les introduce el pescado que posteriormente comerán o les invita a poner la atención en los sentidos.
Otro de los ejes es la revista, a través de la cual quiere llegarse también a las familias para que las buenas conductas que aprenden en el centro lleguen también en el ámbito doméstico.
Núria Martínez constituyó la empresa en el año 2003 después de 22 años en el sector de la restauración. Comenzó su actividad en centros de salud y colegios cocinando in situ, hasta que se trasladó a una nave del polígono Agro-Reus y en 2014 iniciaba también el servicio de catering dirigido a los centros que no tenían un espacio habilitado para cocinar. Un año más tarde, Elisa Saez se incorporó como gerente a la compañía y decidieron centrarse estrictamente en el ámbito educativo. 
Este cambio ha permitido entrar en una fase de «crecimiento especializado», que ahora mismo hace que estén preparando la comida para ocho escuelas y doce jardines de infancia repartidos a lo largo de la demarcación de Tarragona. Y el objetivo pasa por seguir haciéndose fuertes. «Tenemos una acción comercial propia, con la idea de seguir con la cocina in situ y los transportados», argumenta. 
El nuevo rumbo que ha tomado la compañía está cosechando sus frutos. En 2014 tenía una facturación de 400.000 euros, cifra que el año llegó al millón de euro y que prevé doblar de cara a 2018. 
 Esto supondrá también un incremento de personal. En estos momentos la plantilla es de ochenta empleados, de los cuales diez forman parte de la estructura y el resto trabajan en los centros, en contacto con los jóvenes.

Comer en la escuela no tiene porque ser una experiencia insípida, con verdura hervida y pescado congelado. Y si cada vez hay más interés por llevar una vida y una dieta saludables, por qué no empezar desde pequeños. Son algunos de los valores que promueve Mediterrània Menjars, una empresa ubicada en el polígono Agro-Reus que ha encontrado en esta apuesta la clave del éxito.

Especializada en comida para colectivos, esta sociedad fundada por Núria Martínez hace dos años decidió apostar por la especialización. Dejó los caterings para residencias y centros de día y se centró íntegramente en los colegios. En este sentido, articuló un proyecto que va más allá de los minutos en los que los niños se sientan delante del plato. Éste gira alrededor de la educación nutricional y los hábitos saludables.

El proyecto se llama ‘Fort com un roure’ y se articula alrededor de dos líneas de actuación. La primera, en el comedor. Mientras que la segunda abarca las actividades y talleres que se realizan durante este tiempo de ocio.

Elisa Saez, gerente de la empresa, destaca que la comida se basa en «platos caseros, a través de los cuales queremos que los críos aprendan a alimentarse, por ello, las verduras son visibles».

Diariamente sirven 1.500 menús en los que la prioridad es el producto fresco. Por ello han llegado a acuerdos con diferentes proveedores con certificado de proximidad. Y no tan solo en lo que se refiere a la carne, sino también con el pescado, que les traen de la lonja de Cambrils, y próximamente también con las verduras. «Poco a poco vamos a empezar a trabajar con productos ecológicos, por lo que hemos llegado a un acuerdo con un payés de Els Pallaresos que nos proporcionará productos de temporada asequibles», describe Saez. Y este último concepto, el del precio, es el que acaba condicionando algunas de estas decisiones dado que deben ajustarse a los 6,20 euros de precio máximo que establece el Departament de Educació para los menús escolares.

El acompañamiento y las actividades que tienen lugar durante la hora de la comida también están programadas para reforzar la segunda pata del programa. «Son talleres que hacen nutricionistas en los que los niños experimentan con el olfato por ejemplo», argumenta Saez.

Mediterrània Menjars incluso ha construido un relato a su alrededor. Y éste lo protagoniza La Marcela, la cocinera que les prepara la comida y que es la que les introduce el pescado que posteriormente comerán o les invita a poner la atención en los sentidos.

Otro de los ejes es la revista, a través de la cual quiere llegarse también a las familias para que las buenas conductas que aprenden en el centro lleguen también en el ámbito doméstico.

Núria Martínez constituyó la empresa en el año 2003 después de 22 años en el sector de la restauración. Comenzó su actividad en centros de salud y colegios cocinando in situ, hasta que se trasladó a una nave del polígono Agro-Reus y en 2014 iniciaba también el servicio de catering dirigido a los centros que no tenían un espacio habilitado para cocinar. Un año más tarde, Elisa Saez se incorporó como gerente a la compañía y decidieron centrarse estrictamente en el ámbito educativo.

Este cambio ha permitido entrar en una fase de «crecimiento especializado», que ahora mismo hace que estén preparando la comida para ocho escuelas y doce jardines de infancia repartidos a lo largo de la demarcación de Tarragona. Y el objetivo pasa por seguir haciéndose fuertes. «Tenemos una acción comercial propia, con la idea de seguir con la cocina in situ y los transportados», argumenta.

El nuevo rumbo que ha tomado la compañía está cosechando sus frutos. En 2014 tenía una facturación de 400.000 euros, cifra que el año llegó al millón de euro y que prevé doblar de cara a 2018.

Esto supondrá también un incremento de personal. En estos momentos la plantilla es de ochenta empleados, de los cuales diez forman parte de la estructura y el resto trabajan en los centros, en contacto con los jóvenes.

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