La anestesia del futuro, menos y más personalizada

La neurociencia abre nuevos caminos de la mano del investigador de EEUU Emery Brown

Carmen Rodríguez

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El anestesiólogo estadounidense Emery Brown, que aplica la neurociencia al campo de la anestesia. FOTO: EFE

El anestesiólogo estadounidense Emery Brown, que aplica la neurociencia al campo de la anestesia. FOTO: EFE

En el mundo se practican 250 millones de operaciones al año y todas ellas tienen una cosa en común: la anestesia. Un campo en el que se abren nuevos caminos gracias a la intervención de la neurociencia, un enfoque del que es pionero Emery Brown.
«El futuro de la anestesia está en la neurociencia», asegura Brown. «La anestesia no es estar dormido, es un estado de coma» reversible con cuatro características: control del dolor, inconsciencia, inmovilidad y amnesia, explica Brown. 

Profesor de anestesiología en la Universidad de Harvard, Brown comenta que la anestesia funciona creando un tipo de ondas cerebrales que impiden la comunicación entre sus distintas regiones. Cuando se habla de anestesiología se trata del uso de fármacos, pero estos tienen efecto en el cerebro, entonces «¿por qué no usar la neurociencia para entender lo que está pasando?».

Esa fue la pregunta que llevó a Brown a este nuevo enfoque. Para ello, hizo algo tan sencillo como meter en el quirófano una máquina de encefalogramas que le permite seguir la actividad cerebral del paciente durante todo el proceso. Uno de los primeros beneficios de este enfoque es «hacer la anestesia más personalizada y puedes decidir en tiempo real cómo ajustar la dosis. La mayor parte de las veces es bajándola -señala-, porque estamos dando demasiado a los pacientes, mucho más de lo que necesitan para estar anestesiados». 

Para el futuro, Brown persigue una anestesia con «mejor monitorización, un mejor despertar y control del dolor posterior usando técnicas (analgésicas) localizadas donde sea posible, sin depender solo de los opioides». Anestesiar el cerebro será un proceso personalizado, «pero  también lo será el despertar» y, de hecho, está estudiando el uso de fármacos para ese volver de la mejor forma posible de ese coma inducido. 

La vuelta a la consciencia es también importante, pues a partir de los 50 años se puede tener problemas de disfunción cognitiva, que van del 25 al 40% y cuales pueden durar desde horas a meses. Brown considera que pueden existir conexiones entre la investigación en anestesiología y el estudio de enfermedades neurológicas como el alzheimer, pero quiere centrar la atención en la anestesia.

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