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La avaricia tiene un coste

Análisis. Castigados. PSOE, Podemos y Ciudadanos han pagado su ambición. El PP ha mejorado pero queda muy lejos del ‘fracasado’ Rajoy

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ

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El cartel con el que Rivera se presentó por primera vez a las elecciones al Parlament en 2006. En diciembre de 2015 saltó a la política estatal.

El cartel con el que Rivera se presentó por primera vez a las elecciones al Parlament en 2006. En diciembre de 2015 saltó a la política estatal.

Si el panorama ya era complejo tras las elecciones del 28 de abril, ahora lo es aún más, sobre todo por la amenaza creciente de la ultraderecha. Quizá tras la desaparición de la escena política de uno de los protagonistas del bloqueo, sea más fácil llegar a un acuerdo. A la espera de que los políticos hagan política, estas son quince claves para entender la situación.

1. Castigo a PSOE, Podemos y Ciudadanos

El gigantesco fracaso de Ciudadanos en estos comicios ha ‘escondido’ el varapalo sufrido por el PSOE (pierde solo 3 diputados, pero soñaba con crecer exponencialmente) y Podemos (siete escaños menos). El electorado ha castigado a los tres culpables de la repetición de los comicios. Al PSOE, que por mucho que lo niegue buscó unas nuevas elecciones desde el primer momento, aupado por los buenos resultados de las municipales y las europeas. A Podemos, que se empecinó en conseguir cuantos más ministerios, mejor. Y, sobre todo, a Ciudadanos. Al asesor de Moncloa, Iván Redondo, habría que despedirle ya. Y Pablo Iglesias y los suyos deberían ser más humildes.

2. Rivera vuelve a sus orígenes

Albert Rivera soñó con ser presidente del Gobierno o, al menos, con disputarle el liderazgo de la oposición al popular Pablo Casado. Su estrategia errónea de disputarle el voto de derechas a Vox y el PP le han llevado al desastre. La ambición le ha cegado. Como en el caso de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, la avaricia se paga. Su caída ha arrastrado a Juan Carlos Girauta, aquel que calificó al PSC de «partido de lameculos paniaguados mezclados con ladrones pijos. Traidores, acomplejados, inmorales y nacionalistas dedicados a servirle a Pujol la cabeza del área metropolitana». La política, a veces, es justa. Al menos con el deslenguado Girauta.

3. El PP sube, pero lejos del resultado de Rajoy

Pablo Casado puede sacar pecho. Pese a la caída de la participación, ha obtenido 646.216 votos y 22 diputados más, pero aún queda lejos de los resultados más recientes de Mariano Rajoy. Cuando fue descabalgado por la moción de censura tenía 134 escaños, 46 más que los 88 de Casado. El líder del PP le ‘rescató’ esta campaña mientras escondió al que fuera su mentor, José María Aznar.

4. El ‘a por ellos’ de Vox triunfa en España

Vox ha seducido a 3.640.063 españoles con sus feroces críticas a la supuesta tibieza contra el Procés de PSOE, PP y Ciudadanos (no bastó con aplicar el 155 y que Policía Nacional y Guardia Civil reprimiesen el referéndum del 1-O) y del propio Tribunal Supremo (un siglo de condena a los líderes independentistas es una «nimiedad»). Con su rabia por la exhumación de Franco. Y con un discurso antiinmigración que se demuestra falso con los datos en la mano. Con Murcia a la cabeza (laúnica comunidad donde han ganado las huestes de Abascal), España ya no es una excepción en la Europa ultra. El independentismo ha exacerbado a Vox y PP y Ciudadanos lo han encumbrado.

5. Fracaso de Errejón

El expodemita Íñigo Errejón, que dejó la formación morada por cuestiones ideológicas pero también por un choque de egos con su examigo Pablo Iglesias, ha fracaso estrepitosamente. Solo ha obtenido 3 escaños y 501.758 votos restados a Podemos.

6. España, dividida

Los resultados muestran un Estado español dividido. Aquello de Una de las dos Españas/ha de helarte el corazón, que escribió Antonio Machado, es más cierto que nunca. PP, Vox, Ciudadanos y Navarra Suma (la coalición navarra de PP y Cs) sumaron 10.395.920 votos. PSOE, Podemos y sus confluencias y Más País alcanzaron los 10.351.926 sufragios. Los nacionalistas e independentistas catalanes, vascos y gallegos reunieron 2.415.602 papeletas. La izquierda asiste atónita al resurgir del franquismo. La derecha cree que la unidad de España y sus valores esenciales peligran.

7. ¿El independentismo ganaría un referéndum?

ERC se mostró exultante la noche de las elecciones. Venció, sí, pero perdió dos escaños. Junts per Cat ganó un representante. Y la CUP irrumpió con dos. De los 48 diputados y diputadas que elige Catalunya, el independentismo logró 23, el constitucionalismo moderado 19 (doce el PSC y siete En Comú Podem) y el bloque del 155 y la ilegalización de los partidos independentistas, 6 (2 PP, 2 Vox y 2 Ciudadanos). La vía unilateral, la de la independencia sí o sí, es minoritaria. ERC, Junts per Cat y CUP sumaron 1.642.063 votos, frente a los 1.536.283 de PSC, PP, Vox y Ciudadanos y los 546.733 de En Comú Podem. ¿Ganaría el independentismo un referéndum? Dependería de la opción de los votantes de los Comuns.

8. La CUP no divide

La idea recurrente en la precampaña de que la irrupción de la CUP iba a dividir al independentismo se ha demostrado falsa. Junts per Cat y ERC consiguieron el 28-A un total de 1.521.179 votos (36,69%). El domingo, junto con la CUP, llegaron a 1.642.063 papeletas (42,59%).

9. Vox sí que divide

La división del voto españolista sí que ha perjudicado al bloque del 155. Un ejemplo claro es Tarragona. Es una de las únicas tres provincias (junto con Huelva y Huesca) en que los socialistas han mejorado. Ha pasado de uno a dos diputados, pese a perder votos (16.432) y porcentaje (2,34 puntos menos). ¿Por qué? Porque el voto de Ciudadanos se ha dispersado entre Vox y PP. Una coalición al estilo Navarra Suma le hubiese dado a PP-Cs 52.404 sufragios y al menos un escaño. Ahora ninguno de los dos ni Vox tienen.

10. ¿Elecciones catalanas a la vista?

Dada la clara victoria de ERC y que Junts per Cat no solo ha resistido sino que ha mejorado, ¿son previsibles unas nuevas elecciones catalanas? Carles Puigdemont desde Bruselas (perdón el president Quim Torra desde el Palau de la Generalitat) decidirá. Pero quizá sería un primer paso para la solución: un gobierno PSOE-Podemos en Madrid y un tripartito ERC-PSC-Comuns en Catalunya.

11. Euskadi

Al igual que Catalunya, el País Vasco ha dado un portazo al Frente del 155. Ni un solo escaño para PP, Ciudadanos o Vox. El PNV logró 7, los socialistas vascos 4, Bildu otros 4 y Podemos, 3. El ‘trifachito’ debería asumir de una vez la plurinacionalidad de España. No se puede vivir contra Catalunya y Euskadi.

12. El Senado, sin mayoría absoluta

El Senado, históricamente un ‘cementerio de elefantes’ donde colocar a políticos en decadencia, ha ganado repercusión mediática con el Procés porque es la Cámara que tendría que aprobar un nuevo 155. El PP ha resquebrajado la mayoría absoluta que tenía el PSOE después del 28-A, pero lo tiene imposible para volver a suspender la autonomía catalana, a menos que el PSOE quiera, claro.

13. No todos los votos valen igual

Una cuestión recurrente en cada elección, pero más clara aún el pasado domingo. Teruel Existe ha conseguido un diputado gracias a sus 19.696 votos. La CUP dos en Barcelona con 177.428 papeletas. Y el Pacma se ha vuelto a quedar fuera pese a obtener 226.469 sufragios repartidos por España.

14. El puzzle

Vistos los resultados, la opción más estable sería una gran coalición pero ni PSOE ni PP la quieren ni a la libertad de Catalunya le convendría. Ahora toca que Pedro Sánchez ponga orden en el caso que él mismo ha causado.

15. ¿Nuevas elecciones?

Nadie dice quererlas y serían un absoluto desastre, pero el propio Pedro Sánchez estuvo a punto de provocarlas en 2016. ¿Le volverá a cegar la ambición?

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