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La burbuja del merchandising del 'procés' se desinfla

Desde 2011 se han creado más de 130 empresas de artículos independentistas. Muchas han cerrado tras saturarse el mercado. La reusense Productes de la terra, pionera, se mantiene
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La zona con el merchandising del local de la Assemblea Nacional Catalana en Tarragona.  Foto: Pere Ferré

La zona con el merchandising del local de la Assemblea Nacional Catalana en Tarragona. Foto: Pere Ferré

«Comenzamos cuando existía el boom y nos fue muy bien al principio. Somos independentistas, así que por un lado ayudábamos a la causa y por el otro podíamos sacer algo de dinero, un complemento, pero el mercado se saturó mucho en poco tiempo. Lo acabamos dejando y ahora la web está inactiva», admite Àngela Reverté, una de las responsables de El cargol independentista, una empresa de Sant Carles de la Ràpita creada en 2013 y centrada en elaborar productos catalanes con el caracol siempre como emblema.

Es sólo un ejemplo de las firmas nacidas a rebufo del auge independentista en la provincia en los últimos años. Proyectos de esta índole combinan básicamente tres motivaciones: el impulso soberanista, la inquietud artística y la ambición de adentrarse en nuevas aventuras empresariales. Desde 2011, más de 130 empresas han nacido en Catalunya para suministrar todo tipo de merchandising vinculado al procés, con nombres tan diversos y elocuentes como Catalunya freedom, Nou Estat, Jersei Català, Mai Morirem, La Nostra Identitat, Ítaca Disseny, Vindependent, Freak català, Run for freedom o Art de la Terra.

 

Espardenyas en ‘La Torre’

Muchas de ellas, sin embargo, ya no están activas, después del estallido de lo que, para algunos, fue una burbuja, un esplendor que acabó por saturar el mercado con un exceso de productos y oferta. Tampoco l’Ase Martí, una empresa familiar de Deltebre, duró más allá de un año, pese a su intento de comercializar productos con una renovada imagen del burro catalán como principal reclamo.

En El Morell surgió T’estimo Catalunya. En Torredembarra, la tienda Espardenya.cat apostó en 2010 por vender calzado ‘tuneado’ con motivos soberanistas –su colección ‘estelada’ se puede adquirir en su web–.

En otras ocasiones, una firma ya existente quiso aprovechar la inercia para impulsar una línea de artículos con motivos catalanes. Es el caso de Tecnoprevent, una empresa de Ulldecona especializada en vestuario laboral y equipos de protección que también ofrece en su stock pulseras, bufandas, bolsas o monederos bordados con la estelada o con la silueta de Catalunya. «Ahora la venta está un poco parada, pero de cara a la Diada se comienza a activar. Yo comencé con la línea independentista y con artículos de la zona hace tres años, después de haber ido a ferias. Vi que había una oportunidad, aunque quizás sí ha habido algo de burbuja», comenta Gerard Fibla, el gerente de esta compañía que suminista cascos, guantes y material industrial pero cuyo 40% del negocio tiene el sello identitario. También Cavallé Tèxtil, una fábrica de ropa deportiva de La Selva del Camp, optó por comercializar un amplio catálogo que va de los pañuelos a los gorros.

Uno de los ejemplos más claros de éxito es también uno de los más longevos de Catalunya. Se trata del proyecto reusense Productes de la terra, creado en 2004, cuando se detectó un gran vacío de mercado y, por lo tanto, una oportunidad de negocio. Unos años más tarde ya distribuía artículos en más de 80 establecimientos de Catalunya. En 2012 la compañía llegó a facturar 290.000 euros. VamCats, un negocio de zapatillas, también ha sacado rédito de la coyuntura, igual que Tot Motxilles, iniciativa de Sant Jaume d’Enveja consistente en la venta de mochillas de ropa con la estelada como principal seña. «Comenzamos hace tres años, después de participar en la feria Estelània. Hacemos mochillas y bolsos, siempre con farcells. Es un tema que se ha explotado mucho, pero a nosotros nos sigue yendo bien. Es un buen complemento a nuestros trabajos», cuentan Montse y Pilar Girbes, las hermanas responsables de este proyecto.

 

Fabricar para ‘fer país’

Daniel Carol es responsable de una empresa encargada de fabricar y distrubuir banderas: «La demanda se concentra sobre todo a principios de septiembre. Nos metimos en esto sobre todo para fer país e intentar llevar la senyera a todas las poblaciones, porque hace un tiempo no era tan fácil lograr una». Ayuntamientos, todo tipo de entidades y particulares son los principales clientes de esta compañía. «Está claro que hubo un boom, pero ha bajado bastante. De todas maneras nos movemos en facturaciones modestas, entre los 3.000 y los 4.000 euros anuales, basada en picos puntuales como los que nos vendrán ahora en septiembre», cuenta Daniel, que en las próximas semanas recibirá numerosos encargos, entre ellos banderas que pueden alcanzar los tres kilómetros para ser utilizadas en la Diada.

El boom real del material soberanista fue en septiembre de 2012, pero la entrada de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) como proveedor de merchandising desde 2013 acabó por saturar el mercado y por complicar la supervivencia de aquellos proyectos más pequeños que, aprovechando el tirón, habían intentado hacerse con una porción del negocio.

Samaterra, una compañía nacida en 2007, fue otra de las pioneras en distribuir productos, especialmente camisetas. «Ahora ha aflojado un poco. 2012 y 2013 fueron muy fuertes. Nosotros nos dedicábamos al textil y en 2007, de forma casual, como algo complementario, apostamos por este tema, más centrándonos en la cultura catalana que en el independentismo», cuenta Mireia Coll, socia del negocio junto a Adrià Carbonell. La firma factura una media de 200.000 euros al año. «No sé hasta qué punto la ANC, cuando comercializó productos, nos perjudicó. Te puede quitar cuota de mercado pero también generar un efecto de consumo. En cualquier caso, nosotros nos mantenemos y esperamos que ahora suban las ventas. Se suelen concentrar en la segunda quincena de agosto», agrega Coll.

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