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La colas interminables que la Covid ha hecho visibles

"Siempre he ayudado y nunca pensé que iba a estar al otro lado solicitando alimentos"

EFE

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Imagen de varias personas en Barcelona haciendo cola para recibir alimentos. EFE

Imagen de varias personas en Barcelona haciendo cola para recibir alimentos. EFE

El Banco de Alimentos de Madrid reparte al mes 2 millones de kilos de comida a familias y comedores sociales que con la crisis del coronavirus han tenido que sacar a la calle su actividad, formando unas colas del hambre que no han hecho más que hacer visible una realidad antes oculta.

En el almacén central de esta entidad cercano a la Universidad Autónoma, junto a estanterías hasta el techo con palés repletos de comida, la directora del Banco, Gema Escrivá, mira ahora hacia los peores días de esta crisis y recuerda lo "duro" que fue ver cómo aumentaban las peticiones de ayuda sin que pudieran dar salida a la comida.

Escrivá atiende a Efe minutos después de despedir a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que este jueves ha querido acercarse al Banco para reconocer su trabajo y también el de los militares que, cuando la situación era crítica, acudieron a transportar los alimentos cuando la logística era casi imposible.

Recuerda ese mes de marzo en que tuvo que mandar a casa a casi todos los 400 voluntarios con que cuenta la asociación, de una edad media de 65 años, y empezó a acudir a los jóvenes porque la demanda de comida subía un 40 % y el transporte se complicaba con las restricciones.

Algunas son personas que nunca habían necesitado ayuda, como una mujer con tres hijos voluntaria toda su vida en Cruz Roja. "Siempre he ayudado y nunca pensé que iba a estar al otro lado solicitando alimentos", recuerda Gema que le dijo.

O Christian, un venezolano de 28 años que hoy cargaba bolsas de galletas, leche o atún en una furgoneta rumbo a la Parroquia Santa Rosalía del barrio de Hortaleza, que el padre Ramón Montero ha reconvertido para acoger a 16 personas. "Se quedaban en la calle; entonces hemos adecuado unos locales y están viviendo allí", explica el párroco.

Christian es una de esas 16 personas y recuerda cómo llegó a España hace un año y se encontró con la pandemia en un momento "desesperado". "No tenía para el alquiler, para comer, para el metro", dice antes de salir rumbo a Hortaleza para repartir los alimentos a familias que los necesitan y luego consumirlos él mismo.
Más allá de este "aumento evidente" de gente que no tiene para comer, dice Gema, "lo que ha hecho la covid es visibilizar" una realidad que existía: 1 de cada 6 personas de la Comunidad de Madrid ya vivía bajo el umbral de la pobreza.

"Porque -resume- los comedores sociales no pueden concentrar a todas las personas para darles una comida por el tema del distanciamiento, entonces esas largas colas que se ven, las colas del hambre. Son esas personas que antes estaban en un comedor y que ahora están fuera en la calle".

Y el problema social, indica, es aún más grave que en 2008 porque se han juntado dos circunstancias: la falta de ahorros de las familias por la crisis anterior y el parón, que no les ha permitido recurrir a la economía sumergida. "La gente no se ha podido buscar la vida y se han encontrado de un día para otro sin nada".

A día de hoy, el Banco de Madrid, que se nutre de donaciones públicas y privadas -también de otros países como EE. UU., Francia o Reino Unido-, alimenta a 190.000 personas, frente a las 130.000 de antes de la pandemia.

En su tarea ha sido "crucial", ha transmitido Gema a la ministra, la ayuda de los militares, cuando moverse por la comunidad era complicado y los voluntarios escaseaban. Los alimentos se acumulaban a punto de caducar y las familias los necesitaban más que nunca. "Y vamos a seguir necesitando ayuda", le ha advertido.
Uno de esos militares es el cabo primero Vázquez de la Agrupación 11 de Colmenar, que aún hoy transporta comida del Banco de Alimentos y ha saludado a la ministra junto a otros compañeros del Ejército de Tierra y de la Guardia Real.

"Ha sido duro pero gratificante, sobre todo ver a militares haciendo trabajos en España que antes del estado de alarma no hemos tenido, por suerte, que hacer, y ver el agradecimiento de las personas", ha explicado a Efe. Para él, lo mejor de estos meses ha dicho "llegar a casa con la satisfacción de decir: 'hoy he hecho algo por mi país y por mi ciudad'".

A ellos y al Banco de Alimentos, Robles ha agradecido su esfuerzo por contribuir a "que esta sociedad sea más justa", porque nadie "se puede poner de perfil ante lo que está pasando" con unas colas del hambre que "han existido siempre". 

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