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La crisis china afecta a más de 60 empresas de la provincia

La devaluación del yuan y las turbulencias bursátiles tienen en vilo a los exportadores de Tarragona, que pueden ver reducir su negocio con el país asiático tras años de incrementos
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La depreciación de la moneda china también afectará a empresas exportadoras de Tarragona.  Foto: dt

La depreciación de la moneda china también afectará a empresas exportadoras de Tarragona. Foto: dt

La incertidumbre lleva semanas instaladas en las empresas tarraconenses que exportan a China. Los vaivenes de la economía del país asiático durante este verano tienen su repercusión en la otra punta del planeta. La devaluación del yuan, la moneda china, ha hecho tambalear las bolsas de todo el mundo y, además, ha puesto en jaque las transacciones de algunas firmas tarraconenses con la que continúa siendo una superpotencia emergente, aunque ahora sobrevolada por las dudas.

La explicación es fácil: si el euro o el dólar están más fuertes que el yuan, las exportaciones hacia el gigante asiático se verán ralentizadas, más aún en una situación de menor crecimiento de la economía china del esperado. Las turbulencias en el país más poblado del globo tienen una afectación potencial sobre más de 60 firmas de las provincias, que son las que exportan regularmente.

Se triplican las empresas

Cada vez son más las empresas tarraconenses que exportan, pese a que la facturación global se mantiene estable o incluso a la baja. El número de compañías que habitualmente venden a China se ha triplicado en cuatro años, pasando de las 29 de 2010 a las 61 de 2014. En el primer semestre, de enero a junio, el número alcanzaba las 58, según los informes del Icex, con incrementos anuales que han rondado el 20%.

El número de exportadores total (esto es, los que venden alguna vez, aunque sea de forma puntual y no continuada) también se ha disparado en estos años: de las 120 firmas tarraconenses que lo hacían en 2010 a las 240 del año pasado, justamente el doble. En los seis primeros meses, el número de empresas llegó a las 148.

Las exportaciones a China, uno de los motores de la que es la segunda economía mundial, cayeron en España un 7,3% en los siete primeros meses de 2015 y el 8,8% en julio. Las firmas tarraconenses aún no perciben señales negativas, aunque se mantienen entre la preocupación y la expectativa. «Estas bajadas nos afectan mucho. Con la devaluación que han hecho, les cuesta más importar nuestro producto. No es uno de nuestros mercados más importantes pero sí que hay pedidos importantes», cuenta Albert Roca, director comercial de Cellers Augustus Forum, en El Vendrell. «Por suerte, una exportación ya la hicimos antes de que pasara esto. Ahora al cliente le habría costado más dinero y quizás habría reducido la cantidad».

En la bodega De Muller también tienen un ojo en las noticias bursátiles y económicas que llegan desde China. «Cuando hay cambios de moneda, todo se para un poco. Hemos notado que están tardando un poco más en pagar, aunque eso no nos suponga un problema, porque no somos una empresa que vaya al día y tenemos margen. En el caso de los clientes que ya tengan el vino muy introducido en su negocio no será problema pero a la hora de hacer pedidos nuevos sí, la situación puede complicarse para las empresas exportadoras», sostiene Núria Vernis, directora de exportaciones de De Muller.

Los importadores, contentos

Pero, de la misma manera, algunas empresas pueden verse beneficiadas, teniendo en cuenta que en la balanza comercial de la provincia las importaciones a Tarragona desde China superan con creces a las exportaciones. Es decir, si las empresas tarraconenses exportaron productos en 2014 por valor de 51,6 millones de euros a través de 1.705 operaciones, las importaciones ascendieron a 297,1 millones.

La coyuntura actual, pese a la inestabilidad, es positiva para aquellas compañías que importan o que incluso producen allí. «Nosotros fabricamos allí todo nuestro material. El 80% lo producimos en el sur de Shanghai, así que la devaluación del yuan es una situación favorable porque nos permite ser más competitivos», cuenta Àngel Torija, director comercial de Maletas Queralt, una firma de Montblanc. «Nosotros compramos allí, así que en principio es algo positivo. Adquirimos productos puntuales y muy técnicos así que si la cosa no se complica no nos afecta demasiado», expone Jordi Migó, director general de Talleres Maugo, empresa ubicada en Valls.

‘Presión vendedora’

Andreu Pintaluba, director general de la empresa reusense Andrés Pintaluba S. A., también cree que la situación es positiva. «Para los que importamos es mejor porque nos pueden vender más barato. Hace días que notamos una presión vendedora y que bajan los precios», cuenta el responsable de esta empresa con más de 150 proveedores de China. Allí compra fundamentalmente aditivos para alimentación animal y principios activos de medicamentos de veterinaria.

Más allá de beneficiados o perjudicados, las empresas coinciden en un aspecto. «Está claro que la inestabilidad nunca es positiva, porque si trabajas con divisas nunca sabes para dónde tirar a la hora de establecer tarifas y precios, vives en una constante indecisión. Tampoco puedes estar cambiando precios al cliente todo el tiempo», indica Àngel Torrija desde Maletas Queralt.

Desde Mai Autoparts, firma importadora con sede en Valls, se arroja otra idea: «La inestabilidad es perjudicial. Está claro que el crecimiento de China era insostenible. No se podía crecer indefinidamente a esos niveles. Se había creado cierta burbuja».

«China dejará de ser uno de los focos importantes, o al menos no lo será tanto. La clase media subirá y tendrá más poder adquisitivo. Volveremos a mercados clásicos, porque habrá más estabilidad en Europa o Estados Unidos», sostiene Albert Roca, desde Cellers Augustus Forum.

En lo que va de 2015 ya se atisba lo que puede ser un cambio de tendencia. En el primer semestre las exportaciones totales de Tarragona a China se han desplomado un 63,1% respecto al mismo periodo del año pasado, un descenso muy acusado después de dos años de estabilidad y debido fundamentalmente a la ralentización progresiva de la economía china. Más amortiguado es el retroceso en el caso de las exportaciones que realizan de forma regular las compañías : un 22,6%. Mientras, las importaciones han crecido un 26,8%, según datos del Institut de Comercio Exterior (Icex), perteneciente al Ministerio de Economía. En cualquier caso, más allá de las cifras, la calma de los últimos días puede ser un respiro sólo momentáneo.

Después de tres devaluaciones seguidas de su moneda y tras la debacle bursátil padecida por los principales índices en los últimos días, el temor a que el ajuste en China no haya terminado sigue latente en todo el planeta.

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