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"La financiación de CDC no fue impoluta, pero sí legal", dice Mas

Cree que no ha habido 'ninguna prueba nueva' sobre ilegalidades de CDC, sino que 'unos acusados cambiaron sus versiones iniciales para rebajar escandalosamente algunas penas'

EFE

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"La financiación de CDC no fue impoluta, pero sí legal", dice Mas

El líder del PDeCAT Artur Mas afirmó ayer que la financiación de CDC no fue «impoluta» pero sí legal, en una comparecencia en el Parlament en la que la oposición le pidió que asuma responsabilidades políticas y no se escude en el procés.

Paralelamente, el expresident de la Generalitat expresó su confianza en el extesorero de CDC y acusado en el caso Palau Daniel Osàcar y retó a la Fiscalía a investigar la adjudicación de obra pública si quiere demostrar que hubo comisiones ilegales.

Mas compareció ante la Comissió d’Afers Institucionals del Parlament para dar explicaciones sobre la financiación de CDC, después de que los acusados del caso Palau Fèlix Millet y Jordi Montull aseguraran que la formación se financió con comisiones ilegales de obra pública.

«Nunca he dicho que la financiación de CDC sea impoluta», sostuvo, al admitir que tuvieron que devolver dinero de convenios con el Palau de la Música porque «rayaba la línea de la moralidad, pero no la de la legalidad».

A su juicio, no ha habido «ninguna prueba nueva» sobre ilegalidades de CDC, sino que «determinados acusados pactaron con la Fiscalía, a cambio de cambiar las versiones iniciales de sus declaraciones, rebajar escandalosamente algunas penas». «Esta es la única novedad», insistió.

El expresident catalán subrayó que él se cree más a Osàcar, para quien la fiscalía pide siete años y medio de prisión y que no ha variado su versión, que a Millet y Montull, que sí lo hicieron en el juicio previo pacto con el ministerio público, que solicitaba 27 años para cada uno.

Para Mas, «todos los pactos entre la Fiscalía y los acusados persiguen el mismo objetivo: acusar a CDC de haber cobrado comisiones a cambio de obra pública».

«No es aceptable decir que hay comisiones si no se analiza la obra pública y los contratos, ¿qué costaba hacer esto?», remarcó Mas, que también se preguntó por qué no se han investigado los 9 millones de euros del Palau de la Música «que nadie sabe dónde están».

Según Mas, «si no se analiza la obra pública quizás sea porque saben que está bien hecha y que no hubo trato de favor».

En cualquier caso, Mas anunció que, si se demuestra la financiación ilegal de Convergència, asumiría responsabilidades políticas si se lo pide su partido, el PDeCAT, que reconoció que ya se creó como una forma de «asunción de responsabilidades» ante las «sospechas» de CDC.

Mas también aseguró que su antecesor Pasqual Maragall acusó en 2005 a su partido de financiarse con el 3% de obras públicas adjudicadas desde el Govern porque lo había leído en la prensa y lo usó para «tapar» el socavón generado por el hundimiento del túnel del Metro en el Carmel.

Achacó además «muchos» de los problemas judiciales que tiene CDC a la apuesta que hizo por la independencia, e ironizó que para el PP él es un «Satanás» y un «gran destructor».

En el turno de réplica a la oposición, reprochó a la CUP que siga los argumentos del PP y Ciudadanos y le acuse de abrazar la independencia para tapar la supuesta corrupción de CDC, hoy reconvertida en el PDeCAT.

«Alguien me insinúa que intentamos tapar la corrupción con la ‘estelada’ y es al revés, muchos de los problemas que hemos tenido es por haber apostado por la independencia», dijo.

Subrayó que el caso Palau de la Música arranca en 2009, antes de la apuesta independentista que él hizo «claramente», según ha dicho, en 2012.


Encontronazo con la CUP
El expresident se enzarzó en un rifirrafe con la CUP. El diputado cupaire Benet Salellas consideró que CDC ha sido «un entramado corrupto», por lo que pidió a Mas que no trate de representar al independentismo, tampoco en los viajes al extranjero en nombre de la Generalitat, porque «es el pasado».

Mas pidió a la CUP «un punto de humildad» para encajar las críticas y recalcó que él, cuando viaja al extranjero, representa a un Govern del que los anticapitalistas no forman parte.

Salellas argumentó que desde la última investidura, en enero del 2016, ha cambiado la situación porque «ahora la corrupción les ha llegado hasta el cuello como nunca».

Terminada la sesión y ya fuera de micrófono, Mas, según fuentes presentes, volvió a responder a la CUP: «Cuánto os estorbo, pensaba que quien os molestaba era el Estado español».

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