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La incertidumbre planea sobre la investidura de Pedro Sánchez hasta el último minuto

Los socialistas confían en que la decisión de la JEC no afecte a la abstención negociada con ERC

PAULA DE LAS HERAS

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El líder del PSOE y candidato a presidente, entre la presidenta del partido, Cristina Narbona; y la vicesecretaria, Adriana Lastra. naranjo/EFE

El líder del PSOE y candidato a presidente, entre la presidenta del partido, Cristina Narbona; y la vicesecretaria, Adriana Lastra. naranjo/EFE

No fue la de ayer una jornada fácil para los socialistas. A menos de 24 horas del inicio en del debate de investidura de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados, el PSOE no podía garantizar aún al cien por cien que las cuentas les fueran a ser favorables y la decisión de la Junta Electoral Central (JEC) de inhabilitar al president de la Generalitat Quim Torra, atendiendo los recursos del PP y Ciudadanos, no hizo sino añadir incertidumbre a la situación.

En la dirección del partido dan por hecho que ERC, que hoy a las 10.30 horas reunirá a su ejecutiva de forma extraordinaria para analizar la situación, se mantendrá fiel a lo pactado y acordado el jueves por su Consell Nacional, pero con cierta «prudencia».

Incluso en el caso de todo salga según lo previsto,además, la situación genera cierta inquietud. Los números están tan ajustados que el mínimo imprevisto que afectara a los diputados socialistas o a quienes han comprometido su ‘sí’ en la votación que tendrá lugar el próximo martes –una baja de último minuto o un despiste– la pondría en peligro. Y a nadie se le oculta, además, que el difícil equilibrio alcanzado para poder formar Gobierno tras ocho meses en funciones, no solo augura, en palabras de un dirigente del PSOE, una sesión plenaria «de infarto», sino una legislatura muy compleja y en la que costará legislar.

El propio secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, vino a reconocerlo poco después de que la ejecutiva socialista diera el visto bueno tanto al acuerdo para un Gobierno de coalición suscrito con Unidas Podemos como a los alcanzados con fueras como ERC y el PNV para la investidura; textos que ya se habían cerrado y hecho públicos sin pasar previamente por los órganos del partido. A pesar de que durante las negociaciones se dijo que con la formación que dirige Oriol Junqueras se había hablado también de asuntos como inversiones o medidas sociales, el pacto firmado no compromete en ningún caso el apoyo a los Presupuestos del Estado o a cualquier otra iniciativa. Y eso complica el día a día.

Rehenes

«Somos rehenes de las mayorías del Parlamento; tanto de unos como de otros –dijo el también ministro de Fomento en funciones–. Así funciona el juego parlamentario. Nos va a tocar mucha negociación política con todos los grupos parlamentarios porque tienen todos mucha relevancia en un Parlamento más fragmentado y con más representación que nunca». El dirigente socialista defendió, sin embargo, que ERC, en concreto, será la primera interesada en que la legislatura siga adelante si de verdad tienen voluntad de que la polémica mesa de diálogo entre gobiernos, en la que pretenden abordar lo que ambas partes han convenido en definir como el «conflicto político» de Catalunya, avance y dé resultados.

En el PSOE algunos lo ven en cambio de otra manera y temen que, precisamente, la formación de Oriol Junqueras aproveche cada negociación relevante, sobre las cuentas públicas o algún otro asunto clave, para arrancar concesiones relativas al estatus político de Catalunya o la situación de los presos. Ya lo intentó con los Presupuestos Generales del Estado de 2019, para los que exigió en balde que la Fiscalía retirara las acusaciones de rebelión contra los dirigentes del Procés que estaban siendo juzgados por el Tribunal Supremo.

Finalmente, tanto ellos como JxCat presentaron enmiendas de totalidad, lo que precipitó la convocatoria electoral del 28 de abril. En todo caso, no sólo ERC está en condiciones de poner en un aprieto al eventual Gobierno de Sánchez y Pablo Iglesias, y ayer mismo, en vísperas del debate de investidura que comienza hoy en el Congreso de los Diputados con la intervención del secretario general del PSOE, pudo comprobarse. Un partido con un único diputado, el BNG, tuvo durante buena parte del día a los socialistas con el corazón en un puño.

Tarde de negociaciones

A mediodía, el equilibrio de fuerzas para la segunda votación de la investidura el día 7, en la que a Pedro Sánchez le bastaría con alcanzar una mayoría simple, era el siguiente: 166 ‘síes’ (PSOE, UP, PNV, Más País, Compromís, Teruel Existe y Nueva Canarias) frente a 164 ‘noes’ (PP, Vox, Ciudadanos, Navarra Suma, Junts per Catlunya la CUP y el Partido Regionalista Cántabro que se descolgó del acuerdo que venía negociando con los socialistas el jueves, tras conocer el documento pactado con ERC) y 18 abstenciones.

Durante toda la mañana y buena parte de la tarde, pues, los socialistas se tuvieron que afanar en garantizarse que ni Coalición Canaria ni los nacionalistas gallegos pasaban a integrar la filas del voto en contra. Y solo a partir de las 20.00 horas pudo respirar relativamente tranquilo. El partido representado en el Congreso por Ana Oramas anunció, poco después de esa hora, que optará por la abstención.

El BNG, tras un viaje de urgencia de su portavoz, Ana Pontón, a Madrid comunicó que votará a favor, lo que eleva los ‘síes’ a 167. Entre los compromisos del acuerdo firmado esta tarde está la convocatoria en el primer trimestre de este año de la Comisión Mixta de Transferencias Estado-Xunta de Galicia para programar la transferencia de la totalidad de las competencias pendientes en el Estatuto de Autonomía. Además, el PSOE se compromete a asegurar a Galicia, en cualquier modificación que pueda haber de la estructura del Estado, tendrá el mismo estatus que Euskadi y Catalunya.

Desde el PP trataron de animar a los críticos del PSOE a rebelarse contra una investidura que se apoyará en los independentistas, pero por más que haya quien tenga dudas sobre lo pactado con ERC en la bancada socialista, las deserciones pueden descartarse. El actual grupo parlamentario está conformado por una mayoría de diputados afines a Sánchez y, además, tras las primarias de 2017, en las que el hoy presidente en funciones venció de manera abrumadora a Susana Díaz, nadie ha osado cuestionar sus decisiones.

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