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La jornada intensiva en Primaria divide al sector educativo

Centros como El Serrallo o SPiSP constatan la preferencia de concentrar las clases, aunque no hay consenso. Unos piensan que discriminará y otros que ayudará a conciliar en las familias
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La Primaria en Catalunya tiene ahora horario partido.   Foto: A.González

La Primaria en Catalunya tiene ahora horario partido. Foto: A.González

 

La Generalitat está estudiando implantar la jornada intensiva en Primaria si el programa piloto que se desarrolla en seis centros arroja conclusiones positivas. La medida, consistente en compactar todas las horas lectivas por la mañana y renunciar a la partición del día, divide a la comunidad educativa aunque, a juzgar por lo que sostienen algunos centros, ha ganado adeptos durante los últimos años. Colegios de Tarragona como El Serrallo, Mare de Déu dels Àngels o Sant Pere i Sant Pau han realizado varias encuestas en las que una mayoría de familias están de acuerdo con la jornada continua, sin parón para comer. 
Ellos, junto con otros centros, se han posicionado a favor, algo que el Departament d’Ensenyament, hasta el momento, no ha implantado. Todas las voces coinciden en un argumento. «Está claro que por la mañana los alumnos están más despejados y rinden más», explica Josep Queraltó, director de la Escola Torreforta y portavoz de sus homólogos en Infantil y Primaria. «Se posibilita el éxito académico potenciando esos horarios que son mejores, donde el cuerpo está más activo, se rinde más en esas primeras horas», indica Tania López, directora de la Escola Sant Pere i Sant Pau. 
Más de 60 centros adheridos
Más de 60 centros de toda Catalunya han pedido a Ensenyament que instaure este modelo que, pese a las voces a favor, genera controversia, no tanto por la teoría como por la aplicación práctica. «Hace años que abogamos por la jornada continuada y siempre nos topamos con un ‘no’, porque la sociedad no está preparada. Para los niños sería idóneo, porque se aprovecharían las mejores horas para aprender las asignaturas troncales, pero los horarios de las familias son complicados y deberían cambiar», explica Rosa Martínez, la directora del colegio en El Serrallo. 
El riesgo de la desigualdad
Para algunos el problema es que volver a casa tras la jornada y dejar de hacer las actividades extraescolares que sí cursarían otros por la tarde generaría desigualdades. «Para los niños sí es más organizado pero a las familias quizás les obligue a gastar más dinero en esas actividades de la tarde. Sabes que en el horario de instituto o de colegio tu hijo está protegido y, en ese sentido, hay una igualdad para todos. En el momento en el que se está fuera, la cosa cambia», explica preocupada una madre tarraconense. 
Rosa Maria Codines, inspectora de Ensenyament en Tarragona, opina en esa línea: «Si se aplica esta medida, se debería hacer de forma generalizada, para todo el mundo. Es decir: desarrollar todo el peso específico del currículum por la mañana y dejar para después lo extraescolar, pero que fuera algo a lo que tengan derecho todos los niños. Si no se hace así, puede crear discriminación, porque la concertada seguirá haciendo mañana y tarde».
 En general, toda la comunidad ve con buenos ojos la idea pero pide madurarla y consensuarla con todos los implicados. «Si hay acuerdo entre los centros y los padres, sería positivo para acercarnos a la conciliación horaria. El problema es que la Conselleria esté haciendo pruebas buscando más el ahorro presupuestario que la mejora. La pregunta clave es: ¿de qué manera se puede mantener una estructura de actividades extraescolares para todos?», se pregunta Lluís Pallejà, de la Federació de Ampas en Tarragona (FAPAC).  
Mejor por la mañana
Víctor Pomerol, director del Col·legi Mare de Déu dels Àngels, también se mueve en la duda: «Por un lado parece mucho más efectivo trabajar por la mañana. Hace unos años hicimos una encuesta con las familias y salió que había una mayoría de padres de acuerdo en el horario intensivo. Otra cuestión distinta es conciliar los horarios del colegio con la familia». Desde el sindicato USTEC-STEs también se clama por el consenso, según explica Ana Elvira Sánchez, la portavoz: «Para llegar a la intensiva hace falta un conjunto de condiciones necesarias. Hay que asegurar las comidas y que esos alumnos no se queden en la calle. No se puede hacer con un goteo de casos, sino de manera generalizada. Depende de la realidad del municipio. También puede hacer que las familias tengan que asumir más gastos. En todo caso, no tiene que verse como una contraposición entre profesorado y familia, sino que hay que trabajar de manera conjunta». 
Beneficios en SPiSP
Tania López expone la postura de Sant Pere i Sant Pau: «En el último estudio que hicimos, un 74% de las familias estaban a favor de hacer jornada intensiva. Nosotros haríamos de 9 a 14 horas, y el servicio de comedor se mantendría de 14 a 16 horas para el que lo quisiera. Hemos comprobado que beneficiaría incluso a las familias que quieran tener media jornada laboral, porque hasta ahora, si tienen que ir a buscar al niño a las 12.30 horas, deberían salir del trabajo. Hay casos en los que algunos padres han renunciado a tener un empleo debido a eso». 
Otros centros que ya aplican la medida sostienen que se ha reducido el absentismo escolar. El comedor y las labores extraescolares es lo que más preocupa a las posturas críticas con la jornada continua. Temen que estos servicios acaben desapareciendo de la escuela pública con la excusa de que menos niños los usen porque se van a casa a comer. 
Los favorables argumentan que con la jornada continua los alumnos saldrían a la misma hora que con el horario partido (comerían y harían las extraescolares a partir de las 14.00 horas) y que los que comen en casa no deberían volver por la tarde para hora y media de clases. 
Pese a todo, algunos constatan la dificultad de llegar a un acuerdo. «Será algo complicado. En todo caso hay que garantizar la igualdad y la calidad», cuenta Ana Elvira Sánchez. Lluís Pallejà, desde FAPAC, establece otro factor: «Tarragona siempre había estado más cercana a trabajar con un horario intensivo pero en lugares como Barcelona, por ejemplo, la tipología de centros hace más difícil justificarlo. En un entorno pequeño, como un pueblo pequeño de las Terres de l’Ebre donde muchos vecinos pueden compartir más los horarios, es más fácil de conseguir». 
Para algunos es un problema de conciliación mucho más amplio y genérico, que tiene que ver también con los horarios laborales y, en esencia, con aspectos que van desde la apertura y cierre de comercios al prime time televisivo.
De momento, los centros tarraconenses interesados están a la expectativa de los resultados en seis colegios de un proyecto piloto, aunque Ensenyament ha dicho que alargará la prueba hasta el curso 2015-16. La coordinadora que agrupa a los centros partidarios mantiene que en ningún caso quiere aplicar la jornada intensiva a todas las escuelas sino únicamente a las que lo soliciten. 
Por su parte, el Departament d’Ensenyament espera hacer una evaluación en el mes de junio sobre la prueba piloto y determinar hasta qué punto el cambio de modelo es extensible a otros centros. Mientras, las escuelas tarraconenses seguirán haciendo encuestas y balances para testar qué opinan las familias de un cambio que, de momento, crea divergencia en toda la comunidad educativa. 

La Generalitat está estudiando implantar la jornada intensiva en Primaria si el programa piloto que se desarrolla en seis centros arroja conclusiones positivas. La medida, consistente en compactar todas las horas lectivas por la mañana y renunciar a la partición del día, divide a la comunidad educativa aunque, a juzgar por lo que sostienen algunos centros, ha ganado adeptos durante los últimos años. Colegios de Tarragona como El Serrallo, Mare de Déu dels Àngels o Sant Pere i Sant Pau han realizado varias encuestas en las que una mayoría de familias están de acuerdo con la jornada continua, sin parón para comer.

Ellos, junto con otros centros, se han posicionado a favor, algo que el Departament d’Ensenyament, hasta el momento, no ha implantado. Todas las voces coinciden en un argumento. «Está claro que por la mañana los alumnos están más despejados y rinden más», explica Josep Queraltó, director de la Escola Torreforta y portavoz de sus homólogos en Infantil y Primaria. «Se posibilita el éxito académico potenciando esos horarios que son mejores, donde el cuerpo está más activo, se rinde más en esas primeras horas», indica Tania López, directora de la Escola Sant Pere i Sant Pau.

 

Más de 60 centros adheridos

Más de 60 centros de toda Catalunya han pedido a Ensenyament que instaure este modelo que, pese a las voces a favor, genera controversia, no tanto por la teoría como por la aplicación práctica. «Hace años que abogamos por la jornada continuada y siempre nos topamos con un ‘no’, porque la sociedad no está preparada. Para los niños sería idóneo, porque se aprovecharían las mejores horas para aprender las asignaturas troncales, pero los horarios de las familias son complicados y deberían cambiar», explica Rosa Martínez, la directora del colegio en El Serrallo.

 

El riesgo de la desigualdad

Para algunos el problema es que volver a casa tras la jornada y dejar de hacer las actividades extraescolares que sí cursarían otros por la tarde generaría desigualdades. «Para los niños sí es más organizado pero a las familias quizás les obligue a gastar más dinero en esas actividades de la tarde. Sabes que en el horario de instituto o de colegio tu hijo está protegido y, en ese sentido, hay una igualdad para todos. En el momento en el que se está fuera, la cosa cambia», explica preocupada una madre tarraconense.

Rosa Maria Codines, inspectora de Ensenyament en Tarragona, opina en esa línea: «Si se aplica esta medida, se debería hacer de forma generalizada, para todo el mundo. Es decir: desarrollar todo el peso específico del currículum por la mañana y dejar para después lo extraescolar, pero que fuera algo a lo que tengan derecho todos los niños. Si no se hace así, puede crear discriminación, porque la concertada seguirá haciendo mañana y tarde».

En general, toda la comunidad ve con buenos ojos la idea pero pide madurarla y consensuarla con todos los implicados. «Si hay acuerdo entre los centros y los padres, sería positivo para acercarnos a la conciliación horaria. El problema es que la Conselleria esté haciendo pruebas buscando más el ahorro presupuestario que la mejora. La pregunta clave es: ¿de qué manera se puede mantener una estructura de actividades extraescolares para todos?», se pregunta Lluís Pallejà, de la Federació de Ampas en Tarragona (FAPAC).

 

Mejor por la mañana

Víctor Pomerol, director del Col·legi Mare de Déu dels Àngels, también se mueve en la duda: «Por un lado parece mucho más efectivo trabajar por la mañana. Hace unos años hicimos una encuesta con las familias y salió que había una mayoría de padres de acuerdo en el horario intensivo. Otra cuestión distinta es conciliar los horarios del colegio con la familia». Desde el sindicato USTEC-STEs también se clama por el consenso, según explica Ana Elvira Sánchez, la portavoz: «Para llegar a la intensiva hace falta un conjunto de condiciones necesarias. Hay que asegurar las comidas y que esos alumnos no se queden en la calle. No se puede hacer con un goteo de casos, sino de manera generalizada. Depende de la realidad del municipio. También puede hacer que las familias tengan que asumir más gastos. En todo caso, no tiene que verse como una contraposición entre profesorado y familia, sino que hay que trabajar de manera conjunta».

 

Beneficios en SPiSP

Tania López expone la postura de Sant Pere i Sant Pau: «En el último estudio que hicimos, un 74% de las familias estaban a favor de hacer jornada intensiva. Nosotros haríamos de 9 a 14 horas, y el servicio de comedor se mantendría de 14 a 16 horas para el que lo quisiera. Hemos comprobado que beneficiaría incluso a las familias que quieran tener media jornada laboral, porque hasta ahora, si tienen que ir a buscar al niño a las 12.30 horas, deberían salir del trabajo. Hay casos en los que algunos padres han renunciado a tener un empleo debido a eso».

Otros centros que ya aplican la medida sostienen que se ha reducido el absentismo escolar. El comedor y las labores extraescolares es lo que más preocupa a las posturas críticas con la jornada continua. Temen que estos servicios acaben desapareciendo de la escuela pública con la excusa de que menos niños los usen porque se van a casa a comer.

Los favorables argumentan que con la jornada continua los alumnos saldrían a la misma hora que con el horario partido (comerían y harían las extraescolares a partir de las 14.00 horas) y que los que comen en casa no deberían volver por la tarde para hora y media de clases.

Pese a todo, algunos constatan la dificultad de llegar a un acuerdo. «Será algo complicado. En todo caso hay que garantizar la igualdad y la calidad», cuenta Ana Elvira Sánchez. Lluís Pallejà, desde FAPAC, establece otro factor: «Tarragona siempre había estado más cercana a trabajar con un horario intensivo pero en lugares como Barcelona, por ejemplo, la tipología de centros hace más difícil justificarlo. En un entorno pequeño, como un pueblo pequeño de las Terres de l’Ebre donde muchos vecinos pueden compartir más los horarios, es más fácil de conseguir».

Para algunos es un problema de conciliación mucho más amplio y genérico, que tiene que ver también con los horarios laborales y, en esencia, con aspectos que van desde la apertura y cierre de comercios al prime time televisivo.

De momento, los centros tarraconenses interesados están a la expectativa de los resultados en seis colegios de un proyecto piloto, aunque Ensenyament ha dicho que alargará la prueba hasta el curso 2015-16. La coordinadora que agrupa a los centros partidarios mantiene que en ningún caso quiere aplicar la jornada intensiva a todas las escuelas sino únicamente a las que lo soliciten.

Por su parte, el Departament d’Ensenyament espera hacer una evaluación en el mes de junio sobre la prueba piloto y determinar hasta qué punto el cambio de modelo es extensible a otros centros. Mientras, las escuelas tarraconenses seguirán haciendo encuestas y balances para testar qué opinan las familias de un cambio que, de momento, crea divergencia en toda la comunidad educativa.

 

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