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La moción de censura de Pedro Sánchez camina hacia el fracaso

El líder del PSOE no encuentra adeptos para desbancar a Rajoy. Cs no quiere ni oír hablar de un gobierno socialista y los nacionalistas catalanes reclaman gestos con sus políticos presos

Ramón Gorriarán

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El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ayer durante la Fiesta de la Rosa en Torrent (Valencia). Foto: EFE

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ayer durante la Fiesta de la Rosa en Torrent (Valencia). Foto: EFE

La moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy no encuentra adeptos para llegar a la mayoría absoluta del Congreso.

Ciudadanos no quiere ni oír hablar de un Gobierno socialista durante «unos meses» y exige elecciones inmediatas; los nacionalistas catalanes reclaman gestos con los dirigentes presos y fugados y un compromiso con el derecho a decidir; el PNV aprecia razones electorales camufladas; y Bildu enfría su respaldo.

Solo Podemos y sus confluencias mantienen su apoyo incondicional.  

El PSOE mantiene que la moción de censura es un ‘lo tomas o lo dejas’ y ha anunciado que «no va a negociar nada» para conseguir apoyos.

Considera que se trata de desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa o consentir que siga al frente de un Gobierno sustentado en una red de corrupción. La disyuntiva es tan clara que no necesita conversaciones ni reuniones.

«Apelamos a la responsabilidad de los 350 diputados», subrayó ayer el secretario de Organización, José Luis Ábalos. Un emplazamiento general, pero que sobre todo está enfocado a Ciudadanos y su discurso regenerador. El PSOE quiere colocar al partido liberal ante su espejo y que diga Rajoy sí o Rajoy no.

El PP sabe que Albert Rivera es la pieza clave y su secretaria general solicitó a Ciudadanos que no sea «la muleta» socialista en una operación que solo persigue hacer presidente a Sánchez «por la puerta de atrás». 

El PP endurece su discurso

Dolores de Cospedal endureció el ya áspero discurso de su partido contra el líder del PSOE, al que tachó de «enemigo del Estado de Derecho y de toda España» por presentar una moción de censura contra Rajoy apoyado en los secesionistas catalanes, «los enemigos» de España.

Sugirió además que Sánchez puede haber alcanzado ya «pactos secretos» con Carles Puigdemont o Quim Torra para que secunden su iniciativa a cambio de permitir que prosiga «el chantaje» de los partidos separatistas.

La preocupación de los populares obedece a que en esta ocasión hay dos mayorías posibles sobre la mesa, la de los 180 votos de PSOE (85), Unidos Podemos (71), Esquerra, (9), PDeCAT, (8), PNV (5) y Bildu (2); o la de 183, con los socialistas, la alianza de Pablo Iglesias y Ciudadanos (32). Aunque ambas tropiezan con dificultades. 

El problema de los socialistas para recabar apoyos es que sus intenciones no están claras. Sánchez justificó la moción como un gesto de responsabilidad y de regeneración democrática tras la sentencia del ‘caso Gürtel’.

Pero no estableció un calendario claro y los demás grupos, sobre todo Ciudadanos y el PNV, sospechan que se trata de un movimiento electoral para reflotar el proyecto socialista y lanzar la candidatura de Sánchez una vez que el secretario general del PSOE esté instalado en la Moncloa.

Fecha electoral

Las dudas sobre sus intenciones se despejarían si los socialistas fijaran una fecha para celebrar las elecciones generales y dejaran de moverse en la ambigüedad, algo que podría moverse hoy en la reunión del Comité Federal del PSOE para avalar la moción.

Con el compromiso de una convocatoria electoral en el próximo otoño podrían contar con el apoyo del partido de Albert Rivera, suficiente para que la moción prospere aunque por el camino pierdan el respaldo de los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes.

Pedro Sánchez, en principio, ha apostado por gobernar un tiempo para desarrollar una «agenda social» y normalizar las instituciones.

Las palabras de José Luis Ábalos de que la fecha de las elecciones «no sería problema» no han disipado los recelos en Ciudadanos, que creen que el secretario general del PSOE quiere ser presidente del Gobierno aunque sea «por un cuarto de hora», en palabras de Begoña Villacís, integrante de la dirección liberal y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid.

Desconfianza independentista      

La desconfianza también reina entre los independentistas catalanes por la falta de compromisos con sus demandas. El presidente de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, volvió a plantear ayer que los independentistas quieren gestos con «la libertad de los presos políticos, la vuelta de los exiliados y la no criminalización del derecho de autodeterminación».

Una vez que haya respuesta, «nosotros responderemos», dijo el presidente catalán.Por último, el PNV también quiere «certezas», y como por ahora no las hay todo apunta a su entender a una operación «cortoplacista y electoral» por parte del PSOE, según dijo el presidente de ese partido, Andoni Ortuzar, en una entrevista con El Diario Vasco.

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