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La provincia de Tarragona ya no aguanta más la obsoleta y peligrosa N-340

Ayer hubo corte de la carretera junto al Arc de Berà y marcha lenta de camiones en la autopista AP-7 para denunciar la precariedad de la carretera que atraviesa la demarcación

José M. Baselga

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Los transportistas denunciaron la peligrosidad y saturación de la carretera con una marcha lenta en la autopista.  Foto: LLUÍS MILIÁN

Los transportistas denunciaron la peligrosidad y saturación de la carretera con una marcha lenta en la autopista. Foto: LLUÍS MILIÁN

La demarcación de Tarragona cortó la N-340 y colapsó la autopista AP-7 para reclamar soluciones a una peligrosa e inoperante carretera que sufre toda la provincia. Mientras los alcaldes del Pacte de Berà y los de las Terres de l’Ebre cortaban la carretera junto al arco romano de Roda, camioneros de la Federació Empresarial d’Autotransport de Tarragona (FEAT) realizaron una marcha lenta en ambos sentidos entre Tarragona y Torredembarra.

«Mientras no haya soluciones habrá más movilizaciones» advirtió el alcalde de El Vendrell, Martí Carnicer. La afectación para el desarrollo económico empresarial y turístico de la zona y la peligrosidad de una carretera salpicada de decenas de muertos ha llevado al hastío de una demarcación que ayer dijo por enésima vez basta.

Ayuda

Los alcaldes que cortaron la vía tienen una reunión pendiente con el conseller de Territori de la Generalitat Josep Rull, de la que esperan una decidida colaboración de la Generalitat ante el Gobierno Central, titular de la N-340. Precisamente el delegat de la Generalitat, Oscar Peris, que participó en el corte de ayer defiende la gratuidad de la autopista entre Vilafranca y Altafulla mientras no haya una autovía que reemplace a la carretera.

Pero de momento las respuestas del Gobierno Central no gustan en el territorio. Los alcaldes del Pacte de Berà no creen el anuncio del Ministerio de Fomento de que para 2021 se eliminarán los peajes de la AP-7 en su tramo norte y temen que hasta entonces se encontrarán argumentos para ampliar la concesión.

Y además señalan que la necesidad es urgente ya que cualquier retraso corre el riesgo de pagarse con vidas y con afectaciones para los municipios que ven pasar por el centro de sus localidades más de 30.000 vehículos diarios.

Como los romanos

La movilización se hizo junto al símbolo del arco romano de Berà y se señaló que lo que hace 2000 años era una modernidad no ha cambiado. Se tarda prácticamente lo mismo que entonces en ir desde ese momento a la ciudad de Tarragona

La protesta del Pacte de Berà contó con el apoyo de los representantes de la zona de l’Ebre que también sufren la carretera y donde comprueban cómo la solución propuesta es una sucesión de rotondas y una línea continua. «De una vía de segunda se ha pasado a una vía de tercera».

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