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La reforma '3+2' duplicará el gasto de los estudiantes en la universidad

La comunidad educativa está llamada hoy a la segunda jornada de huelga en rechazo al nuevo decreto. De los 8.000 euros que puede costar un grado se puede pasar a los 14.000 del '3+2'
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Pancartas llamando a la huelga en la entrada al Campus Catalunya de la URV, ayer por la mañana.  Foto: Pere Ferré

Pancartas llamando a la huelga en la entrada al Campus Catalunya de la URV, ayer por la mañana. Foto: Pere Ferré

La comunidad educativa está llamada hoy a la segunda jornada de huelga consecutiva y a varias manifestaciones en rechazo a la nueva normativa que permite que los grados (las antiguas licenciaturas) sean de tres años. La propuesta del Gobierno, comúnmente conocida como ‘3+2’, plantea grados de tres años y másters de dos, lo que sustituye al sistema actual (4+1). El real decreto modifica dos normas de 2007 y 2011 para que sean las propias universidades las que opten por un sistema u otro. Lo que de inicio ha sido vendido por el Ministerio de Educación como «una forma de ahorrar dinero» porque «se reduce un año la carrera», ha sido recibido, con enojo, por diversos ámbitos como un encarecimiento de todos los estudios universitarios.

«Los alumnos van a ser los primeros damnificados a través del aumento del precio de matrícula. Con el sistema nuevo, para tener un título equivalente deberás hacer un máster de dos años para completar. Y el precio más bajo de crédito de máster es más alto que el precio más alto de crédito de grado», anuncia Joel Fernández, del sindicato CCOO en la URV. «Es el ataque más fuerte a lo público, la expulsión definitiva de la universidad de los hijos de los trabajadores. Cuando pasen los tres años, tendrás un título que no te servirá. Reduces un año de carrera pero tendrás que hacer dos más de máster, con lo cual la formación total se irá en muchos casos más allá de los 20.000 euros», explica Beto Matanza, portavoz del Sindicat d’Estudiants en el Camp de Tarragona, la entidad que convocaba la huelga.

Desde CCOO, Fernández hace cuentas. «Hay mucha variación en función del grado de experimentalidad de los estudios, pero de media la matrícula para el curso de grado puede rondar los 2.000 euros. En el máster, la cifra se dispara a los 3.500 ó 4.000 euros», cuenta Joel. Así, si en total, un grado universitario de cuatro años puede acabar costando alrededor de 8.000 euros en matrículas –aproximadamente y de media–, en el caso del ‘3+2’ el dato puedo rondar los 14.000 euros, prácticamente el doble, a raíz de esos 8.000 euros que supondría cursar el máster de dos años.

Los sindicatos y algunos partidos políticos denuncian que mientras el precio medio del crédito de un grado ronda los 20 euros, el del máster es de unos 60. Educación sostiene que «en el 90% de las carreras no hay que hacer un máster de forma obligatoria para poder trabajar».

 

Menos grado, más máster

En la práctica, sin embargo, es algo habitual para mejorar currículum. En resumen: se ahorra un año de grado pero, a cambio, se hace uno más de máster, que resulta más caro. «El Ministerio dice que lo hace para homologarse con Europa y facilitar la movilidad. Eso es discutible. ¿No sería más efectivo potenciar el programa Erasmus, que precisamente ha sufrido también recortes?», se pregunta Joel Fernández, que añade: «El Gobierno se basa en la flexibilidad pero en realidad estamos hablando de una desregulación con efectos negativos».

Otras voces críticas alertan de que se podrían dar disfunciones y de que no se entiende que se busque homogeneizar cuando se llegará a un escenario en el que cada universidad puede ofrecer el mismo grado de cuatro o de tres años. «Sin máster no te van a querer en ningún sitio», denuncian. «¿Qué hay detrás de esto? Sólo las privadas están contentas. Son las únicas que lo habían pedido, y que tienen una parte importante de su negocio en los másters», lamenta Joel Fernández. Por su parte, el Gobierno se defiende estimando que se procurará un ahorro de 150 millones en tasas para las familias (en la hipótesis de que la implantación sea total).

En síntesis, tanto la jornada de huelga de ayer en institutos y facultades como la de hoy, con sus movilizaciones, va en la línea de defender la calidad en la educación pública y los recortes. «El Govern de CiU en Catalunya ha acordado un nuevo recorte en los presupuestos para la educación pública de un 17% en este 2015, mientras aumenta el dinero destinado a la enseñanza privada o está planteando una nueva ley de FP que deja en manos de las grandes empresas la valoración académica y buena parte de la formación», incide el Sindicat d’Estudiants en un comunicado. «PP y CiU siguen mintiendo al decir que esta reforma es para equipararnos con Europa pero olvidan mencionar que en 23 países europeos el acceso a la universidad es gratuito o a precios bajos, como por ejemplo en Francia, donde un año de matrícula cuesta una media de 181 euros», afirma el sindicato.

En este ecosistema crispado, la huelga se desarrolló ayer en Tarragona con valoraciones desiguales. Según la Generalitat, el parón no afectó a la actividad académica en las universidades catalanas, a pesar de que, por ejemplo, en la URV se suspendieron clases. En su comunicado, la Secretaria d’Universitats informó de que las acciones de movilización previstas no habían perturbado el desarrollo habitual de las clases.

Por su parte, el Sindicat d’Estudiants valoró como un «éxito inapelable» esta primera jornada de huelga. En Tarragona, el ente cifró el seguimiento en un 75% en Secundaria y más de un 60% en la universidad. Hoy será la jornada principal, con manifestaciones y eventos respaldados por partidos políticos, plataformas de estudiantes o sindicatos, que volverán a poner el enésimo grito en el cielo por una polémica educativa. «Lo peor es que el Ministerio trabajó esta propuesta por lo bajini y lo ha acabado aprobando por decreto ley. Tenemos la sensación de que después de todos los recortes sufridos, cuando el discurso oficial es el de la luz al final del túnel, viene esto. Es como si hubieran jugado al despiste», zanja Joel Fernández.

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