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La universidad no forma a parados

¿Cuáles son los estudios con niveles de empleabilidad más altos? Las ingenierías en general y en concreto la Informática y Telecos

Núria Riu

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Los estudiantes de la URV trabajarán mayoritariamente en el territorio. Foto: DT

Los estudiantes de la URV trabajarán mayoritariamente en el territorio. Foto: DT

El 45% de las ofertas de empleo publicadas en Catalunya recoge entre sus requisitos la necesidad de disponer de una titulación universitaria. Es la formación más requerida, por encima de la Formación Profesional, los másters y los posgrados. Pero, ¿cuáles son las titulaciones más demandadas? Un estudio de Adecco recoge que Administración de Empresas y Finanzas es la carrera con más salidas profesionales en nuestro país, seguida por Ingeniería Informática y Comercio y Marketing.

A pesar de que algunas voces han criticado el papel de las universidades, atribuyéndoles la etiqueta de fábrica de parados, los datos demuestran lo contrario. La proporción de ofertas que exigen estudios universitarios crece porcentualmente año tras año. Y el seguimiento que hacen los centros de sus graduados certifican esta inserción en el mercado laboral.

En el caso de la Universitat Rovira i Virgili (URV) la tasa de ocupación llegó a más del 90%, aunque la crisis económica la ha reducido hasta el 83%. Así lo ponen de manifiesto los datos de las encuestas que elabora la Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya (AQU) desde 2001 a 2014.

Tradicionalmente los niveles de inserción de la Rovira i Virgili siempre habían estado por encima de la media del sistema universitario catalán. Una tendencia que, por primera vez, se ha invertido en la última encuesta que analiza la situación de los graduados de la URV el año 2010, en plena crisis económica. La causa estaría en el ensañamiento de esta crisis en el mercado laboral del sur de Catalunya. «La estructura productiva de nuestro territorio es más sensible al ciclo económico, creando más puestos de trabajo durante los buenos años pero con más dificultades durante la fase recesiva del ciclo», explica Ferran Mañé, director del Observatori d’Ocupació de la URV y profesor en la Factultat d’Economia i Empresa. De esta manera, el porcentaje de graduados en situación de paro prácticamente se ha doblado del 7,5% al 14,4% en tres años.

Hay otros dos elementos relevantes cuando se habla de la incorporación de los universitarios al mercado de trabajo. Por otro lado, la crisis económica ha impedido que los jóvenes graduados accedan al mercado de trabajo rápidamente. Tal y como puede verse en el gráfico de arriba, la inserción rápida (cuando los graduados empiezan a trabajar antes de acabar la carrera o en los tres meses posteriores) es una realidad en seis de cada diez titulados. «Los graduados han priorizado trabajar, más que buscar un empleo más adecuado», afirma.

Aunque los universitarios también saben qué es la precariedad laboral. Los salarios que perciben han caído significativamente y si en anteriores ediciones de este estudio la mayoría de los graduados percibían un sueldo de entre 18.000 y 30.000 euros, ahora es entre un 15 y un 20% más bajo. No es el caso de las carreras técnicas que siguen estando por arriba, mientras que el 42,8% de los titulados dentro del área de Humanidades cobra menos de 9.000 euros.

Pero, ¿cuáles son los estudios con niveles de empleabilidad más altos? Las ingenierías en general y en concreto la Informática y las Telecomunicaciones ocupan los primeros puestos. En la parte media está Medicina, Farmacia e Ingeniería Química, Naval o Civil. Mientras que Derecho, Ciencias Políticas, Sociología y Trabajo Social ofrecen escasas oportunidades. «Cada vez más la demanda de ingenieros se ha incrementado. Es un sector clave», asegura Pilar Jové, director de Adecco en Tarragona. Asegura que, con el tiempo, las universidades se han convertido en «fuentes de reclutamiento» ya que «a más formación, más posibilidades de encontrar un trabajo, esto sí, teniendo en cuenta también las competencias.

Transformar el territorio

La Universitat Rovira i Virgili ha nutrido de capital humano las empresas de este territorio. Tres de cuatro graduados trabajan en la provincia, lo que la ha situado como la cantera de buena parte de las empresas. «La universidad no tan solo es una fábrica de trabajadores sino que ha habido una transformación sociocultural del territorio muy importante». Una colaboración que en los ámbitos estratégicos se ha potenciado con los centros de investigación que, por otro lado, han sido claves en reforzar la relación universidad-empresa. Esta es especialmente estrecha en ámbitos como el enoturismo o la química. Y prueba de ello es que la universidad prácticamente se ha convertido en la primera fuente de contratación.

Tan solo en el año pasado la multinacional Dow Chemical Iberica incorporó a veinte nuevos ingenieros en su planta de Tarragona, de los cuales el 80% había estudiado aquí. Esta empresa del sector químico mantiene convenios formales de colaboración con universidades de toda Europa. Están dirigidos a los estudiantes de final de máster a los cuales se les presenta un proyecto para implantar una mejora o la instalación de nuevos equipos en alguna de las plantas de la compañía. «Antes eran proyectos teóricos, mientras que ahora estamos trabajando en situaciones reales y prácticas», describe Alfred Arias, responsable de Innovación, Formación y Sistemas de Gestión de la compañía. El estudiante pone en práctica su conocimiento real, familiarizándose con el entorno y la empresa.

Conocer el entorno

Además, Dow tiene en su cartera de iniciativas el programa trainee a través del cual ofrece un contrato de dos años a licenciados recientes. «El 70% de los que vienen ya han hecho prácticas. Los conocemos y nos conocen», afirma por su parte Gustavo Martínez, responsable de recursos humanos de Dow Chemical Iberica. Ambos mantienen que «la formación en las universidades es académica, pero no podemos decir que no conocen cómo funciona una planta cuanto finalizan los estudios».

Arias describe que una de las claves para mejorar los conocimientos prácticos ha sido la participación de la ETSEQ dentro del clúster ChemMed. «Un porcentaje muy importante de los profesores son asociados, lo que proporciona una ventaja competitiva», afirma.

La universidad del futuro

Pero, ¿la universidad está preparada para dar respuesta a las necesidades del futuro? Robótica, ingeniería genética y análisis de datos, entre otros, necesitarán profesionales. «Introducir cambios en la universidad es lento, además hay que tener presente que en los grados el objetivo es formar al estudiante en conocimientos generales que podrán ser aplicados en muchos puestos de trabajo y en dotarlos de la capacidad de aprendizaje de nuevos conocimientos», concluye Mañé.

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