Las Apps de rastreo de coronavirus respetan la privacidad

Un experto en seguridad asegura que no se comparte información de geolocalización, ni se envía a servidores externos y que todos los datos están cifrados,

EFE

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Las Apps de rastreo de coronavirus respetan la privacidad. Foto: DT

Las Apps de rastreo de coronavirus respetan la privacidad. Foto: DT

Las aplicaciones para rastrear el contagio de la COVID-19 respetan la privacidad y el anonimato de sus usuarios, ya que no se comparte la información de geolocalización, ni se envía a servidores externos y todos los datos están cifrados, ha asegurado a Efe el experto en ciberseguridad y protección de datos Juan José Nombela.

Nombela, director del área de Ciencias de la Computación y Tecnología de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), ha subrayado que, en estas aplicaciones informáticas, los datos de los contactos se comunican mediante un código aleatorio único para cada persona, que se guarda en el teléfono del usuario.

Por ello, ha respaldado el uso de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial, el Big Data y la ciberseguridad para proteger la salud de los ciudadanos, cuya privacidad y datos personales están "siempre protegidos".

Ha aludido al proyecto piloto de rastreo de contagios de la COVID-19 que se desarrolla durante este mes de julio en la isla canaria de La Gomera para simular posibles contagios y hacer un seguimiento de los casos positivos.

A través de una aplicación móvil, algunos participantes en este experimento simularán que están infectados por la COVID-19 marcando en su teléfono que tienen la enfermedad.

Ha insistido en que esta iniciativa es voluntaria, algo que no ocurrió en Corea del Sur, donde fue obligatorio y, además, incluía la geolocalización de los usuarios.

Nombela ha recalcado que, con la aplicación española, "los datos no se guardan y el Gobierno no controla dónde se encuentra el usuario".

Ha lamentado que a algunos ciudadanos les preocupe que "sepan dónde han estado con una aplicación que sirve para controlar una pandemia, haya menos muertos y la economía no se hunda más", pero después ceden "alegremente" sus datos personales al descargarse una aplicación "absurda", como las que simulan el envejecimiento facial.

A través del sistema bluetooth del teléfono, las aplicaciones de rastreo de la COVID-19 permiten determinar si una persona ha estado a menos de dos metros durante más de quince minutos de alguien contagiado en los últimos quince días.

En caso positivo, esta persona recibirá posteriormente las indicaciones pertinentes por parte de las autoridades sanitarias, que estimarán la conveniencia de hacer una prueba PCR, aislarse o solo tener precaución.

La aplicación solo informa si se ha estado en contacto con un contagiado, pero "no determina ni quién, ni cuándo, ni cuánto tiempo", ha recalcado este experto, quien ha subrayado que es la autoridad sanitaria la que comunica el contagio para activar una alarma en la aplicación de los posibles contagiados.

Al no saber las condiciones en las que se han producido esos contactos, ya que el riesgo es muy diferente si, por ejemplo, se ha usado mascarilla y no ha habido un contacto físico directo, pueden llegar a producirse "falsos contagiados", pero ha considerado que esta alerta no causa un gran perjuicio entre los posibles contagiados, quienes pueden actuar con mayor "precaución" para evitar la propagación del virus.

Ha detallado que el ensayo de La Gomera podría repetirse en otro lugar en septiembre, aunque "lo ideal" sería realizarlo durante el mes de agosto, con la participación de turistas extranjeros, para comprobar cómo se produciría la propagación de un brote en época estival.

Este docente de la UNIR ha confiado en este primer piloto en La Gomera sea exitoso, teniendo en cuenta los dos ensayos precedentes que ya se han desarrollado en Francia y Alemania.

En el caso de Francia, se hizo una aplicación propia, pero apenas el 3 por ciento de la población se la descargó y muchos ya la han desinstalado, por lo que "sus usuarios no la han considerado útil", ha constatado.

Por su parte, en Alemania han utilizado otro sistema, a través de un API (una interfaz de programación de aplicaciones) que, mediante un código, permite que dos programas de software se comuniquen entre sí.

Así, sobre esta base que han desarrollado Google y Apple de forma coordinada, han implementado en sus respectivos sistemas operativos Android e iOS la posibilidad de instalar una aplicación que ha tenido bastantes descargas, pero cuyo éxito no se podrá medir hasta que no tenga una masa crítica importante, ha matizado. 

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