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Las dos formas de desbloquear España

Análisis: Abstención patriótica o independentistas. Sánchez  tiene dos opciones: convencer al PP como pasó al revés en 2016 o un tótum revolútum de partidos en el que ERC seguirían siendo decisivo. 

Diari de Tarragona

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Las dos formas de desbloquear España

Las dos formas de desbloquear España

La margarita de España ha quedado reducida a dos pétalos. O el PP o un tótum revolútum de partidos en el que ERC seguirían siendo decisivo. Pedro Sánchez, señalado pese a la victoria, debe elegir. La política es el arte de demasiadas cosas, pero sobre todo de tomar decisiones y el líder socialista se encuentra en una disyuntiva endiablada. El primer ‘match ball’ se llama investidura, alcanzar esos 176 votos en primera vuelta o más ‘síes que noes’ en la segunda. La opción más sencilla es la de convencer al PP. Haciéndolo, problema resuelto. Ya ocurrió en 2016 con Mariano Rajoy como gran beneficiado. El PSOE, entonces, protagonizó la llamada ‘abstención patriótica’.            

Llegados a este punto, nada claro por el ‘no es no’ de Casado, Sánchez se toparía con otro grave problema al día siguiente: «¿Con quién gobierno?» Porque el PP, salvo sorpresa y con Vox al acecho, no aprobará sus Presupuestos argumentando que ellos son la oposición.

¿Entonces? Sí, pinta mal la cosa... El bipartidismo ha sido uno de los grandes triunfadores de la noche electoral. Pese al batiburrillo de siglas que concurrían a las urnas, ha logrado sumar 12 escaños más respecto al 28-A. Un argumento de peso que pondrá aún más presión sobre los dos grandes partidos españoles para que lleguen a un acuerdo de mínimos que permita desbloquear el país. No hay que inventar nada. Ya ocurrió en 2016. Vuelve a reeditarse el escenario que entonces benefició a Rajoy gracias a la llamada ‘abstención patriótica’ del PSOE. ¿Lo hará ahora Pablo Casado? En recta final de la campaña llegó a asegurar de forma tajante que no lo haría, pero ya se sabe que la política, el ‘donde dijo digo...’ es su pan de cada día.            

Lo que sí parece claro es que llegados a este punto, la abstención del PP no será ‘gratis et amore’ (Catalunya y la economía serán dos líneas rojas en la mesa de negociación) y no pasará, en ningún caso, de la investidura, como en 2016. Es decir, que Pedro Sánchez, si logra ser investido, deberá mirar hacia otros partidos para poder gobernar.

Sobre todo, a Unidas Podemos, cuyo líder, Pablo Iglesias, se ha pasado toda la campaña advirtiendo de que el gran objetivo de Sánchez es cerrar una «gran coalición blanda» con el PP con «la excusa de Catalunya».    

Todo vuelve a depender de ERC      
Si el escenario del acuerdo con el PP es muy complejo, el de la llamado ‘gobierno Frankenstein’, como en su día lo bautizó Alfredo Pérez Rubalcaba, es un suicidio. Se trata de abrir el pactómetro y empezar a sumas siglas y más siglas hasta alcanzar 176. Que si Unidas Podemos, que si Más País, que si el PNV, que si el PRC, que si Teruel Existe, que si Coalición Canaria, que si el BNG... Y nada. Los números siguen sin dar. En total, 170. 

Dicho de otro modo, que todo volverá a depender de los independentistas, en concreto, de ERC, que ha obtenido 13. Para alcanzar la cifra mágica de 176, el PSOE debería convencer sí o sí a Iglesias, al PNV y a los republicanos. Tendría en su mano 175. El que falta es coser y cantar. Tiene para elegir a Más País, al PRC o a Teruel Existe. Llegados a este punto, el pulgar de ERC volverá a quitar y poner presidentes en España. Ya sucedió en la moción de censura aupando a Pedro Sánchez y, luego, apenas unos meses después, dejándole caer.

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