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Las drogas aceleran y ganan terreno al alcohol por las muertes en carretera

La prueba de ello es que tres de cada diez conductores sometidos al control de estupefacientes da positivo

EFE

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Los controles de drogas se realizan dentro de los vehículos policiales. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Los controles de drogas se realizan dentro de los vehículos policiales. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Tres de cada diez conductores sometidos al control de drogas da positivo, un problema creciente que se traduce en que mientras los muertos en carretera por consumo de alcohol descienden, los que iban drogados no paran de crecer.

En concreto y, aunque en términos absolutos los conductores fallecidos con alcohol siguen siendo más que los muertos por consumo de estupefacientes, el porcentaje de estos ha aumentado un 7 por ciento en los últimos cuatro años frente al descenso de un 18 por ciento de los que se pusieron al volante bebidos.

Sobre la evolución de la influencia de las drogas en accidentes de tráfico entre 2012 y 2015 se adentra el informe presentado ayer por la Fundación Línea Directa, en colaboración con Fesvial, tras analizar 25 millones de controles de drogas y alcohol, los informes toxicológicos a más de 3.100 conductores y peatones fallecidos, y otros estudios sobre la prevalencia de estos consumos.


Cocaína, cannabis y opiáceos
El estudio revela que en los últimos cuatro años el 16 por ciento de los conductores fallecidos dio positivo a alguna droga y eso sin olvidar que no se hacen las pruebas a todos. Como muestra, el pasado año se realizaron 638 análisis post mortem de los 1.048 muertos, en los que un 6,7 por ciento ofreció presencia de cocaína, casi otro 6 por ciento de cannabis y un 1,8 por ciento a opiáceos. Pese a todo, la percepción del riesgo de conducir tras haber tomado alguna droga sigue siendo baja. De hecho, el 19 por ciento de los conductores -el porcentaje se extrae de una reciente encuesta de sobre las falsas creencias del consumo de estupefacientes- admiten que han conducido después de ingerir alguna sustancia.

Es más, consideran que el alcohol es más peligroso que las drogas, sobre todo el cannabis. Unos mitos a los que se unen que el 75 por ciento de los encuestados por la DGT recientemente reconozcan que desconocen las sanciones económicas y los puntos que pierden de su carné pro esta infracción.

Tampoco conocen realmente los efectos físicos derivados de ponerse al volante tras consumir cocaína, cannabis, éxtasis o anfetaminas y que van desde una peor valoración de la distancia para adelantar, la detección del paso de peatones, el cálculo de la distancia de seguridad, o el aumento de la distancia de frenado.

Por tipologías, las anfetaminas son las sustancias que más perjudican a la conducción, pues tras su ingesta la efectividad en la toma de decisiones disminuye aproximadamente un 65 por ciento, mientras que el conductor que haya consumo cocaína necesita cinco metros más para frenar.

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