Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Londres cede y el divorcio con la Unión Europea será amistoso

Theresa May acepta pagar una factura de unos 40.000 millones de euros, mantener una frontera «invisible» en Irlanda del Norte y respetar los derechos sociales de los europeos
Whatsapp
La primera ministra británica, Theresa May, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ayer en Bruselas. FOTO: Eric Vidal/EFE

La primera ministra británica, Theresa May, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ayer en Bruselas. FOTO: Eric Vidal/EFE

La Comisión Europea y el Reino Unido alcanzaron ayer un acuerdo para pasar a la segunda fase de negociación del «brexit», tras constatar «avances suficientes» sobre los derechos de los ciudadanos, la factura de salida y la frontera norirlandesa.
«La CE ha decidido formalmente recomendar al Consejo Europeo que se han hecho los progresos suficientes en los tres términos del divorcio para poder entrar en la segunda fase de la negociación», indicó Juncker en una rueda de prensa junto a la primera ministra británica, Theresa May.

«No habrá una frontera dura y mantendremos el acuerdo de Belfast», aseguró May, quien intensificó en los últimos días los contactos con los unionistas de Irlanda del Norte, cuya satisfacción por el acuerdo no se ha hecho esperar.

Pero también el Gobierno de Dublín ha mostrado su satisfacción, especialmente por el mantenimiento de una frontera invisible con la provincia británica de Irlanda del Norte. Los ciudadanos norirlandeses seguirán teniendo derecho a la nacionalidad irlandesa y comunitaria, como establece el acuerdo de paz.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, aseguró que la Unión Europea está dispuesta a negociar con el Reino Unido el periodo de transición para su salida pero con «condiciones», como que acate en ese tiempo «la totalidad» de la legislación comunitaria y la supervisión judicial.

El consenso logrado ayer sobre la primera fase de las negociaciones como para poder pasar a la siguiente, ha permitido a Tusk enviar a los líderes de los Veintisiete las directrices para su cumbre del viernes próximo en Bruselas. El Reino Unido ha solicitado una transición de unos dos años. Según los medios británicos, Londres se aviene finalmente a pagar una factura entre 35.000 y 36.000 millones de libras (39.900/41.040 millones de euros).

Para el diputado Michael Gove, uno de los políticos más destacados de la campaña a favor del «brexit», el pacto es un «importante logro personal para la primera ministra». Sin embargo, desde la oposición, el portavoz laborista del «brexit», Keir Starmer, dijo que el país necesitaba «saber cuál es el precio político del compromiso» con Bruselas, en referencia a la falta de detalles sobre lo acordado.

El exlíder del eurófobo Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) Nigel Farage ironizó que esta es «una buena noticia para la señora May porque ahora podemos pasar a la próxima fase de la humillación».

May admintió ayer que el pacto ha sido resultado de «dar y recibir» por ambas partes y expresó su satisfacción de que las negociaciones puedan pasar a la segunda fase, sobre las relaciones comerciales. Esta segunda parte, que empezará siempre y cuando los líderes europeos den luz verde al acuerdo, puede ser más dura y en ella May tendrá que contentar las posiciones de las distintas regiones, como Escocia, a favor de permanecer en el mercado único.

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, advirtió de que «si el ‘brexit’ está sucediendo –me gustaría que no–, permanecer en el mercado único y la unión aduanera es la única opción sensata. Cualquier acuerdo para Irlanda del Norte tiene que estar disponible para otras naciones del Reino Unido».

Temas

Comentarios

Lea También