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Los baños en las piscinas comunitarias, en el aire

Los administradores de fincas reclaman al Gobierno una regulación estatal de la normativa para su apertura, a la que habrá que sumar las normas generales de distanciamiento social

JAVIER VARELA

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Los vecinos pìden poder abrir sus piscinas comunitarias. FOTO: DT

Los vecinos pìden poder abrir sus piscinas comunitarias. FOTO: DT

España comenzó ayer su desescalada y con la llegada del buen tiempo y el verano, muchos ciudadanos se preguntan si podrán usar las piscinas comunitarias que suelen abrirse a partir del mes de junio. El baño en las playas, por ejemplo, no estará permitido hasta la fase 3, prevista para principios de junio, siempre que se cumplan los criterios sanitarios y la pandemia evolucione favorablemente. Sin embargo, ¿qué pasa con las piscinas?

Esta decisión ha creado muchas dudas y en el caso de que se abran tendrán numerosas restricciones. No se sabe si el aforo de estos recintos tendrá que ser reducido, cuál será la regulación del pH, o si la limpieza con cloro se efectuará de manera más insistente y con mayor control.

Según los expertos, el agua de las piscinas si tiene un mantenimiento y desinfección adecuada, no es transmisor del virus, ya que los productos que se usan normalmente son desinfectantes que servirían para acabar con el virus. De hecho, las recomendaciones de la OMS señalan que el tratamiento con cloro del agua lo elimina al cien por cien. Sin embargo, a esto hay que sumar las normas generales de distanciamiento social y una higiene personal de desinfección.

Petición a Sanidad

La disposición que el Ministerio de Sanidad ha publicado en el BOE no hace una referencia específica a estos lugares. Por ello, los Administradores de Fincas colegiados han manifestado al Ministerio de Sanidad su preocupación «ante la proximidad de la época estival y la necesidad de tomar una decisión sobre la eventual apertura de las piscinas en comunidades de propietarios y urbanizaciones».

Así se lo han hecho saber a través de una carta a la Directora General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, en la que exponen las razones por las que es necesario que se establezca una normativa de aplicación estatal para la apertura de las piscinas privadas comunitarias, basada en criterios exclusivamente científicos.

Para tomar esta decisión la competencia es de las comunidades autónomas, pero Salvador Díez, presidente del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas –CGCAFE–, cree que «es necesario que esta regulación sea la misma en todo el país para lograr una deseable homogeneidad en las condiciones en las que se produce la desescalada y concretamente en referencia al acceso a las piscinas». Consideran que la decisión debe quedar en manos del Gobierno central porque si no «se producirían movimientos de población hacia los lugares de regulación menos restrictiva para un mayor disfrute de este servicio, lo que supondría un agravamiento del riesgo en dichas zonas».

Los administradores de fincas recuerdan que la mayoría de las comunidades de propietarios no disponen de un control de acceso, y en aquellos casos en los que se cuente con un socorrista, no forma parte de su labor profesional controlar quién y cómo accede a la piscina.

Además, también han consultado al Ministerio de Sanidad sobre el uso de otras instalaciones que puedan ser un foco de contagios «como vestuarios, servicios o lavabos», en los que es necesario valorar su apertura «teniendo en consideración la proximidad de las instalaciones a los domicilios de los usuarios». Abrirlos, «obligaría a regular la necesidad de intensificar su limpieza y desinfección».

Una regulación estatal

Por ello, desde el Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas se exige una regulación estatal «que se tenga que complementar con normas propias de cada Comunidad de Propietarios». Sin embargo, ante la imposibilidad de convocar las juntas de propietarios en el actual Estado de Alarma, piden que «se faculte a la Juntas de Gobierno de cada Comunidad de Propietarios para que cada una de ellas regule cómo será el acceso a la piscina comunitaria».

Mientras se toma una decisión definitiva, el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE), en coordinación con la Secretaría de Estado de Turismo, ha encargado la elaboración de un informe científico que realizará el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para determinar las medidas que se tendrán que tomar en el ámbito de playas y piscinas. Dicho estudio permitirá saber cómo se comporta el Covid-19 en el agua de las piscinas, tanto interiores como exteriores. «Una vez conocidos todos estos puntos, habría que diseñar protocolos y ver cómo se desinfecta la zona que haya sido ocupada si desde el estudio se concluye que hay necesidad de ello, y de tal manera que no afecte al ecosistema de estos espacios», explican en un comunicado.

Una vez que se tengan los resultados, se llevarán a cabo los diferentes protocolos para su posterior validación definitiva por parte del Ministerio de Sanidad. El Instituto recuerda que estas especificaciones técnicas serán los oficiales que contarán con la validación de las autoridades sanitarias y recogerán las medidas que podrán tomar los empresarios y gestores de recursos turísticos.

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