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Los drones piden pista

Europa se prepara para abrir en 2016 el espacio aéreo civil a unos aparatos que revolucionarán la industria de servicios
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Los drones piden pista

Los drones piden pista

Los drones piden pista para su despegue. La adaptación castellanizada de la palabra inglesa drone (literalmente, ‘zángano’), utilizada por los estadounidenses para referirse de forma coloquial a lo que técnicamente se conoce como RPAS (Remotely Piloted Aircraft Systems) ha calado en la sociedad.

Al ritmo de su proliferación en tiendas de electrónica y electrodomésticos de gran consumo, algunos anuncios con proyectos tan llamativos como el futuro reparto de paquetería por parte de Amazon mediante el uso de drones han desatado el interés ciudadano por el uso civil de estas máquinas que evocan pasajes literarios de la Ciencia Ficción más robótica.

Utilizados hoy para el ocio entre particulares, mientras su uso profesional se concentra mayoritariamente en el sector audiovisual y, en menor medida, en el industrial, su rápido crecimiento ha puesto el foco de las administraciones públicas en la necesidad de acompañar con un marco normativo específico el crecimiento de una industria que se está inventando día a día pero que ya genera (y generará) empleos de calidad.

El próximo 30 de septiembre vence el plazo que se habían dado los EEUU para que estos aparatos dejasen de volar sólo en espacios segregados y se integrasen en su espacio aéreo civil. La medida podría retrasarse, pero la decisión está tomada, igual que lo ha hecho la Comisión Europea (CE), que ha fijado para el próximo 2016 la integración progresiva de los RPAS en el espacio aéreo civil de la UE.

Hasta ahora, la UE sólo ha tenido competencias en la regulación de los RPAS de más de 150 kilogramos, mientras la regulación del resto de aparatos (donde están la mayoría) quedaba a criterio de cada Estado miembro.

Con la legislación francesa sobre drones de 2012 como referente común –que propició que el número de operadores autorizados en Francia pasase de 86 en diciembre de 2012 a más de 400 en febrero de 2014–, los Estados miembros de la UE y la propia CE (que durante el primer semestre de 2016 podría ser ya competente para regular todas las categorías de RPAS), se aprestan a abrir sus cielos a esta industria.

Una industria que, según cálculos de la Association for Unmanned Vehicle Systems International (AUVSI), creará en diez años más de 100.000 puestos de trabajo de calidad en los EEUU. Una percepción compartida por la Unión Europea, que se ha puesto en marcha para no perder posiciones en un mercado global que, según datos de Teal Group citados en documentos oficiales de la CE, en 2011 lideraban los EEUU con más del 60% de las ventas mundiales (en las que se incluyen las de la industria militar), seguidos por Israel (un 10%) y la UE (con menos del 10%).

Así lo reconoce en declaraciones al Diari de Tarragona Jakub Adamowicz, portavoz de Transportes de la Comisión Europea: «Los drones son un tema muy popular y Europa ha de ser ambiciosa y asumirlos como una parte esencial del futuro de la aviación. La UE es líder en operaciones civiles con aviones no tripulados y necesitamos continuar siéndolo. Hemos de aprovechar la oportunidad de convertirnos en un actor global en el campo de los drones civiles y garantizar que la economía europea aproveche los beneficios de esta nueva tecnología».

 

Socorristas equipados con multirrotor

El AquaRescue es el próximo proyecto de Lluís Reverté y Toni Egea, de la empresa Fly Equant & Drone Solutions de La Canonja. Será un dron multirrotor capaz de transportar y lanzar con precisión hasta cuatro salvavidas autoinflables con baliza de localización, mejorando en hasta cuatro veces el tiempo de reacción de un socorrista que se desplace a nado. «En treinta segundos te lo pongo 300 metros mar adentro», asegura Lluís Reverté. Piensan sacarlo al mercado antes de la próxima primavera, de cara a la nueva temporada de playa.

No se tratará del primer dron de salvamento marítimo que se use en las playas españolas, pero si llega a buen puerto será el primero desarrollado y ensamblado íntegramente en la demarcación de Tarragona. En concreto, en La Canonja, donde Lluís Reverté tiene en su domicilio (al más puro estilo de startup ‘de garaje’) el taller de Fly Equant, la empresa que en 2014 asoció en una joint venture con Drone Solutions, el proyecto de alquiler de drones con sede en Sant Boi del Llobregat creado por Toni Egea.

Su colaboración dio como resultado el AquaPhantom, un pequeño dron multirrotor capaz de sumergirse parcialmente y flotar sobre el agua gracias a su carcasa estanca, y del que llevan vendidas ya más de 60 unidades al precio de mercado de 1.095 euros.

Con estos y otros drones, Lluís Reverté y Toni Egea llevan a cabo servicios a empresas y particulares –principalmente en Catalunya–, donde la mayoría son trabajos audiovisuales, aunque pueden llevar a cabo tareas como la toma de muestras de agua en lugares de difícil acceso o la fumigación fitosanitaria local en agua.

Confían cerrar el presente 2015 con una facturación de 130.000 euros, repartidos al 50% entre la venta de AquaPhantoms y la prestación de servicios como empresa operadora de drones. Una cifra y unas proporciones que deberían cambiar bastante si se cumplen sus perspectivas para 2016, cuando confían llegar a vender hasta 200 unidades de su AquaPhantom.

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