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Los secretos del mar al descubierto

Empresas de la Costa Daurada divulgan el mayor prado de posidonia, técnicas ancestrales de pesca y etnobotánica del bosque
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Las impulsoras de Plàncton eliminaron el uso de aletas para el buceo con tubo para una mejor preservación del fondo y las rocas. Foto: Joan Revillas

Las impulsoras de Plàncton eliminaron el uso de aletas para el buceo con tubo para una mejor preservación del fondo y las rocas. Foto: Joan Revillas

Explorando la posidonia más extensa

Eli Bonfill y Aurora Requena se conocieron como alumnas en un máster sobre ciencias del mar y se lanzaron a crear Plàncton, una empresa de divulgación y servicios marinos con el objetivo de «aportar nuestros conocimientos para la conservación del mar» porque «vivimos de espaldas a él y se han creado muchos mitos y miedos», explica Bonfill.

Realizan conferencias, proyectos de divulgación y ciencia ciudadana con el CSIC, señalización de paseos marítimos, consultoría y estudios para empresas y administraciones y, a partir de mañana, un campamento de verano multilingüe en L’Ametlla de Mar para «acercar el mar a los niños desde un punto de vista naturalista y científico». Cada semana les plantearán un problema ambiental a resolver mediante diferentes actividades que permitirán, además, «la interrelación entre los niños del pueblo y los que vienen a veranear».

Sin embargo, su actividad con más demanda son las salidas de snorkel, o buceo con tubo, que realizan cuatro veces al día, y algunas noches para divisar animales nocturos como pulpos y escórporas. «Es una actividad muy útil para explicar el hábitat y el ecosistema y para poner en valor esta riqueza que tenemos cerca de casa», explica Bonfill.

Es precisamente en la zona entre L’Ametlla i El Perelló donde se encuentra el prado de posidonia más grande de la costa catalana, lo cual «es un indicador de la buena calidad de las aguas y un estructurador del ecosistema». Así, «es refugio para erizos, estrellas, cohombros de mar y cangrejos, además de ser un arrecife para la conservación de la arena de las playas». Para minimizar el impacto sobre la riqueza natural de la costa decidieron dejar de bucear con aletas con los clientes, puesto que si no las saben utilizar pueden dañar el ecosistema de las rocas y el fondo marino.

Explican que aunque tienen mayor demanda en verano, «el mejor momento para hacer snorkel es en septiembre y octubre».

 

Pescar con las manos en la bahía dels Alfacs

Agustí Benito es pescador en Sant Carles de la Ràpita. De abril a septiembre parte de su tiempo lo dedica a dar a conocer una técnica que utilizaban los antepasados de los que ahora viven en las bahías y estuarios: la pesca con las manos o paupa. Y lo hace mediante la marca Ebrepesca, que se puso en marcha en 2013.

Es en este mes de julio y agosto cuando el ritmo de clientes crece, especialmente familias que quieren disfrutar de un día de descubierta. El pescador cala la red de unos 600 metros en la bahía dels Alfacs formando una u enroscada por los extremos, de forma que «picas sobre el agua para espantar a los peces, que, al verse atrapados se dirigen hacia el fondo de la red y después hacia los extremos en forma de caracol». Es ahí donde los turistas pueden coger los peces, que quedan medio colgados en la arena. Y después, si lo llevan a un restaurante de la Estación Náutica, los cocinan para que puedan comerlos.

Benito aprovecha el trayecto en barca hacia els Alfacs para dar a conocer algunas particularidades de la zona: «cuál es la flota pesquera de Sant Carles de la Ràpita, cómo se ha formado el Delta y su conversión en Parque Natural y el tipo de trabajos vinculados a esta zona». Para Benito es gratificante ver las reacciones especialmente de los niños porque «lo viven mucho» y resalta el valor casi pedagógico de la actividad: «los pequeños ven cómo es un pez vivo en su hábitat, en vez de en el congelador».

 

Historia del Bosc de la Marquesa

La empresa Arrel Cultura i Arqueologia de Tarragona se ha propuesto dar a conocer el patrimonio de la ciudad más allá de las murallas, siendo el Bosc de la Marquesa, ubicado entre la playa Larga y la Móra, uno de los enclaves para las visitas guiadas. Se hacen a pie y también en combinación con caiac, junto con la empresa Tgnautica, para conocer este entorno del Mediterráneo.

«Tratamos de explicar el bosque desde la etnobotánica, es decir, de qué se compone y la relación que ha mantenido con él el ser humano a lo largo de la historia», cuenta la impulsora de Arrel, Itxaso Euba, quien se siente como pez en el agua en este campo por su formación en Arqueología del Paisaje y en concreto arqueobotánica.

«Hay una gran cantidad de historia fuera de la ciudad», y eso es lo que transmite durante las rutas. La próxima será el 19 de julio, el momento para conocer las particularidades del camino de ronda, desde las torres antipiratas de los siglos XVI y XVII, pasando por vestigios del pasado romano de la ciudad, como una cantera y un embarcadero desde el que se trasladaba la piedra hacia Tarragona.

Arnau Micheo es el responsable de realizar la ruta en caiac, saliendo des de la playa de la Móra después de una breve formación. Durante la navegación les explica las formaciones geológicas y la fauna que pueden encontrar, especialmente alrededor de las cuevas marinas de la zona. Micheo avanza que, aunque tienen un público muy diversificado, han acortado la duración para alcanzar un público más familiar.

Para gente con un poco más de preparación, la empresa de caiac ofrece rutas combinadas entre esta disciplina y la marcha nórdica, junto a la entidad Ben d’Hora, que también hace discurrir el recorrido por el Bosc de la Marquesa.

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