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Los yihadistas detenidos querían degollar a una persona y difundir el vídeo

Jacob, el joven de Montblanc detenido en Valls, sugirió atacar a los 'peces gordos', refiriéndose a los políticos del Parlament. Planeaban atentados contra sinagogas y locales de judíos
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Detención en Valls de Jacob Orellana, natural de Montblanc. Ayer fue enviado a prisión incondicional y sin fianza por el juez Pedraz.  Foto: Lluís Milián

Detención en Valls de Jacob Orellana, natural de Montblanc. Ayer fue enviado a prisión incondicional y sin fianza por el juez Pedraz. Foto: Lluís Milián

La célula yihadista desarticulada en Barcelona pretendía emular las ejecuciones de los terroristas del Estado Islámico. Planeaba el secuestro de una persona, degollarla vestida con un mono naranja y grabar el asesinato para difundirlo por las redes sociales. Los detenidos formaban parte de la ‘Fraternidad Islámica para la predicación de la yihad’, vinculada al Movimiento Yihadista Global, y pretendía hacer su ‘guerra santa’ no en Siria o Irak, sino en España. El grupo también había estudiado el secuestro de una directora de sucursal del Banco Sabadell para cobrar un elevado rescate con el que financiar sus actividades.

Los planes de los terroristas todavía estaban en una fase inicial porque no habían seleccionado a la víctima ni tenían lugar para esconderla, y ni siquiera habían comprado el mono modelo Guantánamo.

Fuentes de la Fiscalía de la Audiencia Nacional confirmaron la existencia de este plan, pero el juez Santiago Pedraz no lo incluye entre los indicios delictivos recogidos en su auto y en el que ordena el ingreso en prisión de siete de los once detenidos el pasado miércoles en varias localidades catalanas cercanas a Tarrasa, dejó en libertad a tres y dispuso el ingreso en un centro de menores durante seis meses del joven de 17 años también capturado en la redada. Entre los encarcelados figura también Jacob Orellana, el joven natural de Montblanc que fue detenido en Valls.

El jefe y creador de la célula, Antonio Sáez Martínez, ‘Alí el peluquero’, porque era propietario de la barbería ‘La Románica’, en Barberà del Vallés, centro de reuniones del grupo, estaba convencido de que «debían actuar sin piedad con los enemigos y tratarlos con extrema violencia para aterrorizarlos», según tenía anotado a mano en un libro sobre la yihad.

 

Fotografías de objetivos

La Fraternidad Islámica estaba dispuesta a seguir a pies juntillas los postulados de su líder, y como primera acción pensaban, según recoge el auto de Pedraz, «secuestrar a la directora de una sucursal del Banco Sabadell para financiar a la célula». La idea era de ‘Alí el peluquero’, pero el escrito del juez no da más detalles de la operación. Precisa, en cambio, que en el móvil de otro de los detenidos, Said Touay, había fotografías de objetivos: diez del hotel Catalonia Plaza, dos de la comisaría de los Mossos d’Esquadra en la plaza de España y una del centro comercial Las Arenes.

En las reuniones, según la declaración de un testigo protegido, ‘Alí el peluquero’ propuso además atentados contra «sinagogas o locales regentados por judíos», así como contra las fuerzas de seguridad y el Parlament de Catalunya. Incluso planteó llevar a cabo los ataques, según detalla el juez, «usando una furgoneta en la que fueran camuflados ellos con armas largas y granadas de mano». Otro de los detenidos, con el sorprendente nombre para un islamista radical de Jacob Orellana Casado –el detenido en Valls–, puso sobre la mesa, conforme al testimonio de testigos protegidos, la conveniencia de «atacar a peces gordos», en referencia al «asesinato de políticos y ataques a estamentos oficiales».

El grupo también había trabajado el capítulo de explosivos. El jefe de la célula fabricó un artefacto casero con ayuda del ‘Libro de cocina del anarquista’ y ya estaba en disposición de utilizarlo en un atentado. En el domicilio de Orellana, en Valls, los Mossos d’Esquadra hallaron, según el auto judicial, 25 sacos vacíos de diversos productos químicos, un saco de «un material de color amarillo, posiblemente azufre», y una bolsa de plástico con un polvo que resultó ser nitrato amónico.

El grupo, tras el fracaso del traslado a Siria de tres de sus integrantes porque fueron detenidos el 15 de diciembre pasado en Bulgaria cuando iban a enrolarse en las filas del Estado Islámico, decidió hacer la yihad en España, en especial en Catalunya. Aunque los planes para actuar no estaban muy avanzados, eran, según fuentes de la Fiscalía, los más desarrollados de todas las células desarticuladas en los últimos meses. Además, agregan las fuentes, contaban con un arsenal de armas y explosivos apreciable.

La policía catalana se incautó de una granada de mano, una pistola, dos escopetas, un cargador con 15 cartuchos y otros 237 proyectiles, una escopeta de balines con ocho cajas de munición, 22 cuchillos de todos los tamaños, un machete y una bayoneta. También se encontraron abundante material audiovisual, libros coránicos y textos yihadistas.

El auto también recoge que el miembro de la célula Gonzalo Cabezas realizaba desplazamientos por Barcelona para «fotografiar posibles objetivos terroristas». El 29 de marzo de 2015 se acercó a la montaña de Montjuïc, donde se estaba celebrando la Volta a Catalunya, y pasó por el Estadio Olímpico, las piscinas Bernat Picornell y el aparthotel ‘BCN Montjüic AH’, ante el que «estuvo parado un buen rato», según el juez.

El grupo, sabedor de que «la policía estaba tras sus pasos», utilizaba tarjetas telefónicas «seguras» como medida de precaución. Cabezas, por ejemplo, tenía al menos dos de estas tarjetas que utilizaba «para llamar a ciertos números». En una ocasión su novia utilizó una de ellas, lo que la inutilizó al haber quedado «contaminada». Además, el juez considera que Lahcem Zamzami ayudó al presunto ‘yihadista’ Abdellatif Chahmout a viajar a Dusseldorf (Alemania) «sabiendo que se trataba de un destino puente para llegar a Siria», mientras que Rida Hazem colaboró en labores de adoctrinamiento.

En resumen, el juez atribuye los delitos de integración en organización terrorista y tenencia y depósito de armas y explosivos a Antonio Sáez Martínez –Alí el Peluquero–, Lahcen Zamzani, Rida Hazem, Said Touay, Gonzalo Cabezas Núñez y Jacob Orellana Casado. A todos ellos les envía a prisión por formar parte de un grupo «afín ideológicamente al Estado Islámico» y «vinculada al Movimiento Yihadista Global». También imputa un delito de colaboración al neonazi Diego José Frías Álvarez y deja en libertad provisional con medidas cautelares a Laila El Hamdouni, Youness El Gharbi y David Franco Portolés.

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