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Más madalenas y menos cupcakes

Una de Postres, en Reus, imparte talleres en los que se combina la tradición con la repostería creativa

Rafael Servent

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Alba Molas, con dos de las piezas de repostería que enseña a trabajar en sus talleres.

Alba Molas, con dos de las piezas de repostería que enseña a trabajar en sus talleres.

Más madalenas y menos cupcakes. Alba Molas (35 años, Barcelona) defiende «la repostería clásica de toda la vida, la de la tarta Sacher, el brazo de gitano, las lionesas o la tarta San Marcos». ¿Clasicorros aburridos en pleno atracón de repostería creativa? Tampoco.

«No me verás hacer cupcakes –cuenta–, haré madalenas. Para hacerlas atractivas no necesitas que sean empalagosas. Intentaré hacer un mix. Tomar lo bueno de la repostería creativa, como los colores, y adaptarlo al clásico de toda la vida, utilizando productos de calidad y proximidad, lo más ecológicos posible».

Todo esto, Alba lo enseña a domicilio, con sus talleres. Una de Postres es el proyecto que acaba de arrancar en Reus, y que le ha valido el reconocimiento del primer premio en la última edición de los Premis ReusEmpresa y un accésit en los Premis Empresa Tarragona Impulsa.


De geóloga a repostera
La historia de Alba Molas como repostera arranca en abril de 2015, en la cola del paro. Tras una trayectoria profesional ininterrumpida como geóloga, la relación con la empresa para la que había trabajado durante los últimos años llegó a su fin, tras una dura travesía por casi ocho años de Gran Recesión.

«Allí, en la cola del paro –cuenta Alba–, vi un anuncio de la Creu Roja para un curso subvencionado en repostería. ¿Un curso de 80 horas gratuito? Si no lo coges, eres tonto».

Así que Alba cambió el martillo de geóloga por la espátula de repostera y empezó su nueva andadura. Tan fácil y tan directo, necesita aclaración: lo de la repostería y la cocina, a Alba ya le gustaba. El curso fue un regalo para ella.

Un mes de prácticas en La Boella la convenció de que su futuro profesional estaba ahí: «No hubiese sido capaz de hacerme autónoma como geóloga, pero sí lo vi posible en la repostería; tuve claro que ése sería mi futuro». Así que, del área de ocupación de la Creu Roja saltó al Projecte Impulsa de Creu Roja, el programa de apoyo al emprendedor donde le asesoraron en la gestación de su nuevo proyecto empresarial.

El alta como autónoma llegó el pasado mes de abril. Y de ahí, la ruta por los distintos premios y eventos para emprendedores en los que Alba ha concentrado muchos de los esfuerzos de los últimos meses. Un primer premio y un accésit después, Alba está ahora centrada de lleno en afrontar la siguiente fase de su plan de negocio: tener un local propio en el que impartir sus talleres de repostería. De momento, lo hace a domicilio. Escuelas, casals, centros cívicos... Es un área de negocio que no piensa abandonar, pero «la gente siempre acaba preguntando: ¿Y dónde estás, dónde te podemos encontrar?».

En lo poco que lleva en su negocio, Alba ha encontrado su principal mercado en el sector infantil. Talleres solicitados por asociaciones de padres y madres para las escuelas de sus hijos o casals han sido lo principal. Con niños, se centra sobre todo en el montaje y la decoración. Es lo que hará esta Navidad en el taller de repostería navideña, donde enseñará a montar un árbol de Navidad con galletas o caracterizará un tronco de Navidad (un tipo de pastel) como tió.

En su plan de negocio, Alba había fijado su punto de equilibrio en 11 talleres al mes (con precios de entre 8 y 12 euros por persona, con ingredientes incluidos). Este mes de diciembre tiene programados 22 talleres. De seguir en esta línea, «en un año tengo mi propio local».

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