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Medias verdades, curiosidades y mitos alimenticios

El responsable del blog ‘Scientia’, José Manuel López Nicolás, alerta sobre algunos hábitos

DANIEL ROLDÁN

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El experto apunta que  cada bebida energética puede alcanzar los tres cafés solos. FOTO: GETTY IMAGES

El experto apunta que cada bebida energética puede alcanzar los tres cafés solos. FOTO: GETTY IMAGES

«Falta cultura científica», afirma rotundo José Manuel López Nicolás, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular y vicerrector de Transferencia y Divulgación Científica de la Universidad de Murcia y responsable del blog de divulgación Scientia. «Hay varios factores, como que los propios científicos muchas veces hemos estado en nuestras torres de marfil», explica este luchador contra las pseudociencias que publica Un científico en el supermercado (Planeta) donde acerca «la ciencia de las pequeñas cosas» y diferentes curiosidades. Aquí planteamos algunas, que también son las que más circulan:

1 Aceite de palma. Un producto al que se le ha puesto la cruz y que, en algunos alimentos, ha sido sustituido por aceite de oliva «cobrando mucho más». «El aceite de palma presente en un alimento es minúsculo. No produce ningún perjuicio sobre la salud», recalca. ¿Cuál es el problema?, se le pregunta a este experto. Que este ingrediente está en productos ultraprocesados como bollería o pizzas. «Quitarle el aceite de palma no sirve de nada», añade .

2 Bebidas energéticas. Un error muy común que destaca López Nicolás es considerar a las bebidas isotónicas y energéticas como «sinónimos». «Es un error de bulto», destaca el autor del libro. Según el consenso científico, las bebidas isotónicas deben aportar entre 80 y 350 kilocalorías por litro y al menos el 75% de sus calorías deben provenir de hidratos de carbono con un alto índice glucémico (glucosa, sacarosa, maltodextrinas), entre otras características. Por el contrario, cada bebida energética puede alcanzar «los tres cafés solos» y los 75 gramos de azúcar. «Son quince sobres», alerta López Nicolás, que señala que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un máximo de cinco sobres al día. «Los chavales se están tomando el azúcar de tres días en una sentada», subraya el científico, que destaca que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria afirma que ocho de cada diez adolescentes los consumen habitualmente. «Ya hay países, como es el caso de Reino Unido, por ejemplo, que a los menores de 18 años no les venden estas bebidas porque son un problema de salud», advierte. «Los padres creen que sus hijos no se toman estas cosas. Solo hay que darse un paseo por las puertas de los colegios», apunta López Nicolás.

3 Lactosa y gluten. Si una persona no es intolerante a la lactosa o al gluten, no debe comer alimentos que carezcan de estos elementos. López Nicolás recuerda que el abuso de productos sin lactosa por parte de personas tolerantes a ella puede convertirlas en intolerantes al desactivar su capacidad de producir lactasa, con lo que digerirán mal la leche normal cuando la consuman. Algo parecido ocurre con el gluten, que es solo perjudicial para los celíacos. «Si no hemos sido diagnosticados con esta enfermedad, lo único que estamos haciendo es gastar dinero en un producto que no necesitamos y que a la larga puede ser contraproducente», recuerda.

4 Complementos. En el supermercado se pueden encontrar complementos alimenticios o alimentos funcionales a los que se les añade algún ingrediente con diversos fines. López Nicolás recuerda que todavía no está demostrado que la carnitina colabore en adelgazar, que el colágeno oral ayude a las articulaciones, que el Lactobacillus casei reafirme las defensas, que los péptidos bioactivos disminuyan la tensión arterial, que «la taurina dé alas», que los productos enriquecidos en calcio sean recomendables para prevenir la osteoporosis o que la fosfatidilserina ayude a la memoria. Es conveniente ceñirse a las conclusiones científicas.

5 Remolacha y fútbol. Esta hortaliza se ha convertido en uno de los principales colorantes. Por ejemplo, el color de los helados de fresa se debe a ella. Pero tiene más usos y no todos lícitos. La remolacha se usó para convertir atún normal en el cotizado atún rojo. Y es muy fácil: se sumerge un filete en un recipiente con zumo de remolacha para que adquiera ese color. Ese zumo también puede mejorar el rendimiento físico de los deportistas entre un 5 y un 10%. Así lo aseguraron científicos de la Universidad de Exeter. Y el Leicester lo llevó a cabo, según confesó su doctor tras la conclusión de la temporada 2015-16. Contra todo pronóstico, este equipo ganó la Premier esa temporada.

6 NASA y bomberos. La NASA también es importante. La institución ha colaborado en el desarrollo de materiales para la fabricación de nuevos neumáticos más duraderos o de sistemas de purificación de agua potable. La investigación espacial ha sido crucial para la creación de nuevas prótesis o para elaborar trajes de bomberos capaces de resistir altísimas temperaturas.

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