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Menos presencia, más gestión

Aálisis: La marcha de Alejandro Fernández comporta que los populares tengan menos protagonismo en los medios. Por ello, se les compensa con más competencias.

Octavi Saumell

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Alejandro Fernández, junto a José Luis Martín. FOTO: PERE FERRÉ

Alejandro Fernández, junto a José Luis Martín. FOTO: PERE FERRÉ

No es ningún secreto que Alejandro Fernández y José Luis Martín tienen carácteres diametralmente diferentes. El primero se maneja a la perfección con los medios de comunicación, mientras que el segundo prefiere estar alejado de las cámaras, los micrófonos y las grabadoras.

Seguramente por su experiencia política y su dominio del tiempo comunicativo, Alejandro Fernández ejerció durante meses una primera tenencia de alcaldía en la que se dedicó, especialmente, a la representación con un marcado peso político. De puertas adentro, Alejandro asumió una concejalía de las denominadas políticas –Temes Estratègics, Pla Estratègic Tarragona 2022 y Marca Ciutat– sin contar con ningún funcionario a su servicio, sino que estaba integrado en el presupuesto de Alcaldía y Presidència.

Estas competencias a medio–largo plazo le permitían trabajar con un horizonte alejado de la gestión diaria, siendo su principal proyecto el de encontrar alguna solución para el antiguo edificio del Banco de España y poder cumplir escrupulosamente con el programa electoral de 2015.

Asimismo, de cara al exterior, Alejandro también asumió una notable actividad, acudiendo a infinidad de actos y sustituyendo al alcalde Josep Fèlix Ballesteros en algunos de ellos. Su alegría en el trato de la gente le permitían ejercer en muchas ocasiones como alcalde en la sombra y contar con una enorme popularidad.


Cambio de planes
Por su parte, José Luis Martín es una persona mucho más discreta, que prefiere trabajar en un segundo plano. Se da la circunstancia de que Martín es concejal desde hace casi una década. Sin embargo, es un gran desconocido para la ciudadanía en general. De puertas hacia dentro, el edil es un peso pesado en el PP tarraconense, como demuestra que es el presidente comarcal y diputado provincial.

Sin lugar a dudas, pues, este cambio de perfil en el liderazgo de los conservadores ha obligado a dar un volantazo y a cambiar la filosofía y la hoja de ruta de los populares en el gobierno de la ciudad, ya que ni Martín ni Inmacualda Rodríguez ni María Isabel Negueruela son personalidades conocidas aún en la ciudad. Se da la circunstancia de que el nuevo edil, Josep Acero, sí que cuenta con un mayor conocimiento, ya que fue concejal entre los años 2011 y 2015 y forma parte de numerosas entidades, como el ADT.

Por todo ello, y debido a la menor dosis de protagonismo público que tendrán los ediles populares tras la marcha de Alejandro Fernández, la formación conservadora ha impulsado un cambio de cromos: tendrá menos focos y cámaras, a cambio de contar con una mayor responsabilidad en la gestión del día a día del gobierno municipal. Esta situación permitirá a los ediles conservadores «fajarse» en la burocracia administrativa y asumir de forma tranquila las responsabilidades de gobierno, mientras que el alcalde Ballesteros no tendrá a nadie que le haga sombra en la prensa. Se trata de un acuerdo que beneficia a las dos partes, más de cara a las elecciones municipales de 2019, en las que es más que probable que vuelva a presentarse Ballesteros, mientras que Martín –por su parte– gana cada días más puntos para relevar a Alejandro Fernández.

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