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Menús en versión 'smart'

Waitless ha ideado cartas digitales para pedir en los restaurantes, recoger opiniones o realizar encuestas

Mònica Just

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Adrián Barriuso y Javier Linares, con las cartas digitales, en el restaurante Museu del Vermut. Foto: a. mariné

Adrián Barriuso y Javier Linares, con las cartas digitales, en el restaurante Museu del Vermut. Foto: a. mariné

Entrar en un local. Esperar al camarero para que lea el menú o la carta. Pedir. Que tome nota. Y esperar de nuevo a que me sirva. Es el ritual habitual que seguimos cuando vamos a un restaurante. Y la empresa reusense Waitless nació con el fin de agilizar el servicio en estas situaciones. Creó unos dispositivos muy parecidos a las tablets, que denominan cartas digitales, o smart menús. La idea es agilizar el proceso, ahorrar este paso y permitir hacer el pedido en digital.

Los inicios de Waitless se remontan a 2014, cuando un grupo de jóvenes emprendedores procedentes de distintas disciplinas arrancaron una propuesta. Primero, dirigida a todas las pymes. Luego se centraron en restaurantes. Y nació el dispositivo en forma de prototipo. El mercado es complejo y el camino no ha sido fácil, confiesa el director de la empresa, Adrián Barriuso (23 años). Pero también considera que «está lleno de posibilidades si ofreces un sistema innovador y tecnológico que ayude a mejorar las condiciones, resultados y efectividad en los procesos diarios de un restaurante». Era un servicio novedoso pero los socios vieron que muchos establecimientos requerían de otras herramientas antes de dar este paso. Por ello, la startup reusense ha ampliado su abanico de acciones y se centra también en la comunicación íntegra de restaurantes y locales de ocio nocturno. Hace sesiones de fotografía, acciones comerciales, de marketing o realiza el diseño de páginas web. También asesora en redes sociales y las gestiona. Su eslogan es «bienvenidos al restaurante 3.0».

Estreno en la Ganxet Pintxo

Las tablets de Waitless pueden usarse desde esta semana en diez de los locales de la Ganxet Pintxo, la ruta de tapas reusense que arrancó el jueves. Es una prueba piloto. Están colocadas en la barra y los clientes realizan la tradicional encuesta sobre qué les ha parecido la tapa, el servicio y la aplicación. Es un primer paso. Y su idea es seguir adelante, con la voluntad de mantener en un futuro la colaboración con los restaurantes. Han editado unas 60 cartas digitales. Y este año quieren instaurar medio centenar en distintos locales. Las tablets las ha diseñado la propia empresa, desde cero. Javier Linares es el responsable de producto: website, fotos, videos, redes sociales, e incluso implementaciones de las cartas digitales. El de hardware y software es Ian Martorell.

Waitless ganó el Premi Reus Empresa en 2014, y entre aquel año y 2015 cosechó más de 20 premios nacionales e internacionales, tanto de restauración como de foodtech, innovación tecnológica o efectividad en marketing de servicios derivados. Hace unos meses, sus socios se reunieron con responsables del Ayuntamiento de Reus, y luego con la Cambra de Comerç. Y los inputs fueron positivos. Así que ahora llevan a cabo la prueba piloto con restaurantes de la Ganxet Pintxo, donde el dispositivo está en la barra y permite a los clientes valorar la tapa o el menú con un sistema distinto del cuestionario convencional.

A nivel técnico, el dispositivo está programado para recoger opiniones, recaudar información y realizar el pedido digital. Se carga como un teléfono móvil. Y sus impulsores son conscientes de que la carta digital es una herramienta que puede funcionar, pero también de que antes hay que dar otros pasos. Ahora su propuesta va encaminada a realizar un producto a medida.

Su secreto es no dejar de innovar. Adaptarse al mercado. Actualizarse. Y mejorar siempre, tanto a nivel estético como utilitario y funcional. Waitless , que trabaja mucho en Madrid, está financiada íntegramente por sus cuatro socios. «Para nosotros ha sido una inversión muy importante, sobre todo en la producción y digitalización. Y más en 2016», dice Jordi Andreu (37 años). Tras varios prototipos, ahora es cuando la empresa arranca y ya se ha hecho un hueco en restaurantes.

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