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Microorganismos, la clave en la lucha contra el cambio climático

Desempeñan funciones importantes para la salud humana y animal y la agricultura

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En torno al 90% de la biomasa total de los océanos, recuerda, está formada por microorganismos.  FOTO: Getty Images

En torno al 90% de la biomasa total de los océanos, recuerda, está formada por microorganismos. FOTO: Getty Images

Ciertos microorganismos, como los virus y bacterias, son clave para regular y combatir el cambio climático, pero son, al mismo tiempo, los «grandes ignorados» para los responsables de diseñar las políticas medioambientales, según advierte un estudio publicado por la revista Nature.

El aviso parte de un grupo de más de 30 expertos de nueve países, que insta a la comunidad internacional a tener en cuenta esa «mayoría invisible» de seres vivos diminutos en la lucha contra el calentamiento global.

Su trabajo, titulado ‘La advertencia de científicos a la humanidad: microorganismos y cambio climático’, aspira a que las autoridades tomen conciencia de su importancia y promuevan el «uso de tecnologías innovadoras» o lancen «campañas educativas» respecto a su impacto sobre uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el mundo.

«Los microorganismos son formas de vida que no aparecen en las páginas web. Sostienen la existencia de todas las formas de vida superiores y tienen una importancia crítica para regular el cambio climático», explica el líder de esta investigación, Rick Cavicchioli, de la Universidad de Nueva Gales de Sur (Australia).

No obstante, lamenta, «raramente son el foco» de estudios en este campo y tampoco «se les tiene en cuenta para desarrollar políticas» medioambientales, a pesar de desempeñar «funciones clave» para la salud humana y animal, la agricultura y la industria alimentaria global.

En torno al 90% de la biomasa total de los océanos, recuerda, esta formada por microorganismos, como, por ejemplo, el fitoplancton, conocido por su capacidad, junto a las plantas terrestres, para «secuestrar» el dióxido de carbono de la atmósfera. Con el fitoplancton, además, comienza la cadena trófica oceánica, pues sirve de alimento para las poblaciones de krill, a las que siguen, entre otros, la de peces, aves marinas y grandes mamíferos, como las ballenas.

Asimismo, este tipo de microorganismo prospera en las aguas más frías, pero si se mantiene el ritmo de calentamiento global, el deshielo en los polos podría provocar un descenso alarmante en la cantidad de alimento disponible. «El cambio climático está, literalmente, matando de hambre a la vida marina», subraya Cavicchioli.

En tierra firme, los microorganismos también son fundamentales para mantener el equilibro de sus ecosistemas, de los cultivos agrícolas y para controlar enfermedades. En consecuencia, los científicos hacen un llamamiento a los investigadores, instituciones y gobiernos para que reconozcan la importancia de los microorganismos.

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