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Miguel Hurtado: «A los pederastas se les ponen penas de oración»

El activista y psiquiatra infantil, que denunció los abusos que sufrió en el Monestir de Montserrat, publica ‘El manual del silencio’

MARTA OSTIZ

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Miguel Hurtado hizo público su caso y denunció abusos en Montserrat.  FOTO: ALVARADO/EFE

Miguel Hurtado hizo público su caso y denunció abusos en Montserrat. FOTO: ALVARADO/EFE

Miguel Hurtado padeció en su adolescencia los abusos sexuales de un monje del Monestir de Montserrat cuyos actos fueron encubiertos durante décadas y que falleció sin pagar por sus delitos porque, tal y como denuncia en una entrevista con Efe, «en España a los pederastas solo se les impone penas de oración y penitencia». Hurtado fue una de las primeras víctimas de abusos en la Iglesia en hacer público su caso y denunciar lo que ocurría en la abadía de Montserrat, «tierra sagrada para los catalanes» y lugar al que las familias enviaban con tranquilidad a sus hijos los fines de semana para participar en las actividades del grupo de escoltes fundado por el padre Andreu Soler. Allí llegó Hurtado con 16 años en un momento de gran vulnerabilidad a nivel personal, lo que le convirtió en presa fácil del monje, que cada noche se metía en su cama y abusaba de él con total impunidad.

Ahora desentierra estos recuerdos y los recoge en el libro El manual del silencio (Planeta) porque tiene claro que no se quiere llevar el secreto a la tumba. «Es un peso que he cargado durante demasiado tiempo y no es mío, sino que corresponde a las instituciones que han cubierto el abuso». «Hasta aquí. Me han robado 20 años, pero ya no me van a robar más», sentencia.

Delito, no pecado

Este activista y psiquiatra infantil asegura que lo más dañino muchas veces no es el abuso sino el encubrimiento, y recuerda que él denunció a su agresor hasta en cuatro ocasiones ante el abad de Montserrat, pero no fue escuchado hasta que el caso saltó a los medios de comunicación. El libro sale a la luz cuando se cumple un año de la cumbre sobre la protección de menores convocada por el papa Francisco en el Vaticano y que ha supuesto la eliminación del secreto pontificio, una medida que considera positiva porque, como afirma, «la pederastia clerical es un delito, no un pecado». Sin embargo, lamenta la actitud de la Iglesia, a la que acusa de «esperar a que le estalle el escándalo en la cara para mover ficha».

«No puede ser que en España a los acusados de pederastia se les imponga penas de oración y penitencia; se les debería expulsar del sacerdocio como se hace en otros países», denuncia Hurtado, que califica de vergonzoso que el abad de Montserrat siga siendo abad después de haber protegido a un depredador sexual durante 20 años. Cree que a la Iglesia no le va a quedar más remedio que actuar. «Le han destrozado la vida a tanta gente que no se van a poder ir de rositas», y pone el ejemplo de la comisión de reparación puesta en marcha por los maristas que contempla indemnizaciones para las víctimas.

Hurtado critica asimismo al Gobierno y su anunciada Ley de Protección a la Infancia porque considera que los plazos de prescripción que contempla no resuelven el problema.

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