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Muros de piedra para celebrities

Casas en los Alpes franceses, urbanizaciones exclusivas en la Costa Brava o mansiones de estrellas mundiales del fútbol son algunos de los destinos de los prefabricados de Empedrats Mestres, en Santa Coloma de Queralt

Rafael Servent

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Los hermanos Pep (izquierda) y Jordi Mestres, con algunas de las piedras que emplean para sus muros prefabricados. Foto: Rafael Servent

Los hermanos Pep (izquierda) y Jordi Mestres, con algunas de las piedras que emplean para sus muros prefabricados. Foto: Rafael Servent

Los hermanos Jordi (38 años) y Pep (37) Mestres no pueden contar demasiado. Firmaron un contrato de confidencialidad, de esos que redactan los abogados de las celebrities y que van repletos de cláusulas. Pero ahí están sus piedras. En las casas (a veces mansiones) de esas personas que han acumulado fama y millones jugando al fútbol o llenando estadios para que la gente les vea cantar y bailar. En los muros de piedra que construyen en Santa Coloma de Queralt (Conca de Barberà) la gente de Empedrats Mestres

Muros de piedra como los de antaño, pero montados en la fábrica y colocados de una sola pieza, con paneles de hormigón revestidos de piedra natural, que pueden llegar a medir hasta nueve metros de alto. Empedrats Mestres lleva más de dos décadas dedicada a la fabricación de aplacados y paneles de piedra para el recubrimiento de fachadas o el cerramiento de estructuras.

Fundada en 1995 por Ramon Mestres, padre de Jordi y Pep, esta empresa surgió de un experimento casero: «Nuestro padre –cuenta Pep– trabajaba de maquinista en una cantera de piedra. Un día quiso hacer unas baldosas de piedra para nuestra casa, y luego unas paredes. Una cosa llevó a la otra y, al final, montó su propia empresa».

Ramon Mestres falleció en un accidente en el año 2000. De la noche a la mañana, Pep y Jordi se vieron al frente de la empresa fundada por su padre, dejándolo todo (Pep estaba estudiando y Jordi tenía un empleo en otra empresa) «para poder cumplir con los pedidos que había en marcha», recuerda Jordi.

Ambos hermanos se quedaron en la empresa. En los 17 años que llevan al frente, han pasado de ser dos a tener 16 personas en plantilla, y de ocupar un pequeño taller de 500 metros cuadrados a aliarse con la empresa Century’s Beams, también de Santa Coloma de Queralt, para fabricar sus enormes paneles de hormigón armado y piedras de cantera en una nave industrial de más de 4.000 metros cuadrados.

Los Alpes franceses o las urbanizaciones más exclusivas de la Costa Brava han sido algunos de los lugares a los que han llegado sus aplacados y paneles. Llevan a cabo unas cuarenta obras al año, generalmente de viviendas unifamiliares. Ahora están enfrascados en una gran promoción en Mallorca, con 30 casas destinadas a alemanes jubilados.

Trabajan siempre a medida. No dan ni un precio hasta que el cliente no les manda detalles para presupuestar el proyecto. Forrar unas columnas, montar una pared en una pista de pádel o construir una enorme puerta corredera de hormigón y piedra a pie de cala, para abrirla con un mando a distancia desde el yate. Las opciones son inacabables.

Un 70% de sus ventas son paneles de piedra para el cerramiento de estructuras. El resto se divide, a partes iguales, entre aplacados para el recubrimiento de fachadas, venta de palets de piedra para constructores y proyectos de colocación de piedra a mano. En efecto: también colocan piedra a mano, a la antigua usanza. Aunque el coste se dispara. Colocar y dejar acabado un muro de piedra preparado previamente en fábrica es doce veces más rápido que levantar un muro de piedra de forma manual a pie de obra. En cualquier caso, cuenta Pep, «en veinte años que llevamos, no se nos ha caído ni una piedra de ningún muro que hayamos montado».

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