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'Nadie en la España de hoy es adversario de nadie', dice el Rey

En su discurso a la nación, Felipe VIabogó por la unidad y apeló a los sentimientos comunes entre españoles y catalanes, a la vez que apuntó al paro como el gran problema a resolver. Entre y descárguese el discurso íntegro de Felipe VI
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Felipe VIen su primer mensaje navideño como Rey de España. Foto: Casa de S.M. el Rey / Borja Fotógrafos.

Felipe VIen su primer mensaje navideño como Rey de España. Foto: Casa de S.M. el Rey / Borja Fotógrafos.

El primer mensaje de Navidad de Felipe VIcomo Rey de España tuvo la corrupción, la crisis económica y la situación de Catalunya como grandes ejes sobre los que circuló su discurso.

De hecho, Catalunya fue el tema al que dedicó la mayor parte de su mensaje. Y comenzó apelando a la unidad territorial que consagra la Constitución. «El pueblo español, en el ejercicio de su soberanía nacional, ratificó mediante referéndum la Constitución de 1978, que proclamó nuestra unidad histórica y política y reconoció el derecho de todos a sentirse y ser respetados en su propia personalidad, en su cultura, tradiciones, lenguas e instituciones. Bajo ese espíritu constitucional, hemos convivido estos años. Cada Comunidad, cada pueblo y territorio de España, cada ciudadano, han aportado lo mejor de sí mismos en beneficio de todos. Y sin duda, desde Catalunya, se ha contribuido a la estabilidad política de toda España y a su progreso económico», dijo.

Felipe VI apeló no sólo a la unidad política y económica, sino, sobre todo, hizo mención a los sentimientos que comparten Catalunya y España. «Es evidente que todos nos necesitamos. Formamos parte de un tronco común del que somos complementarios los unos de los otros pero imprescindibles para el progreso de cada uno en particular y de todos en conjunto. Pero no se trata sólo de economía o de intereses sino también y sobre todo, de sentimientos».

En este sentido, el Rey señaló que «millones de españoles llevan, llevamos, a Catalunya en el corazón. Como también para millones de catalanes los demás españoles forman parte de su propio ser. Por eso me duele y me preocupa que se puedan producir fracturas emocionales, desafectos o rechazos entre familias, amigos o ciudadanos. Nadie en la España de hoy es adversario de nadie».

E insistió en la necesidad de mantenernos unidos. «Y lo que hace de España una nación con una fuerza única es la suma de nuestras diferencias, que debemos comprender y respetar y que siempre nos deben acercar y nunca distanciar. Porque todo lo que hemos alcanzado juntos nace de la fuerza de la unión. Y la fuerza de esa unidad es la que nos permitirá llegar más lejos y mejor en un mundo que no acepta ni la debilidad ni la división de las sociedades, y que camina hacia una mayor integración».

«Los desencuentros no se resuelven con rupturas emocionales o sentimentales. Hagamos todos un esfuerzo leal y sincero, y reencontrémonos en lo que nunca deberíamos perder: los afectos mutuos y los sentimientos que compartimos. Respetemos la Constitución, que es la garantía de una convivencia democrática, ordenada, en paz y libertad. Y sigamos construyendo todos juntos un proyecto que respete nuestra pluralidad y genere ilusión y confianza en el futuro».

La crisis, presente

El Rey admitió que «la situación económica continúa siendo un motivo de grave preocupación para todos. Los índices de desempleo son todavía inaceptables y frustran las expectativas de nuestros jóvenes y de muchos más hombres y mujeres que llevan tiempo en el paro. Es cierto que nuestras empresas son punteras en muchos sectores en todo el mundo; pero también lo es que nuestra economía no ha sido capaz, todavía, de resolver de manera definitiva este desequilibrio fundamental».

Y, aunque no se mostró tan optimista como Rajoy cuando apuntó que la crisis ya era historia, Felipe VIsí apuntó que «es un hecho que las principales magnitudes macroeconómicas están mejorando y que hemos recuperado el crecimiento económico y la creación de empleo. Estos datos son una base nueva para la esperanza de que, en el futuro, puedan generarse de forma sostenible muchos más empleos y, especialmente, empleos de calidad».

«Es evidente, por tanto, que la lucha contra el paro debe continuar siendo nuestra gran prioridad. El sacrificio y el esfuerzo de los ciudadanos durante toda la crisis económica exige que los agentes políticos, económicos y sociales trabajen unidos permanentemente en esta dirección, anteponiendo sólo el interés de la ciudadanía. Porque la economía debe estar siempre al servicio de las personas», dijo, para añdir a renglón seguido que «debemos proteger especialmente a las personas más desfavorecidas y vulnerables. Y para ello debemos seguir garantizando nuestro Estado de Bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social, junto a las familias y a las asociaciones y movimientos solidarios. Algo de lo que debemos realmente sentirnos orgullosos. Porque necesitamos, también, ilusión y confianza».

La posición de España

Felipe VI agradeció el «respeto, carió y afecto» que ha sentido de los españoles desde que es Rey y apeló a la esperanza. «Es cierto que vivimos tiempos complejos y difíciles. Sin duda. Pero son también tiempos que debemos afrontar con responsabilidad, con ilusión y espíritu renovador. Tiempos nuevos que se proyectan en todos los ámbitos de nuestra vida colectiva e individual. Y ahora nos corresponde a los españoles de hoy continuar la tarea de labrar nuestro mejor futuro; que empieza ya, que ha empezado ya. Afortunadamente, no partimos de cero, ni mucho menos, y, por ello, no debemos olvidar lo que hemos conseguido juntos con grandes esfuerzos y sacrificios, generación tras generación; que es mucho y lo debemos valorar con orgullo. Aunque también tengamos la responsabilidad de corregir los fallos y mejorar y acrecentar los activos de la España de hoy, con la vista puesta en un futuro que nos pertenece a todos los españoles».

Tras alabar la situación de España como nación, el Rey animó a «seguir avanzando en nuestra convivencia política, paso a paso, adaptándola a las necesidades de nuestro tiempo. Poner al día y actualizar el funcionamiento de nuestra sociedad democrática y conseguir que los ciudadanos recuperen su confianza en las instituciones. Unas instituciones con vigor y vitalidad, que puedan sentir como suyas». De hevcho, situó como el gran reto «regenerar nuestra vida política, recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, garantizar nuestro Estado del Bienestar y preservar nuestra unidad desde la pluralidad». «No son tareas sencillas. No son retos fáciles. Pero los vamos a superar, sin duda», dijo.

«Esa es la clave de nuestra esperanza en el futuro, para recuperar el orgullo de nuestra conciencia nacional: la de una España moderna, de profundas convicciones democráticas, diversa, abierta al mundo, solidaria, potente y con empuje. Con ese mismo empuje con el que vosotros afrontáis vuestro día a día luchando ante las adversidades, procurando mejorar honestamente vuestra vida y la de vuestras familias. Y ahí estaré siempre a vuestro lado», dijo el Rey antes de felicitar la Navidad en castellano, vasco, catalán y gallego.

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