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Netflix releva a Facebook en el trono del Mobile World Congress

Los contenidos y la neutralidad de la red son algunos de los asuntos que se van a abordar esta semana en Barcelona, con Reed Hastings, fundador de esta plataforma online, como cabeza de cartel

Rafael Servent

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Netflix releva a Facebook en el trono del Mobile World Congress

Netflix releva a Facebook en el trono del Mobile World Congress

Vuelve el Mobile World Congress. Entre el 27 de febrero y el 2 de marzo, Barcelona se convierte de nuevo en el centro mundial de la tecnología. Y lo hace en un sentido cada vez más amplio. El ejemplo más visible se encuentra en el cabeza de cartel de este año. Tras diversas ediciones con Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, como ponente destacado del congreso, el relevo recae ahora en Netflix, que vendrá representada por su fundador, Reed Hastings.

Netflix era aquel videoclub online fundado en 1997 que con su modelo de suscripción y envío a domicilio de DVDs acabó con la todopoderosa cadena de videoclubs Blockbuster y que, hace ahora cuatro años (en febrero de 2013), se lanzó a medirse con las grandes productoras de contenidos audiovisuales al grito de «Content is King» (el contenido es el rey).

El fichaje del actor Kevin Spacey para producir y ofrecer en streaming una serie de calidad como House of Cards (que este año 2017 alcanzará su quinta temporada) fue sólo el principio. Con más de 90 millones de suscriptores registrados y en pleno proceso de expansión mundial, Netflix es hoy una máquina de producir y distribuir series y películas.

La fórmula de su éxito está clara: contenidos de calidad para ser consumidos cuando y donde se quiera. Y si bien es cierto que en este último punto, lo de la movilidad tiene un anclaje (se consumen contenidos de Netflix en el televisor del salón de casa, pero también en el smartphone mientras se viaja en el AVE o en la tablet desde la cama), esa conexión con la industria del móvil parece cogida un poco con pinzas. Hasta que la realidad lo rebate.

Hace mucho que el MWC dejó de ser una feria de teléfonos móviles, donde los fabricantes presentaban las últimas novedades. Smart Cities, Internet de las Cosas, coches autónomos, robots o Inteligencia Artificial ganan año tras año espacio en este certamen, que se ramifica hacia otras áreas de negocio.

Porque, tal y como destaca Carles Garrigues, experto en tecnología móvil en los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, «éste es un congreso muy orientado al negocio». Y el negocio pocas veces pone límites. «Encuentra una tecnología que hoy no esté en el MWC», plantea Garrigues. «Al final –describe– esto es un congreso de tecnología, en general». Pero sobre todo, de negocio.

Es en este contexto en el que se entiende, en su opinión, «que Netflix pueda venir a hablar como cabeza de cartel de un tema como la generación de contenidos, que en principio no es central». Aunque apostar por lo que vaya a decir Reed Hastings en su conferencia no es nada fácil. ¿Hablará de contenidos? Posiblemente. Pero también muy probablemente de cosas como la neutralidad de la red.

«El tema de la regulación es algo que año tras año sale en el Mobile World Congress», explica Carles Garrigues, de la UOC, y la neutralidad de la red es el plato estrella.

Neutralidad de la red

¿De qué va eso de la neutralidad de la red? Se trata de un concepto del que se viene hablando desde hace años. En esencia, designa un principio según el cual los proveedores de acceso a Internet (como Telefónica, Orange o Vodafone) tienen que tratar de la misma manera todos los contenidos, las webs y las plataformas en línea (como Netflix, YouTube o Spotify). Según este principio, ningún proveedor puede bloquear, ralentizar, discriminar, degradar, interferir, alterar o restringir el acceso a ningún contenido, aplicación o servicio online en función de sus propios intereses. Por ejemplo, que Telefónica haga que el acceso a los contenidos de Netflix sea más lento que a los de Movistar+, para beneficiar así a su propia plataforma de series y películas.

Ese supuesto no se ha dado, porque en la Unión Europea (y también en los EEUU) hay un marco regulatorio que garantiza esa neutralidad de la red, mediante la cual el bloguero más humilde y la plataforma más potente van a ser tratados de igual manera por el operador que suministra el servicio de acceso a Internet.

Pero en esa regulación se contemplan excepciones. En la Unión Europea, los operadores pueden bloquear o ralentizar el tráfico de Internet para cumplir con una orden judicial, con alguna otra ley o para garantizar la integridad y seguridad de la red en caso de congestión. Ahí viene la gran discusión: en la congestión de la red.

Con plataformas de contenidos en streaming como Netflix creciendo de forma exponencial, la gran pregunta es quién paga la factura de asegurar que esos contenidos sigan siendo accesibles a la misma velocidad, e incluso a más.

«Los operadores de telefonía –ilustra Carles Garrigues– siempre están diciendo que han de mejorar constantemente su tecnología, y no les falta razón. Si se acaba definiendo el estándar del 5G, ¿cómo lo pagan? Y no pueden decirle a Netflix ‘paga más, porque utilizas más red’».

La batalla entre los proveedores de acceso a Internet (ISP) y los proveedores de contenidos, aplicaciones y servicios online (CPA) está ahí, y todos defenderán de nuevo lo suyo esta semana en Barcelona. La tercera parte en conflicto, para quien en teoría se regula, son los usuarios finales. Es decir, los consumidores de esos contenidos, aplicaciones y servicios. En nombre de ellos hablarán sus representantes políticos. Que, a la vez, son los que regulan.

Va a ser una semana de negocios y de lobistas. Netflix como cabeza de cartel se entiende mejor visto así. Ni exótico, ni colateral.

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