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'No somos delincuentes. Difundimos la cultura'

Las webs defienden su labor. La poca oferta legal (y sus retrasos) o el ahorro son los argumentos de algunos usuarios
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La reacción de los usuarios ante el cierre y la eliminación de enlaces es variada: va del malestar a la pura indignación. Un ejemplo es lo que sucede estos días con Series.ly, que sigue en marcha pero ha retirado una gran parte de sus archivos –aquellos cuya difusión no era legal–.

Aunque la página continúa teniendo su utilidad, la ausencia de una oferta legal suficientemente satisfactoria ha despertado la ira en parte de su comunidad. Lo mismo ha sucedido con PapyRefb2, página de descarga de libros ahora reconvertida en simple foro. «La medida me afecta muchísimo. Yo siempre he comprado libros pero también me los he descargado por el alto precio que tienen. No sé si la nueva ley funcionará. Cuando cierran una página, al poco tiempo nacen dos o tres nuevas», explica la tarraconense Gloria.

Las justificaciones del pirateo son diversas. «Yo me bajo fundamentalmente series pero también tengo el paquete completo de ONO. Hay mucha gente que se baja series de forma ilegal porque no tienen alternativa si no quieren esperarse seis meses a ver el siguiente capítulo», admite Yolanda. Los internautas que ejercen la piratería argumentan que están obligados a las descargas gratuitas porque no existe una oferta competitiva ni un servicio legal de consumo de contenidos audiovisuales con un precio competitivo.

También hay quien se justifica en el retraso de las emisiones respecto a su estreno, una de las principales motivaciones. «Si se puede extraer algo positivo es que las cadenas se han puesto las pilas a la hora de emitir los contenidos sin retraso respecto a Estados Unidos. Se ha mejorado muchísimo. La piratería ha sido un acicate para la industria», añade Yolanda. Algunas series han pasado de una emisión de casi un año de diferencia a ir prácticamente al día. «Yo sé que el ‘todo gratis’ no puede ser pero se trata de buscar un modelo intermedio que sea atractivo. on la música se ha visto muy bien:han bajado muchísimos los precios de los discos y con plataformas como Spotify se ha demostrado que la gente está dispuesta a pagar una cantidad razonable por contenidos. Ahora están empezando a salir una especie de videoclubs ‘on line’ donde se pagan precios ajustados. Eso está bien y hasta hace muy poco no existía».

 

La sensibilización

«El dinero es la clave. Hay gente que no se puede permitir pagar según qué precios», comenta Gloria. Para algunos, debajo del problema subyace otra cuestión:la mentalidad. «Hay que impulsar la vía de la sensibilización de la gente. Eso lo está asumiendo la industria privada pero también sería bueno que lo hicieran las administraciones», dice José Manuel Tourné, director de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP).

A veces la justificación tiene más que ver con una convicción ideológica. Así se expresaba hace unos días la página web Exvagos en un mensaje a sus usuarios:«Como dicen, el dinero maneja al mundo, en este caso las discográficas, grandes editoriales, manejan al gobierno... A quien, pero a quién se le puede ocurrir ‘semejante idea’ de tratar a una persona que comparte un programa, película, libro, etc.. (cultura)... como un delincuente?. Nosotros difundimos la cultura». Exvagos es una de esas webs de descargas que han anunciado que no harán ningún cambio pese a la nueva ley.

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