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"No soy tonta; todo lo que hace él [Bárcenas] me parece bien"

Anticorrupción acusa a la mujer de Bárcenas de ayudarle a ocultar las comisiones ilegales resultado de contratos amañados

Mateo Balín

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Imagen de Rosalía Iglesias en el monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares. FOTO: FERNANDO VILLAR/EFE

Imagen de Rosalía Iglesias en el monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares. FOTO: FERNANDO VILLAR/EFE

Rosalía Iglesias, esposa del extesorero nacional del PP Luis Bárcenas, hizo ayer un alegato de la ignorancia en su medida declaración en el juicio por la primera época del caso Gürtel, por el que se enfrenta a 24 años y un mes de prisión como presunta autora y cooperadora de los delitos de su marido. Después del protector testimonio de Bárcenas la pasada semana, la acusada trató de minimizar riesgos ante el tribunal de la Audiencia Nacional y solo contestó a su abogada. Evitó así exponerse al interrogatorio de la fiscal y caer en alguna contradicción que hubiera sido fatal para su defensa.

«Puede ser una estupidez, pero todo lo que hace mi marido me parece bien. Tengo una confianza total y absoluta hacia él». Este fue el primer titular de Rosalía Iglesias a los pocos minutos de comenzar su intervención, cuando su abogada le preguntó por los cuadros que le regaló su esposo y otras actividades en las que aparece su rúbrica.

Iglesias continuó negando que conociera que su marido tuviera cuentas en Suiza hasta que comenzó la investigación judicial –la primera data de 1987, según confesó él–, y aseguró que las cinco veces que viajó a Ginebra no supo qué hacía cuando iban a los bancos, a los que accedían en coche por el garaje. «Luis me decía que tenía una reunión y yo le esperaba en una sala. Nunca le pregunté», aseguró.

Para contextualizar esta respuesta, exclamó que «no era tonta», pero instantes después subrayó que ella «se entera» de las cosas de la casa y que al tener una «vida personal llena» nunca hablaban de trabajo en su domicilio del barrio de Salamanca de Madrid. Durante los 50 minutos que duró la declaración, de su boca salieron muchos «jamás», «nunca» y «ninguno», y más aún «mi marido», con el que lleva 33 años.

La Fiscalía Anticorrupción la acusa de ayudar al extesorero nacional del PP a ocultar las comisiones ilegales que supuestamente recibió por intermediar en adjudicaciones públicas, a través de facturas y contratos ficticios, de sociedades pantalla y de cuentas en Suiza.

De hecho, Iglesias era titular de una cuenta en el país helvético y trató de justificar con un documento falsificado un ingreso de 560.000 euros en su cuenta de Caja Madrid en 2006 como ganancias procedentes de la compraventa de cuadros. «No tenía constancia de esa cuenta hasta que comenzó la investigación», afirmó.


31 millones
Tras la intervención de Rosalía llegó el turno de Iván Yáñez, supuesto testaferro de Bárcenas en Suiza. El acusado, que sí contestó a la fiscal, afirmó que accedió a analizar su cuenta de valores porque el banco le aseguró que no había duda de la licitud del origen de los fondos.


Referencias amplias
Yáñez explicó que en febrero de 2009, Bárcenas, «como el resto de inversores del mundo», le pidió que analizase su cartera porque había tenido una «pérdida brutal de dinero, unos 31 millones de euros, por la crisis económica». Relató que tras esta solicitud fue a Suiza a comprobar las cuentas, y que allí preguntó si el origen de los fondos era legal.

El que fuera hijo de un veterano empleado del PP nacional, Francisco Yáñez, amigo personal de Bárcenas, añadió que tenía «referencias amplias generales de parte del origen» del dinero del extesorero, ya que conocía el negocio en el sector de la madera que emprendió con su padre en Costa Rica y era consciente de las operaciones de compra-venta de obras de arte. Asimismo, reconoció que supo del préstamo de tres millones que se hizo desde la cuenta de la Fundación Sinequanon al extesorero de Alianza Popular Angel Sanchis Perales.

El que fue apoderado de las cuentas de Bárcenas –que se enfrenta a siete años de cárcel por delitos contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales– defendió que él solo desempeñó una labor de «gestión o asesoramiento», una actividad que, según precisó, «no está bajo ningún concepto en el delito de blanqueo».

El juicio se reanuda hoy con el final de la declaración de Yáñez y después será el turno de Jesús Sepúlveda, exalcalde de Pozuelo y exmarido de la que fuera ministra de Sanidad del PP Ana Mato.

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