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Ostras rizadas del Delta para paladares de Francia

Muscleres Prats produce unas 100 toneladas de ostra al año, que exporta en un 50%

Rafael Servent

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Jonathan Garrigós tira de una de las cuerdas en las que se crían los ostrones que produce y comercializa Muscleres Prats, la empresa que fundó su abuelo en 1962. Fotos: Joan Revillas

Jonathan Garrigós tira de una de las cuerdas en las que se crían los ostrones que produce y comercializa Muscleres Prats, la empresa que fundó su abuelo en 1962. Fotos: Joan Revillas

La mitad de los ostrones que estos días recolectan en Muscleres Prats (con centro de producción en L’Aldea y criaderos en las bahías de Els Alfacs y El Fangar, en el delta del Ebro), van a terminar en el menú navideño de alguna mesa de Francia. Cerca del 50% de la producción anual de ostrón de esta empresa familiar (que, como los otros productores de ambas bahías, comercializan como ‘ostra rizada del Delta’) sale al mercado por estas fechas navideñas. Son unas 50 toneladas de ostrón de las 100 que produce anualmente. De ellas, la mitad se exporta al mercado francés.

Se trata de ostras de ida y vuelta. Muscleres Prats compra a lo largo del año pequeñas ostras inmaduras a viveristas franceses, que luego ‘siembra’ en sus viveros del delta del Ebre. Allí se desarrollan las ostras durante al menos un año (unos doce meses en Els Alfacs y unos quince en El Fangar), hasta su recolección y venta.

Cuenta Jonathan Garrigós (Deltebre, 26 años), segunda generación en esta empresa familiar heredada de su abuelo –que fundó Muscleres Prats en 1962 como cultivo de mejillones y que incorporó el ostrón en 1994–, que «la ostra que se produce en El Fangar, al ser una bahía más pequeña, necesita más tiempo de maduración, pero a la vez tiene más sabor y una forma más redonda y perfecta».

Es esta forma más redondeada y con menos aristas la que suele apreciar el mercado francés, donde el consumo de ostras es tan popular y extendido como aquí el del mejillón. El precio de venta al público de las ostras que comercializa Muscleres Prats en estas fechas está entre los 5 y 6 euros el kilo. Es la misma ostra mediterránea que puede encontrarse en Sète, uno de los grandes centros de ostras de Francia. Y tiene un precio mucho más económico que el de las ostras atlánticas, más planas, que cotizan por unidades y no bajan del euro por pieza.

Hasta un 80% de mortalidad

En una de las cuerdas que tienen en sus criaderos (con unos 7.500 metros cuadrados en Els Alfacs y otros 10.500 metros en El Fangar) se siembran unas 60 ostras. No todas llegan a recolectarse. En verano, la mortalidad puede llegar a un 80% de la cosecha. En los meses más fríos, desciende a un 30%.

Son cifras habituales en este sector. Suficientes como para que Jonathan se plantee seguir creciendo en este cultivo (frente a las 100 toneladas de ostra que produce al año, cultiva 300 toneladas de mejillón), con la vista puesta en que, en un plazo de entre dos y tres años, un 50% de su producción sea ya de ostra.

Desde el año 2013, cuando Jonathan relevó a su abuelo al frente de esta empresa familiar, Muscleres Prats controla toda la cadena de valor, desde la producción hasta la comercialización final, pasando por el procesado, para el cual disponen de una depuradora de marisco en L’Aldea. Entre los criaderos y la fábrica, en Muscleres Prats trabajan 18 personas. A la producción propia de mejillones y ostrones se suma la compra y procesado de todo tipo de marisco (bogavante, buey de mar, almejas, navajas, berberechos, langostinos...), que en conjunto dan una facturación anual de unos dos millones de euros.

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