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PSC y PP defienden presentar listas fantasma por la ´presión´ soberanista

Toda La Vilella Alta se abstuvo en 2011 porque el candidato popular vive en Canarias. El PP catalán pidió perdón y dijo que no se repetiría
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De izquierda a derecha, Damià Fàbrega, Teresa Maria Rocamora, Ester Serres y Maria dels Àngels Escoda, candidatos de la CUP. Fotos: Pere Ferré

De izquierda a derecha, Damià Fàbrega, Teresa Maria Rocamora, Ester Serres y Maria dels Àngels Escoda, candidatos de la CUP. Fotos: Pere Ferré

Sólo en la comarca del Priorat, PP y PSC han presentado de cara a las elecciones municipales, 18 de las denominadas ‘candidaturas fantasma’, aquellas en las que el aspirante no es de la localidad. Los partidos recurren a afiliados y simpatizantes para rellenar sus listas. El PP opta a rascar algún voto en once municipios prioratinos: El Lloar, Gratallops, La Bisbal de Falset, La Figuera, La Morera de Montsant, La Torre de Fontaubella, La Vilella Alta, La Vilella Baixa, Margalef, Pradell de la Teixeta y Torroja. El PSC, en siete: La Bisbal, La Figuera, La Morera, las dos Vilellas, Margalef y Torroja.

¿Es ético que un partido presente a alguien completamente ajeno a la población? PSC y PP argumentan que si presentan candidatos foráneos es por la cada vez mayor «presión del independentismo». Según el secretario de Organización del PSC del Camp de Tarragona, Joan Ruiz, «si alguien del pueblo participa en una lista del PSC le miran mal. Además siempre hay un par o tres de personas en el pueblo que quieren votarnos y, si no tenemos candidato, no lo pueden hacer».

El argumento del PP es muy similar. Fuentes del partido aseguran que «hay gente que no se atreve a ir en las listas por miedo a que les rayen el coche».

En 2011, La Vilella Alta se convirtió en el único pueblo de todo el Estado con un 100% de abstención. El motivo fue que los propios vecinos se despistaron y, creyendo que las dos candidaturas que se presentaban eran de otros residentes de la localidad, nadie se preocupó de organizar una candidatura local.

Cuando se dieron cuenta que los aspirantes eran una socialista de Reus, Núria Bondesio, y un militante del PP de Granada pero residente en las Islas Canarias, José Luis FernándezGonzález, era demasiado tarde. Intentaron que ambos se retiraran de modo que, al no haber candidatura alguna, las elecciones no se celebrarían el 22 de mayo sino seis meses después. Asíles daría tiempo a montar una candidatura local. El PSC aceptó retirarse. El PP mantuvo a su candidato. Las fuentes del PP aseguran «no recordar» que nadie les pidiese abandonar.

Hubo elecciones y ni uno solo de los 112 ciudadanos con derecho a voto acudió a las urnas. Con un solo voto a favor del candidato del PP hubiese bastado. Como no lo hubo, se designó una junta gestora. La polémica fue tal que la presidenta del PP catalán, Alícia Sánchez-Cámacho, pidió disculpas a los habitantes de La Vilella Alta. En declaraciones a TV3, Sánchez Camacho aseguró que «tomaré las medidas internas necesarias» para que no vuelvan a repetirse casos similares e insistió en que había dado instrucciones de que las listas se compusiesen de «gente del territorio». Prometió incluso que controlaría «hasta la última lista» porque «todos los municipios son dignos».

Al parecer, las promesas se las lleva el viento porque, cuatro años después, el caso se ha vuelto a repetir. El mismo candidato del PP que se presentaba en La Vilella Alta lo hace ahora por La Vilella Baixa.

El candidato en cuestión declinó hacer cualquier tipo de comentario al Diari. «Es un voluntario que ya hace suficiente por compromiso político», le justifican las citadas fuentes del PP.

El PP de Tarragona admite que repetir lista fantasma (pese a las ‘órdenes’ de Alicia) «puede interpretarse como una contradicción». En el caso de La VilellaAlta, los candidatos fantasmas son Antonio Ramos (asesor del PP de Tarragona ciudad) y Albert Morera (un estudiante de Periodismo que se presenta por Candidatura de Progrés, la marca blanca del PSC).

Los vecinos de La Vilella Alta sostienen que las listas fantasmas son poco menos que una tomadura de pelo. «Están muy mal. El candidato ese del PP que ahora va por La Vilella Baixa seguro que no tiene ni idea de dónde está el Priorat», afirma Ramon Rocamora. También niegan que haya cualquier problema con el PP: «Aquí hay total libertad» –asegura Enric Escoda–, antes de añadir: «¿Votar aquí al PP? Igual algún abuelo que se equivoca».

En todo caso, La Vilella Alta no quiere repetir el caos de 2011 y este año sí que presentará una candidatura vecinal compuesta por tres hombres y tres mujeres. Todo augura que ganarán de calle. Los vecinos aseguran que «este año claro que iremos a votar».

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