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Pedro Sánchez, a por el ‘sí’ de Cs en un pacto con Podemos, nacionalistas y regionalistas

La dirección del PSOE renuncia a pedir la abstención tanto al PP como a los partidos independentistas catalanes

PAULA DE LAS HERAS

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Pedro Sánchez saluda a Óscar Puente (d), al inicio de la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal. FOTO: EFE

Pedro Sánchez saluda a Óscar Puente (d), al inicio de la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal. FOTO: EFE

El escenario es muy complejo y aún es pronto para visualizar cómo encajarán las piezas del puzle, pero el PSOE empezó a esbozar ayer, por boca de su secretario de Organización, José Luis Abalos, la imagen que aspira a conformar. Fuera del cuadro quedarían el PP y los independentistas.

Dentro, en una suma que se antoja complicada, Unidas Podemos, el PNV, Más País, Compromís, el BNG, Teruel Existe, el Partido Regionalista de Cantabria y los nacionalistas canarios, pero también y sobre todo los imprescindibles diez escaños de un Ciudadanos herido de muerte.

Si los socialistas quieren que les salgan las cuentas, necesitarán el ‘sí’ de todos esos partidos. Aunque se podrían permitir algunas bajas entre los más pequeños, siempre necesitarían el voto activo de los liberales para poder superar los votos en contra del PP, Vox y los independentistas catalanes y vascos.

Y pese al temor a unos terceros comicios en los que podrían irse definitivamente por el desagüe, el apoyo de la formación centrista a una fórmula que pase por la formación de Pablo Iglesias es hoy difícil de imaginar. «Ahora mismo no hay alternativa frente a la que pueda plantear el PSOE –argumentó para rebatir esas dudas Ábalos en una comparecencia en Ferraz–. ¿Que es complicada? Claro que lo es. ¿Pero hay alguna otra?».

En realidad, según distintas fuentes presentes en la reunión que ayer celebró la ejecutiva socialista para analizar los resultados de las generales del domingo, ni Sánchez rechazó llamar a la puerta del PP tan abiertamente como lo hizo el número tres de su partido, ni fue tan nítido a la hora de plantear sus preferencias. Pero en la dirección son muchos los que creen que el camino está más o menos trazado.

Peaje

Ábalos, que se negó a admitir de manera explícita error alguno del PSOE para explicar la pérdida de más de 700.000 votos y tres escaños, sí dio a entender que vistos los resultados no habrá más remedio que explorar el Ejecutivo de coalición que ha vuelto a poner sobre la mesa Pablo Iglesias.

«Tiene que haber Gobierno razonablemente rápido y uno de los peajes que habrá que pagar es ese, aunque haya gente que no lo quiere», admiten responsables del partido que nunca compartieron ni la idea de ir a terceras elecciones ni la estrategia marcada por el director de gabinete del presidente del Gobierno en funciones, Iván Redondo, de apelar al votante desencantado de Ciudadanos en lugar de buscar la movilización de la izquierda.

En la noche electoral, algunos ya advertían que la influencia del asesor monclovita, profesional ajeno al partido, tendría que disminuir a partir de ahora. «Menos alquimia y más política», planteaba gráficamente un miembro de la ejecutiva. Las palabras pronunciadas ayer por el secretario de Organización pueden interpretarse también en esa clave.

«Nuestra autocrítica va a ser en cómo vamos a actuar, pero no vamos a hacer ninguna autoflagelación», dijo frente a las preguntas sobre unos resultados muy inferiores a los vaticinados y a posibles pactos.

«No es que creamos que –tras los comicios de abril– no actuamos bien. Uno actúa en función de la realidad en la que se ubica; esta es otra realidad y lo que corresponde es adaptarse. Ya hemos conocido la respuesta –de los ciudadanos–, a nosotros y al resto», esgrimió también.

En el PSOE, en todo caso, también hay quien aún se aferra a la idea de un Ejecutivo en solitario. Lo único que parece claro, porque así lo dijo también Sánchez el domingo, es que en cualquier caso se buscará una orientación nítidamente «progresista».

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