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Port de Tarragona, puerta de entrada de los kiwis de toda la península

En el periodo de mayo a octubre llegarán 43 millones de kilos de esta fruta procedentes de Nueva Zelanda

Núria Riu

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Los transpaletistas cargando la grúa que sacará los palets cargados de kiwis de las bodegas del Ivory Girl. Foto: Lluís Milian

Los transpaletistas cargando la grúa que sacará los palets cargados de kiwis de las bodegas del Ivory Girl. Foto: Lluís Milian

El Ivory Girl llegó al Port de Tarragona a las 5 de la mañana. Una hora más tarde había atracado en el Muelle de Reus y estaba a punto para iniciar la operativa de descarga. Procedente de Tauranga (Nueva Zelanda) inició su viaje hace treinta días cargado con 5.900 toneladas de kiwis. La principal parte (4.400 toneladas) se descargará en el enclave tarraconense, desde el cual se distribuirán para su consumo en la península y sur de Francia. El día siguiente, a las 14 horas, está prevista la salida de este barco para Italia, destinación final para las 1.400 toneladas restantes.

La operativa de descarga en las instalaciones de Fruport se pone en marcha a las 8 de la mañana. En total serán entre 30 y 40 horas efectivas de trabajo en la que intervienen 50 personas por turno aproximadamente. Desde gruistas a carretilleros, pasando por los transpaletistas son los encargados de una operación meticulosamente diseñada.

Bodegas refrigeradas

Un total de 3.961 palets esperan en el interior de la embarcación para tocar tierra. La nave, distribuida en cuatro bodegas con cuatro niveles cada una, tiene un total de dieciséis compartimientos refrigerados. El kiwi verde se mantiene a una temperatura de 0ºC, mientras que el amarillo lo hace a 1,5ºC.

Cada uno de estos espacios almacena una cifra de 200 palets, lo que supone alrededor de dos horas y cuarto de trabajo para su completa descarga. Simultáneamente trabajan dos grúas, lo que facilita que en cuestión de un días y medio pueda completarse la operación.

Mientras la decena de tripulantes aprovechan para descansar y realizar trabajos de limpieza, el interior del Ivory Girl está completamente expuesto. La maniobra es siempre la misma: la jaula de la grúa aterriza en la bodega y los transpaletistas cargan cuatro pelets de 1.100 toneladas cada uno. En cuestión de minutos se levanta la carga para tocar tierra. Allí los carretilleros ya están esperando para proceder a su almacenaje.

Cada una de las cajas ya viene etiquetada con un certificado sanitario de origen. Aunque esto no es suficiente y cuando llega al Port de Tarragona, los inspectores del Punto de Inspección Fronteriza (PIF) comprueban que la mercancía sea apta para el consumo humano.

Este control representa el paso previo a la entrada de las mercancías al almacén. Sin embargo, esta operación no se hace de forma aleatoria. Así lo explica Álvaro García, director de operaciones de Fruport, y que durante todo el proceso no ha quitado el ojo de lo que se está llevando a cabo en la terminal. «Cuando entran los pelets se escanean para clasificar la fruta y se le da una ubicación en la cámara», describe. Se trata de un paso imprescindible para facilitar la expedición de la mercancía.

Aunque no toda la fruta entrará directamente a las cámaras refrigeradas. De forma aleatoria se seleccionan de dos a tres cajas por palet para hacer el control de calidad. En éste se verifica que la presión del kiwi, que ha viajado aún verde, sea la deseable y que llega con las mejores condiciones para ir al mercado.

El almacenaje

Una vez en Tarragona esta fruta no sabe aún su destinación final. Zespi, la compañía encargada de la importación a Europa, se hace cargo también de su comercialización. Y esto supone que las cajas pueden salir el mismo día del almacén o permanecer en éste durante algunas semanas. Para este mismo día está prevista la salida de hasta cuarenta camiones que empezarán ya la distribución por el mercado peninsular.

El Ivory Girl es el segundo barco de estas características que llega a Tarragona. En el periodo de marzo a octubre, que es cuando dura la temporada del kiwi, está previsto que otros once barcos realicen la misma operativa, lo que suma un total de 43.500 palets, o lo que es lo mismo 50.000 toneladas de kiwis. Para dentro de trece días está previsto la llegada de un nuevo buque, que pondrá de nuevo en funcionamiento todo el engranaje.

También banana y piña

La nave de Fruport en el Muelle de Reus tiene una superficie de 16.000 metros cuadrados, distribuidos en diez naves refrigeradas con capacidad para 14.000 palets. Además de estas instalaciones, la compañía dispone de otra nave de 3.600 metros cuadrados en el muelle de La Rioja en el que se almacenan las piñas y la banana. Y es que el kiwi tan solo representa el 30% de la actividad de esta empresa familiar que constituyó José María García y que está especializa en la logística en el ámbito de la fruta.

Con una plantilla de 28 trabajadores fijos, además de otros quince de eventuales, Fruport es una de las principales empresas del sector agroalimentario que opera desde el Port de Tarragona.

Los kiwis de Barcelona’92

Sin embargo, ésta no ha sido siempre la actividad de este negocio familiar. Fruport comenzó siendo una sociedad especializada en frigoríficos y no fue hasta inicio de la década de los noventa cuando comenzó con el comercio de fruta tropical. Junto con Nueva Zelanda, Centroamérica, y en concreto República Dominicana, Costa Rica y Colombia, son los principales mercados con los que comercia. De allí proceden la piña, las banana, los melones y la yuca que se consume en buena parte de los comercios de nuestro país. No obstante, en el kiwi el negocio ha definido un nicho de actividad en el que mantiene el monopolio y destaca que todos los kiwis que consumieron los deportistas durante los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 procedían del enclave tarraconense.

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