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¿Qué puede pasar a partir de hoy?

Catalunya y España se juegan en los comicios generales su estabilidad: desde que siga o no la crispación de la vida política a un 155 eterno o continuar por el precipicio independentista

Xavier Fernández

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En Tarragona han votado 11.811 personas por correo. En numerosas oficinas hubo largas colas, muestra del interés por las elecciones. Foto: EFE

En Tarragona han votado 11.811 personas por correo. En numerosas oficinas hubo largas colas, muestra del interés por las elecciones. Foto: EFE

¿Qué nos jugamos hoy?: la estabilidad política, económica, social, familiar... e incluso psicológica. Tanto de Catalunya como del conjunto de España. La respuesta es dramáticamente sencilla, pero  conlleva una infinidad de preguntas: ¿habrá que repetir los comicios si la división en dos bloques antagónicos se recrudece? ¿Continuará la crispación? ¿Se cargará la derecha el autogobierno de Catalunya? ¿Habrá alguna posibilidad de reconducir la situación si el independentismo se dispara en escaños? ¿Corren peligro nuestras conquistas sociales y laborales si Vox entra en el Ejecutivo? Las urnas despejarán a partir de esta noche todas las dudas. O no. Lo que sí pueden analizarse son las claves para entender, o al menos intentarlo, la situación.

1. Miedo y crispación

Es costumbre en cualquier campaña electoral de cualquier país azuzar el miedo. Pero esta campaña ha sido especialmente bronca. Y se ha apelado más al voto en negativo, que a las propuestas en positivo. Miedo a que «golpistas» y «amigos de ETA» gobiernen. Miedo a que la ultraderecha mande si Pablo Casado o Albert Rivera son presidentes. Miedo a los «comunistas» de Podemos.

Miedo, miedo, miedo... Y mucho insulto. El PP y Ciudadanos se han llevado la palma. Un solo ejemplo: Pablo Casado dijo que Pedro Sánchez «prefiere las manos manchadas de sangre que las manos pintadas de blanco».

Los políticos han calentado de tal manera a los suyos, que una persona tan poco sospechosa de «radical» como el que fuera secretario de Estado de Relaciones con las Cortes bajo la presidencia de Mariano Rajoy, José Luis Ayllón, lamenta que no es posible buscar el entendimiento con el rival sin que los de tu propio espacio ideológico «se te lancen al cuello».

2. Catalunya

Ni un solo debate ni un solo mitin  ni una sola declaración se han librado de la mención a la situación de Catalunya. Los partidos unionistas han prometido que aplicarán de inmediato y sine die el artículo 155. El ‘constitucionalazo’ de Mariano Rajoy se quedará corto. Adiós a TV3, adiós al catalán como lengua vehicular, adiós al modelo de escuela catalana, adiós al autogobierno... En suma, humillar a la mitad de los catalanes.

Los partidos independentistas aseguran que seguirán erre que erre hasta conseguir la secesión. Ignoran, por enésima vez, a la otra mitad decatalanes.
Los socialistas prometen diálogo «dentro del marco de la Constitución y el Estatut» y los podemistas, lo extienden a lograr un referéndum acordado». Un PSOE que ya apoyó el primer 155 y un Podemos que no ha pasado de la palabrería.
Vox va más allá y defiende la inmediata ilegalización de los partidos secesionistas. Como dijo un dirigente del PP de Tarragona, «Vox quiere sangre. Pretende enviar el ejército a Catalunya».

3. Vox

El partido ultra de Santiago Abascal irrumpirá con fuerza en el Congreso. Puede incluso, como ya pasó en Andalucía, que tenga la llave para un gobierno de la derecha. Ejemplos sobre su ideología: arrancaron la campaña en Covadonga para simbolizar que «empieza la Reconquista» (y eso que no les va la memoria histórica), proponen libertad para portar armas, consideran que la violencia machista es un invento del «feminismo supremacista» y quieren construir un muro en Marruecos para frenar «la inmigración ilegal alentada por las élites globalistas». Quizá el llamado «voto útil» al PP o Ciudadanos les frene.

4. Voto útil

El PP se ha hartado de criticar a Vox y Ciudadanos por «dividir el voto de centro derecha» (sí, considera a Vox «centro derecha»). Y el PSOE lo reclama para tener un «gobierno fuerte» y evitar «depender de los independentistas».

5. Independentismo

ERC y Junts per Catalunya se disputan el voto soberanista. ERC se ha presentado como un partido más moderado «sin líneas rojas ni cheques en blanco». Carles Puigdemont, por contra, ha purgado desde Bruselas a los más moderados de JxCat. Ambos tienen como cabezas de lista a presos para intentar aprovechar el ‘efecto banquillo’. Su supuesto futuro indulto ha sido un argumento recurrente desde la derecha.

6. Derecha más derecha

Ciudadanos y PP se han derechizado más que nunca. La guerra por evitar el trasvase de votos de uno a otro y, sobre todo, hacia Vox llevaron por ejemplo a Pablo Casado y Albert Rivera a enzarzarse en un agrio cara a cara en el debate de Antena 3. Los representantes de la izquierda, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, se trataron, por contra, con guante blanco.

7. La izquierda

Pablo Iglesias parece haberse dado cuenta de que el «enemigo» no es el PSOE sino PP y Ciudadanos. Iglesias se muestra más moderado que nunca, pero advierte contra un posible pacto de PSOE y Ciudadanos. Socialistas y podemitas coinciden en rechazar un 155 sin límites, para lo cual es imprescindible el control del Senado.

8. El Senado

La llamada Cámara Alta ha sido desde siempre un ‘cementerio de elefantes’, el lugar donde colocar a políticos en retirada. Fueron senadores, por ejemplo, el expresident José Montilla o la exalcaldesa de Valencia Rita Barberà. Pero con la aplicación del 155 se puso de moda porque no se puede aprobar sin la mayoría absoluta del Senado. El Senado hizo la vida imposible a Pedro Sánchez ya que el PP tenía su control total. Eso puede cambiar ya que la «España vaciada» tiene mucho peso en el Senado.

9. La España vaciada

Todas las provincias españolas eligen 4 senadores, excepto las insulares, que escogen 3; Ceuta, 2 y Melilla, 1. Es decir ‘pesa’ lo mismo en el Senado Cuenca que Madrid. Tradicionalmente, las provincias más despobladas habían sido feudo del PP, pero las encuestas indican que la tendencia puede cambiar. De ahí, que la campaña se haya trasladado a provincias habitualmente olvidadas y la llamada «España vaciada» tenga más importancia que nunca. Puede cambiar, claro, según lo que decidan finalmente los indecisos. 

10. Los indecisos

Nunca había habido tanto porcentaje de personas dubitativas. La presencia de cinco partidos destacados en España y otros dos en Catalunya, aparte de formaciones como Pacma o Front Republicà complican la elección. Según los expertos, muchos de esos indecisos votarán hoy «por descarte».

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