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Rajoy: «La ley se cumplirá tras el 21-D»

El pesidente del Gobierno avisa al secesionismo de que, gane quien gane las elecciones convocadas por él en Catalunya, no le temblará el pulso para volver a aplicar el artículo 155 si hay un retorno a la vía unilateral

Paula de las Heras

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Raoy, a la derecha, en un desayuno informativo en el que participó ayer.  FOTO: EFE

Raoy, a la derecha, en un desayuno informativo en el que participó ayer. FOTO: EFE

Mariano Rajoy se cuidó mucho de lanzar una amenaza directa que agite a los secesionistas en plena campaña electoral, pero con una sola frase también dejó claro a los suyos que no le temblará el pulso si tiene que volver a aplicar el artículo 155 en Catalunya. El presidente del Gobierno recordó ayer, durante un desayuno informativo en Madrid, que su deseo es que los comicios del 21 de diciembre, que él mismo convocó, sirvan para pasar página y dejar atrás una etapa de incertidumbre política e inseguridad jurídica provocada por el desafío independentista. Ahora bien, ante la posibilidad de que tal cosa no sea posible, lanzó un mensaje de tranquilidad al sector económico y al conjunto de los españoles.        

«Sea cual sea el resultado de esas elecciones, existe algo sobre lo que ya no se albergan dudas: en España la ley se cumple y así va a seguir siendo –dijo–. El Estado de Derecho ha demostrado que tiene mecanismos democráticos y eficaces para defenderse de quienes pretenden liquidarlo». La afirmación encierra una advertencia implícita a quienes desde ERC o la candidatura de Carles Puigdemont, Junts per Catalunya, amagan con retomar la vía unilateral en caso de una victoria electoral y una más que previsible negativa del Ejecutivo a negociar un referéndum sobre la independencia, aunque Rajoy evitó plantearlo en esos términos.

Cuando se le inquirió de manera directa sobre la posibilidad de volver a intervenir la Generalitat, de hecho, el presidente se llamó a andanas. «Casi es mejor esperar a que se produzca o no –dijo en alusión a una eventual desobediencia del futuro gobierno autonómico– porque así tampoco tenemos que pensar demasiado».

Despejado el balón, sin embargo, continuó: «Desconozco qué signifia la unilateralidad, supongo que sería saltarse la ley, que la Constitución no se iba a aplicar, el estatut tampoco... Yo creo que eso significa la liquidación de la ley, saltarse las normas de convivencia. Eso es la ley del más fuerte. No se debe hacer. Está muy mal», remató.
Unos minutos antes, durante  su intervención previa al turno de preguntas, él mismo se había felicitado de cómo han transcurrido las cosas desde que decidió, con la colaboración de Ciudadanos y del PSOE, activar por primera vez en democracia el precepto constitucional que llevó a la destitución del Gobierno de Carles Puigdemont el pasado 27 de octubre. «Se ha demostrado que la democracia funciona; todo el mundo ha cumplido con su deber, la legalidad ha sido restituida en cuestión de horas, hemos descubierto la calidad y solidez de nuestras instituciones y hemos comprobado la profundidad de nuestro sentimiento nacional».

Estímulos positivos

Las medidas puestas en marcha al amparo del artículo 155 de la Constitución, previa autorización del Senado, seguirán en vigor hasta que Catalunya tenga un nuevo Gobierno, sea del color que sea. 

El propio Rajoy se ha esforzado en dejar eso claro cada vez que las fuerzas independentistas o Podemos le han preguntado en el Parlamento si respetará los resultados de las urnas. Pero, con la misma firmeza, insiste en que la democracia española sabe «defenderse» de cualquier intento de hacerla saltar por los aires.

El jefe del Ejecutivo, en todo caso, prefirió centrarse ayer en ofrecer estímulos positivos para una capitulación de los secesionistas. Recordó que 3.000 empresas han abandonado Catalunya desde que las autoridades de esa autonomía se abrazaron a una declaración unilateral de independencia y habló de una economía «gripada» por el ‘procés’. 

Pero también aseguró que el deterioro causado en Catalunya y en el conjunto de España es reversible. «Hemos hecho una previsión de crecimiento para el año que viene del 2,3%, pero si esto se serena y tranquiliza podemos llegar al 3%», aseguró.   

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