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Rajoy se niega confirmar la existencia de negociaciones secretas con la Generalitat

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Los presidentes de los Gobiernos de España, Mariano Rajoy, y Francia, François Hollande, acompañados de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, escuchan los respectivos himnos a su llegada este lunes a la XX

Los presidentes de los Gobiernos de España, Mariano Rajoy, y Francia, François Hollande, acompañados de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, escuchan los respectivos himnos a su llegada este lunes a la XX

Aunque la Generalitat de Cataluña lo ha negado y el PP también, Mariano Rajoy prefirió dejar correr las especulaciones sobre la existencia de unos contactos secretos de su Gobierno con los independentistas catalanes.

Preguntado ayer tres veces sobre esas negociaciones discretas deslizadas por fuentes gubernamentales en privado y confirmadas en público por el delegado del Gobierno en Cataluña, el jefe del Ejecutivo evitó por dos veces confirmar o desmentir su existencia. Pero a la tercera, en una entrevista en Telecinco, primero pronunció un tímido y retórico "no", y después echó mano del manual de respuestas: "Si hubiera reuniones discretas o secretas no lo iba a contar yo porque dejarían de ser discretas o secretas". En resumen, no aclaró nada.

Antes de llegar a ese punto de desconcierto, el líder del PP catalán, Xabier García Albiol, se erigió en portavoz de la Moncloa y, categórico, afirmó que "el Gobierno no mantiene ni ha mantenido reuniones secretas" con la Generalitat. "Todos los encuentros -aseguró- son con luces y taquígrafos".

En eso, y solo en eso, coincidió con Carles Puigdemont y los portavoces del Ejecutivo catalán, para los que el anuncio de esos contactos no es más que una maniobra de intoxicación para generar un mal clima dentro del soberanismo, sobre todo entre las fuerzas de Junts pel Sí (PDECat y Esquerra) y la CUP. "Operación zanahoria", la definió el vicepresidente de la Generalitat y líder de los republicano, Oriol Junqueras.

No deja de ser política ficción determinar que ese es el objetivo, pero sin duda que Rajoy estaría muy satisfecho si se produce esa ruptura. No puede ser, dijo en Málaga durante una comparecencia con el presidente de Francia, François Hollande, tras la cumbre bilateral celebrada hoy, y repitió en Telecinco, que el presidente catalán dependa para dar cualquier paso de "una colección de extremistas" como la CUP, que "pone y quita" a presidentes de la Generalitat, como hizo en enero del año pasado con Artur Mas. "Me parece lamentable" que un Gobierno tenga esa servidumbre con "radicales", y reclamó a "las personas con sentido común, con planteamientos moderados, la gente razonable" de Cataluña que, "se una y dé esa batalla". El jefe del Ejecutivo se reafirmó en que solo va a hablar con Puigdemont de "los problemas reales que preocupan a los ciudadanos; infraestructuras, inversiones, el corredor mediterráneo, pensiones, financiación". Su propuesta es hablar con el presidente de la Generalitat de todo, menos del referéndum, a lo que Puigdemont replicó desde la ciudad francesa de Toulouse que él solo tiene "una propuesta clara, reiterada y avalada por la ciudadanía", la consulta secesionista.

Esas dos posturas, inmutables desde el inicio del pulso hace cinco años, hacen que el encuentro parezca imposible. El Gobierno de Cataluña presiona todo lo que puede para que se celebre la entrevista en la Moncloa entre Rajoy y Puigdemont, pero el presidente del Gobierno no tiene urgencia por fijar la cita porque las prioridades de uno y otro son como agua y aceite.

La insinuación de Mas

La tercera vía que dé satisfacción al soberanismo y al mismo tiempo soslaye la consulta, insinuada por Artur Mas la pasada semana en una conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid, no se vislumbra por ninguna parte. El Gobierno ni se la plantea y la Generalitat "nunca" convertirá la consulta en moneda de cambio. "El referéndum no es canjeable", escribió hoy Junqueras en el diario Avui. "El referéndum es imposible, además de un disparate", respondió Rajoy.

Lo que sí quiso hacer el presidente del Gobierno fue templar los ánimos ante algunas declaraciones altisonantes de los últimos días sobre las posibilidades de una resolución violenta del conflicto. Mas ha hablado de que "el Estado" quiere crear un clima de violencia en Cataluña "que justifique la intervención". El popular Albiol ha dicho que los tanques no iban a entrar en Barcelona por la Diagonal. "Vamos a relajar las cosas", pidió el presidente del Gobierno, que no quiso "adelantar acontecimientos" sobre una eventual aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir la Generalitat. "Nadie ha convocado un referéndum ni nos consta que lo vaya a hacer", apuntó el presidente del Gobierno.

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