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Repsol invierte 26 millones para mejorar la producción de propileno

El 'cracker' de La Pobla de Mafumet se amplía con una nueva columna para separar propano y propileno

Rafael Servent

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La nueva columna de destilación de Repsol, en primer término. FOTO: PERE FERRÉ

La nueva columna de destilación de Repsol, en primer término. FOTO: PERE FERRÉ

Hasta el pasado mes de noviembre, una cuarta parte de la producción de propileno que salía de la planta de olefinas de Repsol en el Polígono Norte del polo petroquímico de Tarragona se quedaba en un segundo nivel de calidad, que obligaba a comercializarlo a menor precio. Una inversión de 26 millones de euros en una nueva columna de destilación de propano-propileno ha permitido a esta empresa lograr un salto cualitativo importante.

El propileno es un subproducto de las naftas que se obtienen tras la separación del petróleo en combustibles (gasoil, queroseno, gasolina), y que tras un proceso de fraccionamiento (craqueo, en el argot del sector) resultan en nuevas materias primas valiosas, como el propano, el etileno o el etano. Con el propileno se fabrican, principalmente, plásticos como el polipropileno. Junto al etileno (con el que se fabrica polietileno), son las dos materias primas básicas que alimentan las plantas de producción de la industria química de Tarragona.

Pero hay grados de calidad. Hasta la puesta en marcha de la nueva columna de destilación (o splitter) para separar propano y propileno, las otras dos columnas de destilación en marcha (ahora son tres las que separan el propileno y el propano) lograban que un 75% del propileno obtenido alcanzase una pureza del 99,5%, que es la barrera a partir de la cual puede comercializarse esta materia prima bajo la clasificación de ‘grado polímero’. Es decir, máxima calidad.

Si estuviésemos hablando de naranjas, hablaríamos de ‘calidad premium’. Al hablar de propileno, de ‘grado polímero’. Las naranjas para zumo (dicho a trazo grueso) sería ese propileno con una pureza mínima del 95% (que en el sector se vende como ‘grado químico’), y que hasta el pasado mes de noviembre representaba el 25% de la producción de propileno de Repsol en La Pobla de Mafumet.

Dependiendo de la pureza y de la calidad de ese propileno, se fabricarán plásticos con calidades acordes. Todos serán polipropilenos, pero (siguiendo con las naranjas) unos serán más dulces que otros.


Fabricación local
El nuevo splitter de Repsol ha sido fabricado por la empresa de Vila-seca Schwartz Hautmont, con un diámetro de 4,2 metros y una altura de 95 metros (lo que equivale a una torre de 35 plantas). A esta torre de destilación va todo ese propileno que, tras pasar por las otras dos torres, no logra alcanzar ese 99,5% de pureza. Tras pasar por la nueva torre, su pureza se dispara hasta un 99,6%.

«Queremos lograr que este cracker (el complejo donde se craquean las naftas y se obtienen productos como el propileno) sea lo más competitivo posible –cuenta Josep Francesc Font, director del complejo industrial de Repsol en Tarragona–, y esta inversión nos aporta mucha flexibilidad y competitividad».

Ante la competencia de costes de los derivados del petróleo que puedan llegar desde lugares como Arabia Saudí, la apuesta por añadir el máximo valor a todo lo que se produce en este complejo de La Pobla de Mafumet parece la única salida razonable.

La nueva unidad fabricada por Schwartz Hautmont cuenta, además, con tecnología de última generación (utiliza una ‘bomba de calor’ en lugar de la clásica separación por destilación) que permite, según sus impulsores, un considerable ahorro energético y una mayor eficiencia, que se traducen en una mayor competitividad.

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