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Rescatada una mujer tras pasar 16 años retenida en un cuarto por su familia

El bebé de la mujer, que nació ya en situación de cautiverio, fue dado a otra familia

Agencias

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Plaza de Uruburetama, municipio del estado de Ceará (nordeste de Brasil) a unos 120 kilómetros de Fortaleza, la capital regional

Plaza de Uruburetama, municipio del estado de Ceará (nordeste de Brasil) a unos 120 kilómetros de Fortaleza, la capital regional

La policía brasileña liberó a una mujer que pasó los últimos 16 años encerrada en un cuarto sin luz por decisión de su familia, informaron medios locales.

La mujer, de 36 años, fue encerrada en una habitación de una casa rural en Uruburetama, municipio del estado de Ceará (nordeste de Brasil) a unos 120 kilómetros de Fortaleza, la capital regional, después de quedar embarazada de un hombre tras finalizar una relación sentimental, algo a lo que su familia se opuso.

El bebé de la mujer, que nació ya en situación de cautiverio, fue dado a otra familia.

Una denuncia anónima permitió a la policía llegar hasta el local de cautiverio el pasado 9 de marzo, aunque el caso apenas fue divulgado ahora.

El comisario de la Policía Civil Harley Filho, responsable por el caso, aseguró que la familia de la mujer decidió privarla de su libertad para evitar que tuviera otro hijo.

"En la época, ella estudiaba. Conoció un chico y cuando terminó, según los familiares, presentó un déficit mental. Esto se fue agravando y, en este intervalo, quedó embarazada de otro hombre. Por vergüenza, el padre optó por encerrarla. Dio a luz y el hijo fue entregado a terceros", explicó el comisario.

Filho resaltó que la mujer estaba aislada y que era imposible que escapara de su cautiverio.

"Hicimos diligencias y encontramos el terreno. Para entrar, había dos candados. Los rompimos y vimos tres casas en el terreno. Estaba en una de ellas. Rompimos cuatro candados, en total, para entrar. Es un área de difícil acceso, por donde el coche no pasa. Por mucho que gritara, nadie la escucharía", dijo el comisario.

El hermano de la víctima, de 48 años, era el responsable de sus cuidados y le entregaba dos raciones al día de comida, una a las 10 de la mañana y otra entre las 15 y las 16 horas.

El cuarto en el que estaba retenida la mujer tenía apenas una hamaca y un trapo usado como sábana, no había baño ni electricidad y la única luz entraba por una pequeña ventana que tenía un candado para que no fuera abierta.

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