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Sánchez despierta pasiones

El líder de los socialistas, Pedro Sánchez, intervino ayer en un acto abierto a la ciudadanía en el Moll de Costa
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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros. Foto: Alfredo González

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros. Foto: Alfredo González

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, es un hombre que despierta pasiones. Cada vez que llega a un sitio tiene que armarse de paciencia y esbozar su mejor sonrisa para las fotos. Tarragona no fue la excepción. Sánchez estaba citado en la sede de la Autoritat Portuària para reunirse con la cúpula del partido en Tarragona. Pero se encontró con un comité de bienvenida formado por los candidatos y alcaldes socialistas de los principales municipios, que uno a uno fueron posando para fotografiarse con su líder.

También fue recibido con la euforia de los grandes mítines cuando entró al Tinglado del Moll de Costa para participar en la segunda asamblea abierta que hacía en Catalunya. Horas antes, por la mañana, se había estrenado en Viladecans.

Más de 500 personas no quisieron perderse la oportunidad de participar en un acto que quería ser una reunión con ciudadanos, pero que pecó de mitin electoral por falta de tiempo.

Los asistentes tenían un minuto para preguntar al jefe de la oposición su postura sobre el tema que querían. Incluso había un concejal de Cambrils que, iPhad en mano, calculaba que nadie se pasara del tiempo.

Ayer la militancia se calló y cedió el protagonismo a los representantes de asociaciones de vecinos, colectivos y jóvenes que fueron los que interpelaron directamente al líder socialista. En total se hicieron 31 preguntas que iban desde la propuesta de modelo energético a la ley de horarios comerciales pasando por el Castor o la reforma laboral. Preguntas que se hacían en bloques de cinco y que en un principio respondió ordenadamente, pero que al final se convirtieron en una retórica de compromisos sobre los que Sánchez debe tomar nota si algún día llega a la Moncloa y no quiere decepcionar a toda la gente que ayer lo escuchó.

Solo en los 45 minutos que duró el turno de preguntas prometió rebajar el IVA cultural al 5%, apostar decididamente por las renovables, derogar la reforma laboral, quitar las tasas judiciales y un sinfín de acciones que tampoco no especificó mucho como va a conseguirlas, como hacer que los investigadores que se han ido al extranjero vuelvan a nuestro país.

Mariano Rajoy y Pablo Iglesias aparecieron en prácticamente todas las intervenciones del líder socialista. También en menor medida Artur Mas y Oriol Junqueras. Y se despidió asegurando que «le diré a Rajoy que se ponga las pilas para que invierta en los Juegos del Mediterráneo de Tarragona. Para que ponga en marcha las inversiones necesarias y también para el Corredor del Mediterráneo, que es fundamental para esta ciudad y también para Reus».

Pedro Sánchez estaba en tierra hostil. En el proceso de primarias fue, de los tres candidatos, el que consiguió menos votos en Tarragona. Y, aunque entre la militancia no todos se rinden a sus pies, también reconocen que lo que transmite a su gente era impensable con la anterior cúpula.

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