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Sánchez promete que el Gobierno bipartito caminará «en una sola dirección»

El presidente, que presentó ayer a su Ejecutivo, resaltó la «competencia» de sus ministros en el ámbito económico para aplacar el temor a Podemos entre el empresariado

EFE/COLPISA

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la comparecencia en el Palacio de la Moncloa, ayer domingo. FOTO: PACO CAMPOS/EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la comparecencia en el Palacio de la Moncloa, ayer domingo. FOTO: PACO CAMPOS/EFE

Pedro Sánchez presentó ayer domingo su Gobierno de veintidós ministerios y prometió que el primer Ejecutivo de coalición de la democracia trabajará «con propósito de unidad», contará con varias voces pero «una misma palabra» y caminará «en una sola dirección».

El presidente informó a Felipe VI de la composición de este Ejecutivo y en su posterior declaración en la Moncloa defendió a los elegidos como personas «de gran profesionalidad y competencia». Cuatro vicepresidencias y veintidós carteras en total, cinco ocupadas por Podemos, que dirigirán a partes iguales hombres y mujeres (once y once).

Sánchez aseguró después a los periodistas que no ha percibido malestar en Podemos por haber nombrado a una cuarta vicepresidenta, mientras explicaba en una conversación informal con los medios que lo que se pactó con Iglesias fue el encaje de la formación morada en el Ejecutivo, y no la estructura en su conjunto. Insistió Sánchez en su declaración en que esta coalición será «referencia» para el futuro en España y colocar al país «en la misma senda que la política europea», donde las mayorías se basan en «el entendimiento y la convivencia» de familias políticas distintas. Y aseguró que este Gobierno se define por sus valores progresistas, su capacidad resolutiva y su carácter dialogante.

Moderación y no crispación

Porque diálogo es, precisamente, lo que más prometió Sánchez ayer, al recalcar que ésta será la legislatura del diálogo. El social, el territorial e, incluso, el generacional.

Pocos días después del debate de investidura más bronco que se recuerda, Pedro Sánchez dijo que los ciudadanos esperan de los políticos «una España de moderación y no una España de crispación». «Nos piden una España cimentada en el acuerdo y no una España abonada al insulto y a la descalificación», insistió.

Y en ese contexto apeló a la necesidad de consensos. Porque consensos va a necesitar el Ejecutivo que arranca ahora para poder sacar adelante todas y cada una de las medidas que necesiten la aprobación parlamentaria.

Por eso señaló que los ciudadanos quieren «una España que construye puentes de colaboración y no una España de vetos y rupturas» y «una España de convivencia y no una España de discordia o de sobreexcitación».

Rotunda competencia económica

Sánchez, que no se olvidó de hacer un reconocimiento a los ministros que salen de su Gobierno, leyó los nombres y cargos de los veintidós miembros de su gabinete, para definirlos después a todos ellos como «hombres y mujeres con una gran profesionalidad y competencia» y con «amplias trayectorias» que «avalan» su capacidad. Recordó también que abundan los perfiles de «rotunda competencia económica para afrontar los desafíos» que tiene España y su entorno.

Manifestó además que su primer objetivo será el crecimiento económico, por delante del asunto que prácticamente monopolizó su investidura: el debate territorial y, en particular, la crisis catalana. Después, no obstante, rechazó ante los periodistas la idea de que los ministros que él ha elegido tengan en general menos peso político que los de Podemos, y puso como ejemplo al secretario de organización socialista, José Luis Ábalos, titular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Además señaló que la nueva ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y el de Seguridad Social, José Luis Escrivá, van sorprender en ese aspecto.

No quiso entrar, por otra parte, en el posible malestar de Podemos ante elecciones como la de Escrivá, y pidió a los medios que no presupongan roces en este nuevo Ejecutivo que está a punto de echar a andar. Los roces, bromeaba, ya vendrán con la oposición.

En su declaración, defendió los veintidós ministerios, con sus competencias, «muy precisas y muy tasadas», y justificó desgajar departamentos con el ejemplo de Trabajo y Seguridad Social: uno tiene que abordar un nuevo marco laboral, y el otro la renovación del Pacto de Toledo. Tareas cada una «capaces de absorber la totalidad de la atención» de un ministro.

Acompañado por la vicepresidenta primera y por sus dos principales asesores –el jefe de Gabinete, Iván Redondo; y el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños–, Sánchez no ocultaba su satisfacción por haber conseguido formar Gobierno. «Estoy contento», subrayó.

Hoy lunes prometerán sus cargos los cuatro vicepresidentes –entre ellos, Pablo Iglesias– y los dieciocho ministros. En total, veintidós miembros del segundo Gabinete más numeroso de la democracia. Y mañana martes se celebrará el primer Consejo de Ministros, tras el cual Sánchez ofrecerá una rueda de prensa.

Un Consejo de Ministros, el de mañana martes, en el que sólo se espera que se apruebe la nueva estructura del Gobierno. Habrá que esperar al Consejo de Ministros ordinario del viernes para la aprobación de las primeras medidas del Ejecutivo. Sánchez, de momento, no quiso avanzar ni cuáles serán, ni su calado.

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