Sanidad encara el debate sobre la Navidad con el miedo a una tercera ola

El Gobierno se abre a los viajes de reencuentro y a grupos más amplios, aunque sus estadísticas revelan que apenas se acaba de doblar la curva

Melchor Sáiz-Pardo (Colpisa)

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Sanidad encara el debate sobre la Navidad con el miedo a una tercera ola. Foto: EFE

Sanidad encara el debate sobre la Navidad con el miedo a una tercera ola. Foto: EFE

En el Ministerio de Sanidad saben que no lo van a tener fácil este miércoles en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. La propuesta inicial del departamento que dirige Salvador Illa de unas Navidades con reuniones familiares de un máximo de seis personas y con la prohibición de desplazamientos no justificados ha ido perdiendo apoyos durante los últimos días, hasta el punto de que ni siquiera las comunidades que en principio se mostraron más duras, como País Vasco o Castilla y León, ahora ha cambiado a posturas más flexibles. En ese complejo equilibrio entre salud y libertad, Moncloa apuesta ahora, a falta de cerrar flecos con las comunidades este miércoles, por permitir los viajes, aunque estrictamente para los reencuentros familiares y no por turismo, y por autorizar grupos algo más amplios en las cenas y comidas.          

La bajada de la transmisión del virus en todos los territorios durante la última quincena y la mejora de todos los parámetros de la pandemia han impulsado a los gobiernos autonómicos a abogar por unas Navidades con menos restricciones de las que se auguraban hace tan solo dos semanas. Con unos datos aparentemente tan favorables, las comunidades, que son las que tendrían que ordenar los sacrificios a sus ciudadanos, no parecen tan dispuestas a sufrir ese desgaste de imagen ante sus vecinos. Sin embargo, los expertos de Sanidad temen que unas vacaciones como las que ahora se perfilan, si no hay contención, puedan desencadenar una tercera ola "demasiado cercana" a una segunda andanada que todavía no se ha dado oficialmente por vencida.

Y es que las estadísticas ya asentadas de Sanidad revelan, según los epidemiólogos que asesoran al Ejecutivo, que la batalla a la segunda ola todavía no se ha ganado del todo. De hecho, las tablas del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) apuntan a que España ha alcanzado el pico de este segunda embestida del virus solo a lo largo de la segunda quincena de noviembre y después de pasar un mes de desaceleración y altibajos.            

Y con este panorama "todavía inestable" y "muy alejado de los parámetros de seguridad", en el CCAES temen que una Navidad sin restricciones desencadene en  enero una nueva oleada que se "solape" con los coletazos de la actual, sobre todo en los hospitales, donde la presión todavía sigue siendo muy alta y tardará "aún semanas en disminuir de manera significativa".            

En el CCAES asusta una Navidad que llega tras un mes de noviembre con el máximo de contagios de toda la serie histórica (465.000 casos) y con más de 9.000 fallecidos (el segundo mes más letal desde que comenzó la pandemia).            

La preocupación de los especialistas de Sanidad es que las estadísticas demuestran que para aplanar esta segunda ola sin confinamientos totales han hecho falta tres meses: parte de agosto, septiembre, octubre y buena parte de noviembre. De hecho, la cumbre infectiva esta vez ha durado 25 días: los que van desde que el viernes 30 de octubre España alcanzó su máximo diario de infectados con 25.595 nuevos casos, hasta el martes 24 de noviembre, cuando el país batió su récord de fallecidos de esta segunda ola con 537 víctimas mortales en tan solo 24 horas.            

Los especialistas temen el "solapamiento" entre olas, ya que la vuelta a la 'normalidad' del sistema tras el desgaste de todo un trimestre se va a alargar durante semanas, puesto que hollar la cima infectiva ha sido esta vez un proceso mucho más lento que en la primera ocasión. Hasta el 9 de noviembre, dos semanas después del máximo de infectados, la incidencia acumulada (el número de casos cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días) no tocó su techo.            

Ese mismo día llegó a lo más alto el porcentaje de ocupación de camas por enfermos de covid con un 17,28% del total, pero la reducción de las ocupaciones de puestos de UCI no llegó hasta una semana después, el 16 de noviembre, cuando el sistema llegó a su momento crítico asistencial con casi la tercera parte de los cuidados intensivos (el 32,8% exactamente) dedicados a enfermos con coronavirus.            

Ese 16 de noviembre, cuando las UCI marcaron su máximo, es considerado por la mayoría de expertos como el punto de inflexión, pero lo cierto es que la cima se ha extendido mucho más allá. Aunque el récord de pacientes ingresados se alcanzó el 11 de noviembre con 21.051 personas encamadas, el techo de los fallecidos no se produjo hasta la pasada semana, cuando el martes 24 se registraron 537 víctimas mortales en tan solo 24 horas.            

Con la cercanía temporal de estos techos de la segunda ola, en el CCAES siguen insistiendo en que las restricciones deberían ser mayores esta Navidad porque persiste el riesgo de hacer "rebrotar" esta segunda andanada o de activar una tercera demasiado pronto cuando todavía el horizonte de las vacunas no está del todo claro.

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