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Sant Joan, disparo de salida al verano

Las empresas pirotécnicas y las pastelerías ultiman los pedidos para la fecha
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El proceso de producción de las cápsulas con la pólvora y las partículas de colores que se utilizan en las palmeras. Foto: ACN

El proceso de producción de las cápsulas con la pólvora y las partículas de colores que se utilizan en las palmeras. Foto: ACN

Pólvora y color para carretilladas y fuegos artificiales

Sant Joan representa el pistoletazo de salida de la temporada de fiestas mayores. Y, para la empresa de Vila-rodona Pirogestión, esto es sinónimo de carretilladas y fuegos de artificio.

Los 70.000 kilos de material que salen de estas instalaciones van directamente al mercado profesional, ya sea colles de diables o empresas especializadas en pirotecnia. Precisamente éstas son las dos líneas de actividad de la sociedad, que se constituyó en 1997, para cubrir la creciente demanda de los correfocs. A medida que la plantilla se formó en la manipulación de este material, la compañía empezó a fabricar palmeras y todo tipo de cohetes para espectáculos pirotécnicos. Un nicho que le abrió la puerta del mercado internacional, desde Europa a Sudamérica.

Pese a que el ruido, los efectos y la gama de colores son los principales elementos que se tienen en cuenta cuando se habla de pirotecnia, el mercado se ha sofisticado. «Hace diez años el 80-90% de los artículos llevaban plástico. Ahora no, poco a poco se ha sustituido por material biodegradable como el cartón o la lana», describe Jordi Alcaraz, responsable de fabricación.

La innovación en este sector es constante. «Primero había mucha preocupación en cuanto a seguridad. Una vez vencida, llegó la calidad y la necesidad de afinar el producto en cuanto a efectos. Todo esto está superado y toca minimizar los residuos en la medida de lo posible», describe Cristina Martín, responsable de calidad y medio ambiente de Pirogestión.

Para este año prevé mantener la actividad, después de unos años en los que no se han escapado de la reducción de los presupuestos municipales. Esto ha dejado la facturación hasta los 500.000 euros. Con una plantilla de diez empleados, que se reforzará con un nuevo trabajador durante el verano, Pirogestión forma parte del Grup Igual, con sede en Canyelles.

 

Más de 5.000 cocas en los próximos tres días

Las tradicionales son de fruta y piñones con crema pastelera. Pero para gustos, los colores y con la coca de Sant Joan no podía ser de otra forma. Mañana por la mañana el obrador de Fleca Flaqué, en el polígono Riu Clar de Tarragona, empezará la fabricación de las 5.000 unidades que se prevé que se vendan en los próximos días.

Se espera que antes del martes los 25 establecimientos de esta cadena tarraconense hayan despachado el 90% del género. Aunque hay quien espera comérsela el mismo día 24, cuando acostumbra a venderse el 10% restante. Son previsiones que hace Pere Flaqué, el responsable de un negocio que en 1898 constituyó su bisabuelo.

Junto con las monas de Pascua y el roscón de Reyes, la coca de Sant Joan es la tercera diada por excelencia. Aunque Pere Flaqué no considera que pueda hablarse de un incremento de la facturación estos días. «Sí que vendes más, pero nosotros que también nos dedicamos al tema de la cafetería, vemos que allí son días muertos», asegura. Precisamente la actividad de bar-cafetería representa ahora mismo el 80% del negocio de un grupo que ha tenido que adaptarse a medida que la venta de pan se han desplomado.

Con una plantilla total de 140 trabajadores, el grupo Flaqué facturó el último ejercicio 8 millones de euros, de los cuales, 2,2 corresponden a la fabricación.

 

Una verbena especial que ha pasado a ser una noche más en el calendario

La verbena de Sant Joan ha dejado de estar en rojo para muchas orquestas. Junto con el 15 de agosto y fin de año formaba parte de aquellos días en los que los contratos se firmaban de un año para otro. «Se cobraba el doble. Ahora el caché es el de invierno», argumenta Josep Pere.

Pere es la voz y el guitarrista de la orquesta vallense La Marinada. Fundada en 2001, esta formación actuará en La Pineda. Encima del escenario pondrá a once personas, y subcontratará a otras cuatro, de una compañía de luz y sonido. Las bailarinas han quedado relegadas a un servicio opcional para los bolos con más presupuesto.

Y es que, las orquestas han sido un daño colateral más de las dificultades de liquidez de los Ayuntamientos, lo que ha obligado a reducir el cache a los 6.000 euros en verano.

Además del repertorio clásico ofrece la posibilidad de alquilar La Factoria, un grupo de versiones para que los jóvenes cierren la noche.

La Marinada prevé unas cuarenta actuaciones para estos meses de verano. Principalmente en Catalunya, pero también en el País Vasco y Aragón.

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