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Savinosa: la dejadez política

Los conflictos de competencias entre administraciones han dejado morir el antiguo preventorio. Ahora ya hay proyecto

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ

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1. La humedad y la suciedad se comen las paredes del antiguo preventorio.2. Ni cristales, ni puertas ni techo. No que-da nada en los pabellones.3. Los casco-tes y las malas hierbas se amontonan en las escaleras.FOTOS: DT132

1. La humedad y la suciedad se comen las paredes del antiguo preventorio.2. Ni cristales, ni puertas ni techo. No que-da nada en los pabellones.3. Los casco-tes y las malas hierbas se amontonan en las escaleras.FOTOS: DT132

«Abandono y destrucción por vandalismo». Así de escuetas son las razones para incluir, el 30 de noviembre del año pasado, el antiguo preventorio de la Savinosa en la Lista Roja del Patrimonio. Se debería añadir otra: desidia política. Al menos hasta hace meses.

El edificio se inauguró en 1929 como preventorio antituberculoso. Fue convertido en hospital durante la Guerra Civil y también acogió a los niños refugiados que huían de los bombardeos franquistas. Entre 1939 y 1945 cayó en desuso. A mediados de los 40, se transformó en lugar de vacaciones durante el franquismo para niños de familias necesitadas. Para algunos de los pequeños fue una soleada estancia junto al mar. Muchos otros lo recuerdan con terror. O como una experiencia inolvidable. Por negativa.

El blog ‘La Sabinosa: El Preve’ acumula testimonio tras testimonio desde 2007. Uno de ellos asegura: «¡Uf! si contara las cosas que he visto en esta cárcel de menores. Creo que sería importante que la gente conociese las atrocidades que allí se practicaban» (El ‘Nandi’, diciembre de 2007).

Otros son mucho más moderados. ‘Alfonso’ apuntaba el pasado abril que «entre los años 1952 y 1954, estuve dos veces en este Preventorio. Solo me quedan unos pocos recuerdos. Cuando nos llevaban a la playa y nos obligaban a permanecer sentados en corro, y jugábamos con las tabas. Aquello fue como los viajes. De ser perfectos, no tendríamos nada que contar a nuestros nietos».

Proyectos sin fin

Los últimos inquilinos, con el preventorio ya cerrado, fueron los damnificados por una riada en el Francolí. Poco antes de ser reubicados en el ahora desaparecido barrio de la Esperanza, arrasaron el lugar y se llevaron todo lo que pudieron: desde grifos a marcos de las puertas y ventanas.

Más allá de los recuerdos, quedan las ruinas. Multitud de proyectos desde 1972, año en que cerró, se fueron estrellando por el conflicto de competencias entre la Diputació y el Ayuntamiento, con la Generalitat de fondo: polideportivo, palacio de congresos, acuario, museo, la universidad de verano de la URV, centro de estudios marinos, el Centro Europeo del Turismo, complejo termal, Parador, auditorio...

Hasta 2013, se podía acceder sin problemas al interior. Una escuchimizada valla era agujerada una y otra vez. Las pintadas de todo tipo dan fe de las visitas de jóvenes y no tan jóvenes. Ahora es muy difícil entrar. Una sólida valla rodea todo el perímetro exterior y otras vallas circundan cada uno de los edificios del complejo. Las fotos de este reportaje son anteriores al doble vallado.

El pasado febrero se dio luz verde a un pacto entre Junts per Catalunya, PSC, Ciudadanos, PP y Esquerra (con el actual alcalde, Pau Ricomà) por el que se podrá construir un hotel y se deja vía libre a que la mayor parte de los terrenos puedan destinarse a uso administrativo, educativo, cultural, de ocio, sanitario, equipamientos histórico-artísticos...

En suma, nada concreto, pero algo es algo. Según explicó el entonces alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, «el acuerdo ha sido fruto del entendimiento entre administraciones». Aludía al buen feeling con el presidente de la Diputació, Josep Poblet. Ni Ballesteros ni Poblet siguen en el cargo. Y la única formación que se opuso al pacto, la CUP, ahora tiene la llave de la gobernabilidad municipal.

¿Qué pasará? Lo veremos. Mientras, la Savinosa sigue siendo una mancha roja en el orgullo patrimonial de Tarragona.

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