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Se busca Growth Hacker para start-up tecnológica

La eclosión del Big Data y del emprendimiento innovador marcan algunos de los perfiles profesionales con mayor proyección

Rafael Servent

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Se busca Growth Hacker para start-up tecnológica

Se busca Growth Hacker para start-up tecnológica

Empecemos por el final. Vayamos a la pregunta que todos recomiendan no hacer de entrada: «¿Cuál es el sueldo?». La respuesta es «entre 45.000 y 70.000 euros brutos al año». Por hacer de Growth Hacker, sí. Exacto. «Ajá... Growth Hacker, claro...» Vaya: que está usted igual de perdido que la mayoría cuando oímos la palabra por primera vez. Intuyendo un trabajo de modernos para un nombre moderno, y poco más. (Vale, sí: ya salió el moderno de turno que dice que él ya se lo sabe y tal, de hace al menos cinco años o así. Felicidades).

Para el resto de los mortales, ahí vamos: «Se trata de una combinación de analítica, creatividad y curiosidad para hacer crecer el número de usuarios dentro de una start-up. No es una combinación de herramientas y técnicas sino más bien una forma diferente de ver y atacar un mercado, que surge dentro del entorno más innovador, fruto de exitosas start-ups ubicadas en Silicon Valley. La inclusión de este novedoso perfil dentro del negocio online nace de la necesidad de identificar formas de crecimiento más allá de gastarse dinero en marketing para hacer crecer el negocio. Por este motivo, es una de las figuras más cotizadas en start-ups, dado que la falta de recursos forma parte del día a día de las empresas de recién creación». ¿Está claro?

Borren esa sonrisita, que la cosa va muy en serio. El de Growth Hacker es uno de los perfiles más cotizados este año en el último informe Los + Buscados de Spring Professional, consultora del grupo Adecco especializada en mandos intermedios y directivos. Le acompañan en la lista Business Developer de Empresa Digital, Video Engineer, Especialista en Big Data o los más clásicos director de Expansión Internacional, de Recursos Humanos o de Auditoría y Control.

Métase en el ajo

En muchos casos se trata de perfiles transversales, que aúnan diversas disciplinas y talentos. Si quiere un denominador común (y un consejo para aspirar a profesiones llenas de nuevos retos, además de horquillas salariales que van desde los 35.000 hasta los 100.000 euros brutos al año), el concepto es este: ser estratégico. «Ya estamos con la palabreja. ¿Y eso?». Pues, en otras palabras, métase en el ajo de su sector, instálese en el meollo.

¿Que lo suyo es el sector de las Tecnologías de la Información? Pues ya puede ir mirando qué hace falta para convertirse en un especialista en Big Data o en un experto en Seguridad IT y Datos de la Información. ¿Que está en ventas y marketing? Pues vaya moviendo sus intereses y aptitudes para llegar a ser Business Developer de Empresa Digital. Sí, sí: también puede ser usted Business Developer en una empresa que se dedique a la perfilería de aluminio, y es del todo respetable. Pero si pretende que las empresas de selección se batan en duelo por su curriculum vitae (es una forma de metaforizar), concéntrese en hacerse con un master en Marketing Digital. Y no se pare ahí. No pare nunca.

La revancha de los profes de mates

Para Adecco, «cada vez es más importante que estos nuevos profesionales tengan un perfil multidisciplinar, con una gran polivalencia, capacidad analítica y orientación a resultados, así como una visión estratégica, proactividad y adaptación al cambio, necesidades que están más presentes que nunca en las empresas». Y añade: «Por último, y no menos importante, el dominio de otras lenguas es un requisito que ya no se puede obviar a la hora de seleccionar un puesto cualificado. Es más, aumenta notablemente la búsqueda de personas que cuenten con experiencia internacional para los nuevos puestos».

Bien: ¿Y si salimos de estos perfiles de profesionales experimentados y ‘reinventados’? ¿Y si partimos de cero? Es decir: ¿Qué hago si no tengo experiencia internacional, ni nacional, ni nada, porque básicamente no me alcanza la edad para tenerla? Jóvenes que estáis barajando los estudios con los que más tarde pretendéis dar el salto al mercado laboral... Mecatrónica es la respuesta. Y quien dice Mecatrónica, dice Robótica, Biotecnología o Big Data (sí, también está en esta lista; el Big Data es como La Fuerza, que está en todas partes, y los Data Scientist sus nuevos caballeros Jedi).

Hoy por hoy, los estudios con mejores salidas profesionales se encuentran en el área STEM (Science, Technology, Engineering & Mathematics), según un reciente informe difundido por la consultora de Recursos Humanos Randstad y elaborado por Randstad Professionals. «¿Y lo de la Mecatrónica?». Vamos allá. Se trata de una ingeniería que combina tecnologías como el control, la mecánica, la electricidad, la electrónica o la informática, orientada a la ingeniería de máquinas inteligentes. No es algo nuevo, porque los japoneses llevan hablando de Mecatrónica por lo menos desde la década de los ochenta del siglo pasado, pero ahora está que se sale. La Industria 4.0 la ha puesto en la galería de la fama.

Sistemas ciberfísicos conectados, inteligencia artificial, Internet de las Cosas. De todo esto va hoy la demanda en la nueva industria. ¿Titulaciones para empezar a hablar? Una ingeniería es ahora y siempre un valor seguro. Añadamos su especialización en Mecánica, Electrónica, Robótica... y por supuesto Mecatrónica. Y pasemos al Big Data.

El nuevo sexo adolescente

Hay una cita recurrente sobre el Big Data: «Es como el sexo en la adolescencia, que todo el mundo habla de ello, pero pocos saben de qué va». Pues eso: Big Data. ¿La cosa va de ingenieros informáticos? Vale, es una opción. Pero quizás no la mejor. La cosa va de Matemáticas, de Física y de Estadística. ¿Estudiar mates? En efecto. Llega la revancha de los profes de mates.

Para los más maduritos: ¿Recuerdan cómo llamaban a sus espaldas al profesor de Física de segundo de BUP?. Probablemente no era un mote demasiado amable. Pues aquí llega la justicia poética (y también la prosaica, porque hablamos de unos ingresos brutos anuales de entre 50.000 y 60.000 euros): para trabajar en Big Data hay que saber muchas mates.

Sólo los matemáticos (también los ingenieros, pero los matemáticos más) pueden llegar a Data Scientist. En palabras de Harvard Business Review, «el trabajo más sexy del siglo XXI». Ahora, los maduritos piensen en los matemáticos del siglo XX. ¿Los visualizan? Pues sus homólogos del siglo XXI tienen el trabajo más sexy del mundo. Más que el suyo, sí. O que el nuestro.

Jóvenes que estáis barajando los estudios con los que más tarde pretendéis dar el salto al mercado laboral, Mecatrónica es la respuesta, sí: pero Matemáticas tampoco pinta nada mal. Si encima le añadís algunos conocimientos en programación, podéis llegar a tener más sex-appeal que el futbolista molón de turno. Que por cierto, ‘Estrella de Fútbol’ no aparece en ninguno de los listados de profesiones con más futuro ni demanda.

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